El Mundo

Los españoles apelan a todo tipo de estrategias para activar el consumo

Madrid.— Un hombre musculoso y sin camisa da la bienvenida a las posibles clientas en medio de la calle. Ellas se acercan a él, se sacan una foto, ríen, murmuran... y finalmente entran en el comercio de cosméticos que en plena Gran Vía de Madrid promociona el llamativo caballero.

Lunes 16 de Julio de 2012

Madrid.— Un hombre musculoso y sin camisa da la bienvenida a las posibles clientas en medio de la calle. Ellas se acercan a él, se sacan una foto, ríen, murmuran... y finalmente entran en el comercio de cosméticos que en plena Gran Vía de Madrid promociona el llamativo caballero. El joven las convenció y la conocida cadena de cosméticos consigue así su primer objetivo con la campaña: convertir a un grupo de amigas que paseaban por el centro de la capital española en potenciales compradoras.

La crisis económica que vive España desde hace cuatro años tiene en la caída del consumo uno de los factores que en los últimos meses están agravando la recesión. Los españoles gastan menos. Unos porque no pueden, ya que hay más de 5,6 millones de personas desempleadas, y otros por precaución, ante los tiempos que están por llegar y que pueden ser incluso peores.

Con esa situación como telón de fondo, muchos comercios, restaurantes y bares se ven obligados a reinventarse y desarrollar nuevas estrategias que les permitan salir adelante, captando clientes y dinero.

"Reciclá tus trajes de baño". Con este lema, otra conocida cadena, esta vez de ropa interior, ropa de baño y medias, llama desde el escaparate a sus clientas. Muy cerca de la céntrica Puerta del Sol, las mujeres son invitadas a "donar" su antigua ropa de baño a cambio de un bono de cinco euros de descuento en la compra de una nueva malla.

En la era de Internet, la red de redes está resultando también un buen lugar para el desarrollo de iniciativas destinadas a activar un consumo cada vez más vago.

Un ejemplo es www.eltenedor.es , una página web en la que, de manera gratuita, se pueden hacer reservas en 5.000 restaurantes de toda España, que en muchos de los casos llevan aparejados llamativos descuentos de hasta el 50 por ciento sobre el precio de los platos en carta, también en establecimientos de lujo.

"Entre nuestros objetivos está hacer accesible la gastronomía a todos los bolsillos", explicó Raquel González, encargada de marketing y comunicación de la compañía.

En estos tiempos en los que muchos españoles prefieren cenar en casa para evitar gastos, la oferta está seduciendo a muchos, hasta el punto de que la web llega a registrar hasta 100.000 reservas al mes.

Buenos resultados. Otras páginas web como www.letsbonus.es o www.groupon.es ofrecen también este tipo de descuentos, pero no sólo en restaurantes, sino también en servicios como masajes, spas y cursos, e incluso en productos que para muchos no serían accesibles sin una llamativa rebaja.

Restaurantes como Decatar, que en pleno centro de Madrid ofrece una cocina creativa y de fusión, están satisfechos con los resultados de este tipo de iniciativas. "Mucha gente vuelve a venir. Lo sabemos por la cara y porque llaman y comentan. Repiten y siguen repitiendo", explicó Jaime Triay, responsable de reservas de Decatar.

También los bares de barrio se enfrentan a la situación que atraviesa España. "Menú anticrisis: 7,5 euros (unos 11 dólares) todos los martes", reza el cartel del restaurante La Panza de Sancho, situado en un barrio más alejado del centro de la capital.

"Primer y segundo plato, una bebida, postre o café. Nada mal", susurra una mujer en la puerta del local. Desde las 13.30 horas de los martes, compañeros de trabajo, amigos y parejas se acercan atraídos por el menú "anticrisis", que se ofrece ya desde hace más de un año.

"Hay gente fija, gente que viene por primera vez y sobre todo trabajadores que están siempre moviéndose, como los taxistas", cuenta Anselo Sánchez, uno de los mozos, mientras toma un plato, atiende a un cliente y pasa la cuenta a otro.

Libros por kilo. La crisis también hace que los españoles cuiden sus bolsillos en lo que se refiere al ocio y la cultura. Y fue en ese sector en el que los impulsores de La Casquería decidieron hacer un intento. Hace apenas tres meses, una librería con ese nombre abrió sus puertas en el multicultural y céntrico barrio madrileño de Lavapiés, derribando el mito de que la literatura es cara. Allí los libros son de segunda mano y se venden "por kilo".

Mil gramos de literatura, filosofía, textos en francés, inglés o catalán cuestan diez euros (unos 13 dólares). Tanto el precio como la diversidad motivan la visita continua de jóvenes y adultos. "Por el momento es rentable. Nos permite levantar un proyecto", comentó una de las seis socias, visiblemente entusiasmada. El futuro del negocio se verá con el tiempo. "La crisis va para largo", aseguró.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS