El Mundo

Los brasileños salieron a las calles en apoyo a Dilma Rousseff y a Petrobras

Rechazo generalizado a la privatización de la petrolera estatal y contra el ajuste fiscal. Las movilizaciones en todo el país buscan contrarrestar las demandas de juicio político a la presidenta.

Sábado 14 de Marzo de 2015

 Miles de militantes de izquierda participaron ayer en Brasil en marchas en defensa del mandato de la presidenta Dilma Rousseff y en contra de las supuestas presiones para privatizar la petrolera Petrobras, gravemente afectada por un escándalo de corrupción. La jornada de manifestaciones pretende contrarrestar a los grupos que demandan un juicio político en el Congreso a Rousseff y que planean para mañana una serie de protestas contra la actual política económica y contra la corrupción.

   Con camisetas y banderas rojas —el color del gobernante Partido de los Trabajadores (PT)—, los manifestantes gritaron palabras de orden de apoyo a Rousseff, quien conquistó en las urnas de octubre pasado su segundo mandato, iniciado en enero. “No aceptaremos un golpe contra Dilma”, gritaban los manifestantes, quienes acusaron a la oposición de no respetar el resultado de las últimas urnas. “Es absurdo el intento de desestabilizar a un gobierno electo democráticamente”, dijo en la nororiental ciudad de Recife el bancario Alex Norat.

   “Yo estoy a favor de Dilma, de la defensa de la democracia, pero también estoy contra la corrupción”, dijo a su vez Gerson Tadeu Conti, un médico de 67 años que protestaba junto a otros cientos de personas frente a la sede de Petrobras en San Pablo. “Tenemos que defender a Petrobras, es nuestro patrimonio. Nunca se ha visto tanta corrupción como ahora. (Los que robaron) que se vayan todos a la cárcel”, añadió.

Críticas. Pese a defender a la jefa de Estado, muchos de los sindicalistas, campesinos y estudiantes que intervinieron ayer en los actos fustigaron los planes del actual gobierno de impulsar un ajuste fiscal para reequilibrar las cuentas públicas, frenar el proceso de aumento de la inflación y reactivar la estancada economía del país. “La marcha se opone al movimiento del domingo, ya que está en contra de la ruptura de la legalidad (mediante la demanda de destitución de Rousseff), pero también se enfrenta a la actual política del gobierno, ya que nos oponemos al ajuste fiscal”, resumió el sindicalista Julio Turra, dirigente de la Central Unica de Trabajadores (CUT).

   Las protestas se iniciaron en horas de la mañana, con actos en once de los 27 Estados brasileños, entre ellos Río de Janeiro, Minas Gerais, Paraná, Bahía, Ceará, Pernambuco y Mato Grosso do Sul. Varias de las manifestaciones se realizaron cerca de instalaciones de Petrobras, debilitada por las investigaciones del Ministerio Público sobre multimillonarios desvíos de dinero de la empresa para pagar sobornos y financiar partidos políticos.

Castigo a los culpables. En sus discursos, los militantes defendieron los castigos a los responsables de ilegalidad, pero rechazaron los supuestos intentos del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de debilitar a la mayor empresa del país. “Que arresten a los que están robando, pero que no destruyan a la economía nacional. Petrobras es responsable de más del 10% del PIB (Producto Interno Bruto)”, afirmó la diputada Luciana Santos, del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), quien participó en los actos en Recife. Otros actos se celebraron anoche en otros 12 Estados, incluso en San Pablo, donde miles de militantes se concentran en la avenida Paulista, el centro financiero de la mayor y más rica metrópolis de Brasil.

   Brasil vive un clima político de gran incertidumbre luego de que la Corte Suprema autorizara la investigación de 51 políticos —incluidos 12 senadores, 22 diputados en funciones, dos gobernadores y un ex gobernador— por su supuesto involucramiento en la trama de sobornos y lavado de dinero de Petrobras. La mayoría pertenecen al PT o a partidos que integran la coalición de gobierno. Los manifestantes de ayer, sin embargo, también tuvieron reclamos al gobierno, ya que rechazan el ajuste fiscal en curso y el alza de la tasa de interés (actualmente en 12,75%).

“Voté por Lula”. “Toda mi vida he sido del PT, voté por Lula y por Dilma, pero ahora está difícil seguir apoyando al partido. Brasil está yendo mal, la economía está mal, nosotros estamos mal. Yo no quiero que Dilma se vaya, pero sí que haya un cambio. Como agricultor no me alcanza para vivir, hago otros trabajos de albañil para llegar a fin de mes”, dijo en San Pablo Paulo Iraní Amaro da Silva, un campesino de 54 años de Pauliceia (Estado de San Pablo), que vestía un chaleco rojo de la CUT y un sombrero de paja.

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