El Mundo

Las armas nucleares no van a desaparecer, porque son un instrumento estratégico

Rusia y EEUU han eliminado miles de armas nucleares, pero se han quedado con las más avanzadas.

Martes 12 de Diciembre de 2017

Setsuko Thurlow tenía 13 años cuando la bomba atómica cayó sobre su ciudad, Hirosima. El domingo recibió el Nobel de la Paz en Oslo junto con Beatrice Fihn, líder de ICAN, una red de ONGs que brega por el desarme nuclear. Cuando una sobreviviente de Hiroshima pide el desarme nuclear, ¿quién podría negarse? Sin embargo, cuando se pasa al plano de los balances de poder internacional, se entiende rápidamente que las armas nucleares no desaparecerán. Desde 1945 forman parte del escenario estratégico global y los grandes jugadores las usan para ganar posiciones en ese tablero implacable.

Hoy, además, en este tema se piensa en forma automática en Corea del Norte. Pero el centro de gravedad del poder nuclear está muy lejos del dictador de Pyongyang. Mediante los sucesivos acuerdos de limitación de armas estratégicas firmados luego de la Guerra Fría, Estados Unidos y Rusia han eliminado decenas de miles de armas nucleares, un enorme paso adelante en el sentido que pide ICAN. Pero se han reservado 1.565 (Rusia) y 1.393 (EEUU) en el tratado vigente, New Start. Este implicó una drástica reducción respecto del anterior acuerdo. Pero ese arsenal reducido se queda con las mejores armas, como es fácil suponer. Además, Rusia está desplegando nuevos misiles sobre lanzadores móviles y EEUU diseña unos innovadores misiles de crucero hipersónicos, que viajarán a 7/8.000 km/h. Ambas potencias reemplazan armas que tienen 30 o 40 años. A su vez, China, la gran potencia emergente, no está sujeta por ningún tratado de limitación y aumenta en silencio sus arsenales nucleares intercontinentales y de alcance intermedio.

El tratado de desarme nuclear total aprobado este año por la Asamblea General de la ONU y que le valió el Nobel al ICAN, es por todo esto meramente simbólico. En la cruda racionalidad internacional las armas nucleares cuentan, y mucho. Son un instrumento estratégico importante y por eso no desaparecerán. Un ejemplo clarísimo, mucho más importante que Corea del Norte lo ofrece la Rusia de Putin. Sirven a Rusia para ponerla en un nivel superior al que le correspondería por su economía. Las armas convencionales rusas se usan a diario en Siria (ayer el Kremlin anunció una retirada: ya cumplieron su misión) y en el oriente de Ucrania. Para Putin y sus generales están para eso, para usarse en función de un diseño de política exterior expansionista de muy alto perfil. En este diseño también entran las armas nucleares, que sirven como amenaza que apalanca el planteo expansionista. Nadie, salvo el tiranuelo comunista de Corea del Norte, invoca su uso a los gritos. Putin las usa con mayor sutileza; aunque no tanta tampoco. Este es un asunto que no se registró debidamente: ya amenazó con ataques nucleares a Dinamarca, Suecia, Ucrania y a los tres países bálticos. En marzo de 2015, después de que Moscú se apoderara de la provincia ucraniana de Crimea, llegó la amenaza nuclear durante las conversaciones que siguieron. En el caso sueco, el mensaje llegó un año más tarde con unas maniobras militares con armas nucleares. A Dinamarca, Rusia incluso la amenazó por escrito y públicamente. Si Dinamarca se une al escudo antimisilístico de la Otán, "los buques de guerra daneses serán blancos para las armas nucleares de Rusia", escribió en el principal diario danés el embajador ruso, Mikhail Vanin. Fue en marzo de 2015. A las tres repúblicas bálticas les llegó el mismo mensaje en simultáneo con Ucrania y mientras las tropas rusas aumentan en la frontera de esos tres pequeños Estados, liberados del yugo ruso gracias a la caída de la URSS. De modo que el Kremlin recurre a su arsenal nuclear como palanca de su agresiva política exterior. Sobre Ucrania, conviene recordar que es el único caso de un desarme nuclear total, como pide ICAN. Entregó 1.700 armas luego de disolverse la URSS. Rusia, EEUU y Reino Unido actuaron de "garantes" de la integridad territorial ucraniana. Como se vio, Ucrania ya fue invadida por Rusia. Un pésimo antecedente. En cuanto a EEUU, no recurre a la amenaza nuclear. Al menos hasta Trump. Este ha dicho varias veces que borraría del mapa a Corea del Norte. Pero no hay un recurso sistemático a la amenaza nuclear como instrumento de política exterior. En cuanto a China, está por ahora en la segunda línea de las potencias nucleares. Su arsenal es relativamente chico, aunque se está desarrollando numéricamente y tecnológicamente. A la vez, con Xi Jinping, China ha comenzado a subir el tono en la escena internacional.

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