Martes 15 de Noviembre de 2011
Ammán, Bruselas. - La comunidad internacional aisló aún más al régimen de Siria, que persiste en reprimir con violencia las protestas en favor de la apertura democrática. La Unión Europea anunció sanciones a otros 18 líderes sirios por la cruenta represión contra los disidentes del régimen del presidente Bashar Assad. Y el reino vecino de Jordania dijo que Assad debe renunciar, una declaración que se suma a la suspensión de Siria de la Liga Arabe decidida el sábado.
La directora de Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, dijo que los países de la región también deberían contemplar sanciones contra Irán, a fin de que acceda a las demandas internacionales sobre su programa nuclear. En cuanto a Siria, el canciller francés Alain Juppe insistió en que una intervención militar como la iniciada en Libia no es analizada por el momento, aunque el envío de observadores de la ONU podría ser una alternativa para terminar con la matanza. Agregó que las 27 naciones de la UE deberían aumentar sus contactos con la oposición siria. En una declaración, los cancilleres dijeron que en la lista figuran los "individuos responsables o relacionados con la represión, que respalden o se beneficien del régimen". Entre las sanciones aprobadas aparece la prohibición de obtener visados o viajar a Europa, y la congelación de activos depositados en el Viejo Continente. Las sanciones adoptadas ayer incluyen además la suspensión de los créditos otorgados por el Banco Europeo de Inversiones.
"La Unión Europea sigue muy preocupada por el deterioro de la situación en Siria donde, según Naciones Unidas, más de 3.500 personas han sido muertas desde marzo", agregó la declaración. "La UE condena nuevamente de la manera más enérgica la continuada y brutal represión y los abusos generalizados de los derechos humanos". La UE ya ha impuesto sanciones a 56 funcionarios sirios y a 19 organizaciones y ha prohibido la importación de petróleo sirio.
Que se vaya. El rey Abdullah de Jordania declaró que el presidente Assad debería dimitir, siendo el primer gobernante árabe que formula esta petición. "Si Bashar (Assad) piensa en el bien del país, dimitiría y crearía también los medios y el ambiente para crear una nueva fase en la vida política siria", declaró Abdullah a la BBC. Damasco no formuló declaraciones públicas de inmediato.
Pocos amigos. Las declaraciones llegan luego de que la Liga Arabe votó el sábado por suspender la membresía de Siria por su violenta campaña de represión. El domingo, seguidores del régimen sirio atacaron las embajadas de Arabia Saudita, Qatar y Turquía. Ayer, el canciller sirio Walid al-Moallem acusó a las naciones árabes de conspirar contra Damasco y tildó de "vergonzosa y maliciosa" la votación de la Liga Arabe, que fue casi unánime. El régimen sirio se jacta de ser un bastión del nacionalismo árabe, pero hoy sólo cuenta con los apoyos de Irán y Líbano en la región. Fuera de ella, el régimen venezolano de Hugo Chávez es un ferviente defensor del régimen sirio, que recibe además un tratamiento favorable pero de muy bajo perfil de parte de China y Rusia. Estas dos potencias, con poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, han evitado que esta organización aplique sanciones a Damasco o debata la posibilidad de crear una zona de exclusión aérea como la aprobada en el caso de Libia en marzo pasado.