El Mundo

Los brasileños tienen una visión pesimista sobre los comicios

Descreen que el ejercicio electoral conlleve una renovación profunda de la desprestigiada clase política, envuelta en sonados escándalos

Domingo 22 de Julio de 2018

La indignación por los escándalos de corrupción rodea de incertidumbre las presidenciales de octubre en Brasil, pero los analistas descartan que sirva para renovar el Congreso, una de las instituciones más desprestigiadas del país sudamericano. La corrupción (con 21 por ciento) encabeza la lista de graves problemas de los brasileños, seguida por la salud (19 por ciento), según una encuesta de la firma Datafolha de abril. El tema está en el candelero desde que la Operación "Lava Jato" (lavadero de autos) destapó en 2014 una enorme trama de sobornos enquistada en el Estado, en torno a la petrolera estatal Petrobras, con implicados de casi todos los partidos. "Hay una voluntad de la población de renovar. De hecho, hay un clamor contra la corrupción", señala Sylvio Costa, director de la consultora política Congresso em Foco.

El tsunami político-judicial apenas dejó títere con cabeza. El presidente conservador Michel Temer (PMDB) y parte de su círculo cercano fueron denunciados por corrupción; y el ex mandatario de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) purga desde abril 12 años y un mes de cárcel. Lula, de 72 años, recordado por sus programas de distribución de renta, es favorito en los sondeos, con casi un tercio de intenciones de voto, aunque su candidatura por el Partido de los Trabajadores (PT) debería ser invalidada, a causa de su situación legal. Sin Lula, llega en primer lugar el diputado ultraderechista Jair Bolsonaro (PSL, 15 por ciento), seguido por la ambientalista Marina Silva (13 por ciento), según una encuesta Ibope de fines de junio. Ambos destacan que las acusaciones no los tocaron y se presentan como alternativa al PT y al Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB, centroderecha), que han dominado las pugnas políticas en los últimos 24 años. "Hoy, sin ninguna duda, Bolsonaro es el candidato que más se beneficia de la crisis política y del descontento con los políticos actuales (...). Pero Marina Silva y (el centroizquierdista) Ciro Gomes, otros candidatos antisistema, también se benefician de esa situación", explica Costa.

"Detector de corruptos"

Siete de cada diez brasileños desconfía de los partidos y casi el mismo porcentaje (67 por ciento) del Congreso, según DataFolha. De acuerdo con el sitio periodístico especializado Congresso em Foco, un tercio de los 513 diputados y más de la mitad de los 81 senadores están bajo "investigaciones criminales o acciones penales". Los fiscales de la "Lava Jato" instaron a votar por políticos con "pasado limpio", en sintonía con el sentimiento popular sobre la urgencia de cambiar un sistema ampliamente basado en la compra de apoyo —mediante sobornos o reparto de cargos públicos— para poder gobernar. Para ayudar al votante, la empresa Reclame Aquí creó la aplicación "Detector de Corruptos", que con una fotografía da acceso a la ficha judicial de los candidatos, detallando las causas en las que puede estar involucrado. Pero aun así, "el escenario más probable es que no haya una gran renovación" en las legislativas, afirma Costa.

El director ejecutivo de la organización Transparencia Brasil, Manoel Galdino, tampoco cree que las convulsiones de la "Lava Jato" cambien el mapa en el Congreso, "no porque los electores no quieran o no estén preocupados (por la corrupción), sino porque los políticos tradicionales van a controlar bastante los recursos de campaña (...) y los nuevos candidatos no van a llegar a los votantes". Una nueva legislación impuso recortes drásticos a los aportes financieros a las campañas, pero esa medida puede tener un efecto paradójico. "Prevemos que más del 70 por ciento del dinero de campaña (...) vaya a políticos implicados en escándalos de corrupción", dice Galdino.

¿Más votos nulos y en blanco?

En un país donde el voto es obligatorio y los votos blancos y nulos no se contabilizan, expertos evitan pronosticar un incremento fuerte de esas opciones. Sin Lula, el número de votos en blanco o nulos sube de 22 por ciento a 33 por ciento, según Ibope, que no menciona el eventual porcentaje de abstencionistas. En 2014, los votos nulos, en blanco y las abstenciones sumaron 29 por ciento. En la elección de gobernador del Estado de Tocantins en junio, los votos en blanco y nulos y las abstenciones llegaron a 49 por ciento. Gadino descarta una desafección semejante en las presidenciales, "porque al fin de cuentas las personas saben que el próximo presidente impactará en sus vidas y es mejor que voten por alguien, el menos peor". Pero "son varios los indicadores de que tal vez no sea posible una importante renovación, por lo menos no ahora, en 2018", sostiene Costa.

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