El Mundo

La Unión Europea se divide frente al drama de la inmigración, que empeora

Alemania y Francia son partidarias de dar asilo a quienes huyen de las guerras en Medio Oriente. Sin embargo, Hungría y sus vecinos no quieren saber nada con los inmigrantes.

Sábado 05 de Septiembre de 2015

En una jornada en la que Europa vivió disturbios, atrincheramientos y marchas de refugiados a pie para llegar desde Hungría a Austria, un grupo de cuatro países del Este europeo rechazó tajantemente la iniciativa franco-alemana de aplicar cantidades obligatorias de refugiados dentro de las 28 naciones de la Unión Europea. Hungría además votó leyes más restrictivas, que configuran a la inmigración ilegal como acto criminal. La ruptura entre el Este europeo y el Oeste se hizo así patente como nunca antes desde que la crisis de los refugiados estalló en 2014.

La jornada de ayer vivió su principal foco nuevamente en Hungría, donde cientos de refugiados partieron a pie desde una estación de trenes en Budapest en dirección a la frontera con Austria, a 160 kilómetros, después de que las autoridades húngaras detuvieran varios trenes e impidieran el viaje hacia países del Oeste. "Si vamos en pequeños grupos la policía nos agarra, pero juntos somos fuertes", clamó un joven de la devastada ciudad siria de Aleppo. Algunas madres con chicos pidieron a los jóvenes que les ayudaran a llevarlos, mientras la policía dejó partir al grupo.

Conflicto. Muchos refugiados se niegan por todos los medios a ser registrados en Hungría, ya que, según la legislación de la UE, una vez que los refugiados son registrados en un país comunitario, esa nación debe hacerse cargo de procesar su solicitud de asilo. Y el objetivo de los migrantes no es Hungría, sino Austria o Alemania. En la estación de ferrocarril de Bicske, a 37 kilómetros de Budapest, seguían varadas en un tren cerca de 500 personas que la policía pretendía trasladar a un centro de refugiados para registrarlas. Estos refugiados habían partido en tren con permiso de la policía desde Budapest hacia Sopron, en la frontera con Austria, pero en Bicske las fuerzas ordenaron que el tren se detuviera y pidieron a los refugiados que se bajasen para trasladarlos a un centro de refugiados. Pero sólo una decena de personas fueron llevadas al centro: el resto permaneció en el tren con el objetivo de continuar viaje hacia el Oeste. Según la policía húngara, se negaban a tomar la comida y bebida que les ofrecían.

Leyes más duras. El ministro de Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, afirmó que al negarse a cooperar con la policía, los migrantes complican los esfuerzos de Hungría por atenerse a las disposiciones migratorias del bloque europeo. Hungría es muy criticada dentro de la UE por su línea dura ante la ola migratoria. Ha terminado recientemente una barrera en la frontera oriental, que sin embargo sirvió de poco ante el avance de la ola humana proveniente de los Balcanes. Frente a la crisis, el Poder Legislativo húngaro aprobó ayer un paquete de leyes que establece que a partir del 15 de septiembre cruzar la frontera de Hungría en forma ilegal constituirá un "acto criminal". El paquete normativo incluye la creación de zonas de tránsito para refugiados que estén a la espera de su solicitud de asilo. Esas zonas estarán abiertas hacia el lado serbio, pero cerradas en el húngaro. "Si no protegemos nuestras fronteras, vendrán a Europa diez millones (de migrantes)", afirmó el primer ministro húngaro, Viktor Orban, quien reiteró sus críticas a la política de refugiados de Alemania tras haber asegurado que la actual crisis es un "problema alemán". Alemania espera recibir este año hasta 800.000 inmigrantes. Orban, un jefe de gobierno de derecha nacionalista, se opuso además a acoger inmigrantes musulmanes. Hay que respetar que otros países decidan convivir con musulmanes, apuntó Orban. Pero "nosotros también tenemos el derecho a decidir si queremos seguir ese ejemplo", señaló Orban. Reunido en Praga con líderes del Este europeo, Orban aseguró que los refugiados son víctimas de traficantes que los han engañado y de políticos que les han despertado falsas esperanzas, en directa alusión a Alemania.

Alemania. Alemania, adonde a aspiran a llegar casi todos los migrantes ahora en tránsito, advirtió que la decisión que tomó esta semana de no devolver a los refugiados al país por el que ingresaron no implica que Hungría no deba cumplir su obligación de procesar las solicitudes de asilo. "Hungría debe cumplir con sus deberes legales y humanitarios", exigió el portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert. Antes de un encuentro de ministros de Exteriores del bloque en Luxemburgo, el titular de la cartera alemana, Frank-Walter Steinmeier, advirtió del riesgo de que se produzca una división en Europa _algo que de hecho ya ocurrió_ y urgió a no continuar echándose mutuamente las culpas.

Al menos 340.000 inmigrantes se han presentado a las puertas de la UE en los primeros ocho meses de 2015, el doble que en igual período de 2014. El punto de vista alemán, como el francés, es dar asilo a los inmigrantes que huyen de guerras y dictaduras, como sirios e iraquíes, pero no a los que solo buscan mejorar su condición económica. Hasta un 40 por ciento de los migrantes que llegan a la UE no es de Medio Oriente o Africa, sino de los Balcanes, donde no existen hoy conflictos ni dictaduras que ameriten la aceptación de una solicitud de asilo. Alemania ha dicho repetidamente que rechazará estas solicitudes.

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