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López Obrador enfrenta su primer desafío: el robo de combustible

El nuevo presidente de México se alista para librar la primera gran batalla nacional de su gobierno de un mes de duración: enfrentarse a los ladrones de combustible que perforan los oleoductos estatales y roban hidrocarburos de los depósitos de distribución.

Martes 08 de Enero de 2019

El nuevo presidente de México se alista para librar la primera gran batalla nacional de su gobierno de un mes de duración: enfrentarse a los ladrones de combustible que perforan los oleoductos estatales y roban hidrocarburos de los depósitos de distribución. Andrés Manuel López Obrador, quien asumió el 1º de diciembre, ordenó el cierre de algunos oleoductos propensos al robo a fin de detectar y detener a los ladrones de gasolina y diésel.

El cierre de las tuberías y el cambio temporal a una mayor distribución por medio de camiones cisterna ha causado desabastecimiento de combustible y cierres de estaciones de servicio en varios estados, pero López Obrador dijo que no dará marcha atrás. "Vamos a ver quién se cansa primero: los que roban el combustible o nosotros", aseguró el mandatario, a pesar de los costos políticos de la escasez. "Y sabemos que no va a ser fácil, pero no vamos a flaquear", advirtió.

El robo de hidrocarburos por 3.000 millones de dólares al año representa una industria clandestina en México. López Obrador aseguró que las bandas han establecido una red de distribución alternativa, clandestina e ilegal, con sus propios depósitos. Un fenómeno muy conocido en México, y documentado por trabajos de investigación periodística de la televisión.

López Obrador dijo ayer que algunas bandas edificaron sobre los terrenos de los oleoductos para perforar grifos ilegales. En las obras de gran magnitud, las bandas instala puntos de venta para suministrar diésel robado a los operadores de maquinaria pesada.

Los cierres de las tuberías obligaron al gobierno a cambiar temporalmente a una redistribución que depende de los camiones cisterna. López Obrador reforzó su campaña contra los ladrones de combustible —conocidos en México como "huachuicoleros"— mediante envío de soldados a los depósitos de combustible.

López Obrador mostró gráficas que indican que el gobierno estaba vendiendo más gasolina después del cierre de los oleoductos, lo que indica que parte de la demanda fue satisfecha previamente con combustible robado. La empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) aseguró que está trabajando para solucionar los problemas de suministro, y destacó que tiene suficiente combustible para satisfacer la demanda.

Pemex dijo que la escasez de gasolina ha afectado principalmente a los estados centrales de Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Querétaro. Se formaron filas largas en algunas de las pocas gasolineras que aún funcionaban durante el fin de semana en la zona, como la de Guanajuato, que también es líder en la colocación de tomas ilegales de combustible. "Estamos abriendo con cuidado los ductos, y con cuidado significa que haya vigilancia del personal especializado", dijo López Obrador. El nuevo gobierno sabe que se enfrenta a bandas violentas y profundamente arraigadas que a menudo reclutan vecindarios enteros para hacer frente a policías y militares durante las redadas contra los robos.

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