El Mundo

La vacante en la Corte es una ayuda inesperada para Trump

La muerte de la jueza Ginsburg cambió la campaña electoral. En EEUU las designaciones a la Corte pesan mucho en las urnas

Domingo 20 de Septiembre de 2020

Hace cuatro años, el interés por designar a jueces conservadores a la Corte Suprema ayudó a persuadir a los republicanos escépticos a apoyar en las urnas a Donald Trump para la presidencia. En Estados Unidos la designación de jueces, en especial de jueces de la Corte Suprema, es un factor de mucho peso electoral. Hace dos años, la polémica por la decisión de Trump de nominar al juez Brett Kavanaugh para la Corte contribuyó a darle triunfos al Partido Republicano en las elecciones de medio término, según un análisis de la agencia Associated Press (AP).

Y ahora, a sólo 44 días de las elecciones en las que Trump buscará la reelección, los republicanos otra vez recurren a una lucha para la nominación para la Corte Suprema para unir a un partido muy fracturado al enfrentarse a una real posibilidad de perder la Casa Blanca y el control del Senado en noviembre.

Los líderes del Partido Republicano confían en que pueden lograrlo. En la turbulenta era Trump, nada ha motivado a las discrepantes facciones a unirse tanto como la posibilidad de una designación vitalicia en la principal Corte del país. L a nominación de un juez de la Corte Suprema es potestad exclusiva del presidente, pero debe ser confirmada por el Senado. El proceso habitualmente lleva más de dos meses y en muchos casos más de tres. Los demócratas se han pronunciado unánimemente por postergar la nominación para luego de las elecciones de 3 de noviembre.

"Esta pueda ser una importante fuerza galvanizadora para el presidente Trump'', dijo Leonard Leo, copresidente de la conservadora Sociedad Federalista y asesor del gobierno de Trump para las primeras dos confirmaciones: las de Neil Gorsuch y Kavanaugh.

El emergente debate para la nominación que sigue a la muerte el viernes de la jueza Ruth Bader Ginsburg amenaza con cambiar las prioridades de los votantes en las últimas semanas de una campaña electoral que se ha enfocado en otra serie de temas del momento: la pandemia, la devastación económica que ha causado y la agitación civil.

Trump, respaldado por el líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell, promete reemplazar a la progresista Ginsburg con una jueza conservadora y la tarde del sábado juró que anunciará ``muy pronto'' quién es su nominado. En suma, se desarrollan los planes para una rápida nominación y confirmación. Se espera que Trump tome su decisión en cuestión de días. Aquellos cercanos al presidente lo motivan a anunciar su opción antes del primer debate presidencial el 29 de septiembre contra su contendiente demócrata Joe Biden.

Un editorial del semanario The National Interest coincide con esta línea de análisis. Con la muerte de la jueza de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsburg, la carrera presidencial ha tomado otro giro brusco, afirma la publicación. Una batalla sobre el futuro de la Corte Suprema que tendrá implicaciones políticas impredecibles, pero que podría ayudar a revivir la decaída fortuna de Donald Trump. Como mínimo, le proporciona la oportunidad de desviar la atención de la pandemia de coronavirus que ha gestionado mal. Y con las pasiones cada vez más altas, la desaparición de Ginsburg intensificará la denominada "guerra cultural" que se libra en Estados Unidos entre la derecha y la izquierda.

Ginsburg fue la principal voz "liberal" (progresista) en la Corte Suprema, una defensora de los derechos de la mujer y una serie de otras causas que la transformaron en un ícono conocido como "Notorious RBG". También era una aguda crítica de Trump y su voto en contra de sus políticas era seguro. Ella se refirió a la era Trump como "una aberración" el pasado octubre.

The National Interest subraya que la oportunidad de sentar a un tercer juez representa una oportunidad política monumental para Trump. Pasaría a la historia como uno de los presidentes más importantes, gane o no un segundo mandato. Este punto clave es algo que fuera de EEUU no se percibe en toda su magnitud. El último presidente republicano que instaló tres jueces supremos de su preferencia en su primer mandato fue Richard Nixon. Un probable nominado de Trump sería la jueza conservadora Amy Coney Barrett, a quien Trump ha considerado previamente para la Corte. La magistrada es una crítica del aborto legal, instaurado por la Corte Suprema con su histórico fallo Roe vs. Wad, en 1971.

Un sexto juez supremo conservador sobre un total de nueve aseguraría que cualquier programa de "izquierda liberal radical" que un eventual presidente Joe Biden u otro presidente demócrata pudiera apoyar en el futuro sería condenado "al cenicero de la historia" antes de que pudiera establecerse. El presidente del Tribunal Supremo, el conservador John Roberts, ha sido a veces una espina clavada para Trump. Sería relegado a un segundo plano con un conservador adicional en la Corte, ya que su voto no sería tan decisivo como lo era con "RBG".

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario