El Mundo

La tragedia de los inmigrantes se extiende a Macedonia

Los uniformados utilizaron granadas ensordecedoras para repeler a un grupo, hiriendo a cinco personas, y pese a que era evidente la presencia de mujeres y niños entre ellos. 

Sábado 22 de Agosto de 2015

Una marea humana de 40.000 personas, muchas mujeres y niños, causa una nueva crisis humanitaria y migratoria en Europa. Los migrantes, en gran parte provenientes de Siria, chocaron con la policía de Macedonia, la que cerró la frontera con Grecia para detener el flujo de migrantes. Los uniformados utilizaron granadas ensordecedoras para repeler a un grupo, hiriendo a cinco personas, y pese a que era evidente la presencia de mujeres y niños entre ellos. Posteriormente cesó la agresión policial y se permitió en forma más o menos controlada el paso de las madres con sus hijos.

   El incidente se produjo en una zona fronteriza, entre la localidad griega de Idomeni y la ciudad macedonia de Gevgelija, en la ruta que los migrantes utilizan para pasar de Grecia a Macedonia. Ante la presión en las alambradas y la dramática situación —que además estaban registrando los camarógrafos— las autoridades macedonias permitieronfinalmente el ingreso de un número limitado de migrantes de “categorías vulnerables”, es decir, madres con sus hijos.

   Los enfrentamientos duraron solamente unos minutos, hasta que los refugiados colocaron a niños y mujeres delante de las alambradas y frente a los policías. El comportamiento de la policía macedonia fue denunciado por Amnistía Internacional (AI). “Este género de respuesta paramilitar y esta manera inaceptable de repeler (a los migrantes) es una violación a las leyes internacionales. Las autoridades macedonias respondieron como si tuvieran enfrente a provocadores y no refugiados que huyen de conflictos y persecuciones”, declaró en un comunicado Gauri van Gulik, de AI.

   El número de migrantes atrapados en esta zona de nadie aumentó en la noche del jueves al viernes, de 1.500 a cerca de 3.000 personas, según la agencia AFP. Pero otras fuentes citaron un número mucho más alto, de 40.000 migrantes en movimiento entre Macedonia y Grecia. El portavoz del Ministerio del Interior, Ivo Kotevski, aseguró que la situación era “estable, bajo control y sin el menor incidente”. Kotevski afirmó que “la mayor parte” de los refugiados que se hallaban en la zona entre los dos países habían retornado a Grecia. La policía permitió a varios centenares de personas, sobre todo familias con niños y mujeres embarazadas, franquear la frontera. Pero la selección de migrantes provocó protestas entre otros cientos que quedaron detrás del cordón policial. Entre 300 y 400 abordaron un tren que partió desde la estación de Gevgelija en dirección al norte del país, informaron miembros del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur).

   El gobierno macedonio, país que se halla en la ruta balcánica utilizada por los migrantes, decretó el jueves el estado de emergencia, una medida que le permite desplegar a las fuerzas armadas para ayudar a las autoridades locales y a la policía. Macedonia acusa a su vecina Grecia de dirigir de forma organizada a los migrantes hacia su territorio.

Desde Damasco. Un grupo de unos 250 refugiados sirios, entre ellos niños y mujeres, había logrado cruzar desde Grecia el jueves y se agruparon en la estación de trenes de Gevgelija, después de caminar por el bosque durante la noche, contaron algunos de ellos. Miles de inmigrantes han llegado en los últimos días a Gevgelija. La policía les entregaba documentos temporales, para continuar viaje a través de Macedonia y Serbia. “No nos dan papeles. Tal vez tienen la intención de mandarnos de vuelta a Grecia”, dijo un joven de 24 años, quien no quiso dar su nombre. “No queremos volver. Estamos agotados de caminar y por la situación en Siria. No queremos guerra. Mi padre murió por un obús. Ya no tengo a nadie allá”, narró este estudiante de biología oriundo de Damasco.

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