El Mundo

Los estudiantes de Florida volvieron a su escuela después de la masacre

Los chicos, muchos de apenas 14 años, no podían dominar su dolor. Los recibieron 50 policías y 150 terapeutas.

Jueves 01 de Marzo de 2018

Llorosos, desafiantes y rodeados de mensajes de apoyo, flores y una imponente presencia policial, los estudiantes volvieron ayer a su escuela en Parkland, Florida, donde un ex alumno masacró a 17 personas hace dos semanas. Al salir de la secundaria Marjory Stoneman Douglas (MSD) en esta ciudad al norte de Miami, algunos estudiantes se veían sombríos y hablaron en un tono grave y monótono con los periodisas, mirando el suelo. Para el observador extranjero, el despliegue de policías y tropas especiales con uniformes verde oliva podría resultar chocante, pero para el estadounidense fue un gesto de protección y promesa de que los estudiantes de Parkland no volverán a enfrentarse solos contra un asesino armado con un fusil de guerra.

Una de las estudiantes es Kimberly Miller, de apenas 14 años —como muchos de los estudiantes asesinados—, y cuyo profesor de geografía, Scott Beigel, fue uno de los 17 acribillados el Día de San Valentín a manos del ex alumno llamado Nikolas Cruz, de 19 años. "Es muy triste porque mi profesor de geografía no estaba hoy y tuvimos que ir a otra clase y hablar con gente", dijo la niña. Pero "había muchos terapeutas y si te ponías triste podías salir de la clase y hablar con alguien para pasar el duelo".

El 95 por ciento de los cerca de 3.300 alumnos de la escuela MSD acudieron ayer, dijo en conferencia de prensa el superintendente de escuelas del condado de Broward, Robert Runcie. "Dimos un paso importante en el proceso de recuperación", señaló. Los estudiantes "siguen siendo jóvenes inspiradores y siguen mostrándonos su fortaleza".

A primera hora de la mañana, decenas de policías y de equipos de aspecto militar, los SWAT, se formaron en línea en las veredas para saludar a los estudiantes, uno a uno, con un "buen día" y un rápido golpe de la mano abierta. A la salida, un grupo de policías les repartió flores y dos mujeres les regalaban galletas.

William, de 17 años, no quiso dar su apellido. Dos de sus compañeros de clase, Nicholas Dworet y Meadow Pollack, fallecieron en la masacre. "Fue muy triste volver ahí y ya no ver a mis amigos. Es todo un poco aplastante", dijo el adolescente.

Los profesores no dieron clases curriculares sino que dedicaron la jornada a discutir lo ocurrido. Cerca de 150 terapeutas estaban disponibles si los estudiantes se sentían mal. "¿Qué pasa si esto sucede de nuevo?", se preguntó Alan, de 15, y quien tampoco quiso decir su apellido. Una pregunta lacerante, que los 50 policías fuertemente armados trataron de responder con su presencia: no pasará de nuevo, parecía ser el mensaje de la presencia policial. Claro que en Miami y en Florida hay muchas otras escuelas secundarias y no es posible enviar a todas 50 policías todos los dias.

Para darles ánimo, cientos de vecinos y ex alumnos los recibieron con carteles como "te amamos" y "estamos contigo". "Puede ser muy duro para ellos volver a clases", dijo la psiquiatra Nicole Mavrides, de la Universidad de Miami y parte del equipo de Ciencias del Comportamiento que desplegó terapeutas de duelo en Parkland. "Pero hay que hacerles saber que nadie está esperando que a ellos se les haga fácil, hay que decirles que está bien que tengan miedo y está bien sentir rabia", dijo Mavrides.

La masacre ha generado un nuevo clamor por el control de armas en el país, que dejan unas 33.000 muertes anuales. Con el hashtag #NeverAgain, los sobrevivientes presionan a políticos en Washington y Florida para que restrinjan el acceso a las armas y prohíban la venta de fusiles semiautomáticos como el AR-15 que utilizó Cruz. Las últimas encuestas muestran que una mayoría apoya ahora un control más estricto, pero no la prohibición.

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