El Mundo

Los españoles cambian de gobierno con la economía en su peor momento

Según todas las encuestas, el PP de Mariano Rajoy desalojará a los socialistas del poder. Las duras medidas de ajuste y el descontento de los votantes juegan en contra de Rubalcaba.

Domingo 20 de Noviembre de 2011

Madrid.- España vota hoy en el peor momento económico de su historia reciente: el país se encuentra de nuevo al borde de la recesión, su deuda se ha encarecido hasta rozar la zona de rescate y casi cinco millones de trabajadores, un 21,52 por ciento de la población activa, no tienen trabajo. El que de ahora en adelante se enfrentará a esta situación será, según todas las encuestas, el presidente del conservador Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, quien a sus 56 años desalojará de La Moncloa al Partido Socialista (Psoe) de José Luis Rodríguez Zapatero. "Lo que viene por delante es muy difícil. Esta gente (los socialistas) nos ha dejado tiesos", dijo esta semana el líder conservador, refiriéndose a la situación económica.

La tercera es la vencida. El que fuera delfín de José María Aznar perdió las dos elecciones generales anteriores en España frente a Zapatero. En estos comicios, en los que el aún jefe del Ejecutivo Zapatero renunció a aspirar a un tercer mandato, se enfrenta al ex vicepresidente y ex ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba, de 60 años.

La casi segura victoria del PP puede incluso llegar a ser histórica para la formación de Rajoy, a la que algún sondeo ha llegado a otorgar 198 de los 350 escaños del Congreso de los Diputados, frente a un Psoe sobre el que se cierne la amenaza de debacle.

Rubalcaba, de 60 años y nombrado en julio sucesor de Zapatero como candidato a La Moncloa, no ha logrado hacer remontar en las encuestas a un partido castigado por los ciudadanos por la gestión de la crisis económica que el gobierno socialista ha hecho en su segundo mandato consecutivo, en el que para reducir el déficit público aplicó los mayores recortes sociales a los que se ha enfrentado España desde el regreso de la democracia al país.

Adelanto. Las elecciones de hoy, a las que están convocados unos 35 millones de españoles, son de hecho unos comicios que Zapatero decidió anticipar en cuatro meses -estaban previstos para marzo de 2012- en un intento de amortiguar la debacle del Psoe anticipada ya en mayo, cuando los socialistas perdieron casi todo su poder territorial en las elecciones municipales y autonómicas.

Pero la situación económica, en vez de mejorar, se ha visto agravada por las tensiones financieras dentro de la Unión Europea (UE).

Consciente desde hace tiempo de su victoria en los comicios, Rajoy ha hecho una campaña electoral basada en la ambigüedad para evitar el anuncio de medidas impopulares que pudieran hacerle perder votos. Sólo en los días previos a las elecciones ha expresado claramente que desde el gobierno hará recortes en todo, excepto en pensiones.

La campaña de Rubalcaba ha sido la contraria: la de tratar de que Rajoy desvelara sus planes de gobierno y aprovechar los anuncios de recortes para ganarse a los abstencionistas con unas propuestas frente a la crisis -como un impuesto a las grandes fortunas o una tasa a los beneficios de los bancos- en las que ha girado a la izquierda.

Abstencionismo. Y es que, según los expertos, más que un trasvase de votos del Psoe al PP -que también lo habrá-, lo definitivo para la derrota de los socialistas será la abstención de una parte de los ciudadanos que en el pasado los votaron. También los habrá que se inclinen por Izquierda Unida (IU), la coalición en la que se integra el Partido Comunista (PCE) y que hasta ahora había ido perdiendo votantes y escaños paulatinamente.

Otras formaciones minoritarias, algunas recién creadas, como la ecologista Equo, esperan beneficiarse del voto de unos ciudadanos que en el marco del "movimiento de los indignados" han expresado su desencanto y descontento con una política "bipartidista", dominada por el Psoe y el PP a lo largo de los años.

Sin la sombra de ETA. Aunque la crisis económica ha marcado toda la campaña, lo cierto es que estas elecciones en España no sólo serán las de la crisis económica, como se las ha bautizado, sino también las primeras que se celebren sin la amenaza directa de ETA. El 20 de octubre, justo un mes antes de los comicios, el grupo armado anunció el cese del terrorismo que ha costado la vida a más de 800 personas.

El anuncio del cese de la lucha armada por parte de la organización terrorista ha impulsado electoralmente a la coalición vasca Amaiur, integrada por tres partidos separatistas y la llamada "izquierda abertzale", la izquierda radical vasca que antaño ejerció de brazo político de ETA y que ahora ha decidido apostar por las vías democráticas para defender sus objetivos independentistas.

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