El Mundo

Libia, Irak y Ucrania, malos precedentes

El programa nuclear norcoreano no es el primer desafío de este tipo que enfrenta la comunidad internacional.

Martes 12 de Junio de 2018

Los casos de Irán, Irak y Libia, y en especial el de Ucrania, son precedentes negativos, pero con importantes diferencias: en los primeros tres países, ninguno había desarrollado bombas nucleares, ni tenía capacidad de atacar nuclearmente a Estados Unidos, como asegura poder hacer Corea del Norte desde 2017.

En cualquier caso, los cuatro ejemplos no son alentadores. El pacto con Irán está en crisis después de que Estados Unidos, por decisión de Trump, se retiró en mayo. Precisamente por ese motivo Irán alertó ayer a Corea del Norte sobre Trump.

Otro precedente es el de Libia, inmersa por el dictador Khadaffy en una carrera armamentística y con un programa de armas nucleares, aunque aún no las había desarrollado. Renunció a su programa entre 2003 y 2004 a cambio de el fin de sanciones por el atentado de Lockerbie. Pero en 2011 Libia sufrió una guerra civil que fue parte de la Primavera Arabe. El decisivo apoyo aéreo de Francia, Italia y Estados Unidos a los rebeldes permitió finalmente derrocar a Khadaffy, quien fue asesinado por sus enemigos.

También Irak aseguró haberse desprendido de sus armas de destrucción masiva, pero en 2003 se produjo la invasión estadounidense que acabó derrocando al dictador Saddam Hussein, luego ejecutado.

Pero el caso del desarme nuclear total de la historia es sin dudas el de Ucrania. En 1994, con la "garantía" de Rusia de respetar su territorio, Kiev le entregó todas sus armas nucleares. A diferencia de Norcorea, Ucrania tenía un arsenal nuclear estratégico de gran tamaño, el tercero del mundo: alrededor de 1.800 armas nucleares y sus respectivos lanzadores. Los había heredado de la URSS, al disolverse esta en 1991. El antecedente de Ucrania es muchísimo más importante en todo sentido que todos los demás, incluida Corea del Norte, por el tamaño y valor técnico y militar del arsenal entregado. Pese a ese gesto, Ucrania fue invadida y permanece ocupada parcialmente por Rusia, que así incumplió el Memorandum de Budapest, también firmado como garantes por EEUU y Reino Unido. En 2014, Vladimir Putin ordenó la invasión y anexión de la provincia ucraniana de Crimea. Posteriormente y hasta hoy, mantiene una fuerza armada en toda regla —con tanques, blindados para infantería, artillería, etc— pero clandestina en Ucrania oriental, donde además armó a una guerrilla local que gobierna las dos provincias de Ucrania vecinas con Rusia.

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