El Mundo

Las potencias se "tiran" con soja, autos, electrónicos de todo tipo y hasta whisky

Domingo 12 de Mayo de 2019

La guerra de aranceles se ha centrado en los productos más estratégicos para los dos países. En el caso de Estados Unidos, China ha impuesto aranceles a productos clave como la soja, los autos y el whisky. Trump apretó el gatillo de los aranceles hace un año para reequilibrar el histórico déficit comercial de EEUU. En 2018, el déficit comercial creció 10 por ciento, hasta 878.700 millones de dólares, con China como principal responsable. El comercio con el gigante asiático arrojó un saldo negativo de 419.000 millones de dólares, un 12 por ciento más que en 2017.

La primera batalla comenzó con aranceles del 25 por ciento a productos de China por valor de 34.000 millones de dólares, como parte de un paquete de 50.000 millones a los que Pekín respondió en la misma medida. La cuantía de la pugna apenas tenía relevancia en el contexto de unas relaciones comerciales que superan los 600.000 millones de dólares anuales, pero el objetivo de los ataques dejó claro que el plan estaba muy estudiado.

La primera fase de la batalla contra China incluía 818 productos entre los que destacaban aviones y componentes de aeronaves, equipo industrial y eléctrico, maquinaria, televisores, cámaras e instrumentos ópticos. Todos ellos estratégicos para el plan de Pekín para elevar el nivel industrial del país. El contraataque de China en forma de aranceles por la misma cuantía llevó a Trump a anunciar nuevos gravámenes del 10 por ciento a una batería de artículos liderados por los componentes electrónicos. La represalia comercial afectaba también a pescados como el salmón y el bacalao. El plan era que los nuevos aranceles pasaran del 10 por ciento al 25 por ciento a partir de enero, pero durante la cumbre del G-20 de Buenos Aires, el presidente de Estados Unidos decidió congelarlos ante el inicio de las negociaciones entre ambos países. La frágil tregua no impidió, sin embargo, que el PBI chino creciera solo un 6,6 por ciento el último año, el menor nivel desde 1990. Con los nuevos aranceles ese nivel del PBI chino podría recortarse ahora en entre un 1,2 por ciento y un 1,5 por ciento, según UBS. El proceso de conversaciones se han centrado en las garantías que exige Washington para que el acuerdo se cumpla una vez pactado. Aspectos como la propiedad intelectual, la transferencia tecnológica, los subsidios chinos a la industria y el acceso a los mercados también han formado parte de los capítulos más tensos de las negociaciones.

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