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Líder catalán se responsabilizó de consulta independentista

Desafío separatista. Artur Mas se escudó en la libertad ideológica y de expresión por haber impulsado la votación sin valor legal el 9 de noviembre de 2014.

Viernes 16 de Octubre de 2015

El jefe del gobierno de Cataluña, Artur Mas, declaró ayer ante la Justicia, imputado por desobediencia por la consulta simbólica sobre la independencia que convocó el 9 de noviembre del año pasado en la rica región del noreste de España. "No hace falta que busque más. El responsable soy yo", dijo Mas al juez en Barcelona. La cita judicial se convirtió en un acto de exaltación. Mas llegó al tribunal escoltado por 400 alcaldes catalanes, por miembros de su gobierno —en funciones desde las elecciones del 27 de septiembre— y por otros líderes secesionistas. Allí lo esperaban más de 3.000 personas que agitaron banderas y gritaron consignas a favor de la separación de España y en contra de la Justicia española. Es "algo absolutamente inaceptable", dijo desde Bruselas sobre las protestas el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, que las consideró una amenaza al tribunal.

Mas estuvo una hora declarando, pero se negó a responder a la fiscalía y a la acusación particular. El líder catalán se escudó en "la libertad ideológica y la libertad de expresión" por haber impulsado esa consulta sin valor legal el 9 de noviembre de 2014, de cuya ejecución se encargaron voluntarios y no funcionarios públicos. El tribunal "deberá juzgar si actuar como un demócrata equivale a actuar como un delincuente", dijo Mas, esperando el archivo de la causa porque "por dar la voz a la gente debería comparecer ante un Parlamento pero nunca ante un tribunal". "Nos enfrentamos a un Estado que está actuando de una manera muy dura, muy áspera y en algunos casos muy sórdida". "Pero yo confío en el criterio de la gente que debe impartir justicia", dijo.

El político se enfrenta a penas de suspensión e inhabilitación de hasta 10 años. Aunque asumió la responsabilidad política de la consulta, subrayó que la ejecución quedó en manos de 40.000 voluntarios cuando el Tribunal Constitucional le prohibió celebrarla. La fiscalía lo acusa de desobediencia, usurpación de funciones, malversación de caudales públicos y por haber obviado el veto del Tribunal Constitucional español de celebrar la votación simbólica sobre la separación de España el 9 de noviembre de 2014.

Sin referéndum. Su idea inicial era un referéndum de autodeterminación, pero el gobierno de Rajoy lo frenó recurriendo al Tribunal Constitucional. Entonces anunció una consulta simbólica, sin censo previo y en urnas de cartón. La corte la suspendió también, pero se celebró. Dieron un sí a la independencia más del 80 por ciento de los que votaron, unos 2,3 millones de personas de los aproximadamente 5,5 millones que hubieran podido hacerlo. Mas atribuyó ayer la querella contra él a "la rabia" por el "éxito" de esa cita. Su declaración ante el juez coincidió con el día en el que el Parlamento español dio luz verde definitiva a una reforma del Tribunal Constitucional que le da capacidad de sancionar y suspender a quién incumpla sus sentencias, una reforma impulsada por el conservador Partido Popular (PP) de Rajoy pensando en la situación catalana.

El futuro político del dirigente catalán es incierto tras los comicios regionales del 27 de septiembre, a los que otorgó un carácter plebiscitario sobre la independencia.

Mas logró mayoría absoluta en el Parlamento regional, pero en votos no llegó al 48 por ciento. El partido de izquierda antisistema CUP rechaza apoyar su investidura y sin sus votos no puede ser investido. Su candidatura electoral, juntas pela Sí, y la CUP negocian desde los comicios una hoja de ruta hacia la independencia de España.

 

Casualidad del calendario. La jornada coincidió con el 75º aniversario del fusilamiento por parte de la dictadura de Francisco Franco del presidente catalán Lluís Companys, quién en 1934 llegó a declarar un efímero Estado catalán, de pocas horas. El propio Mas, acompañado por la alcaldesa de Barcelona, la "indignada" Ada Colau, acudió temprano al castillo de Barcelona para depositar flores donde su antecesor fue ejecutado en 1940. De madrugada, 300 habían celebrado una marcha de antorchas en su homenaje.

Desde Bruselas, Rajoy consideró "inaceptables" las "amenazas" del presidente de la Generalitat a la Justicia y le instó a que, al igual que todos los españoles, se someta al cumplimiento de la ley. En manifestaciones a su llegada a la reunión del Partido Popular Europeo en Bruselas, Rajoy respondió de esta forma a las palabras de Mas tras declarar como imputado ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalina (TSJC). El jefe del Ejecutivo español secundó totalmente las apreciaciones del TSJC y del Consejo General del Poder Judicial sobre las "presencias intimidatorias" ante los tribunales al subrayar que son inaceptables. Rajoy recordó a Mas la separación de poderes y subrayó que el presidente catalán tiene la misma obligación de cumplir la ley que cualquiera del resto de los españoles. Tras afirmar que la Justicia en España es independiente, insistió en que "amenazar, intentar disminuir a la Justicia y pretender que no tome las decisiones como debe hacerlas es absolutamente inaceptable" e impropio de un país democrático como España.

 

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