Hasta hace unas semanas, los visitantes también eran recibidos por un retrato de Donald Trump, el nuevo presidente de Estados Unidos, colocado detrás de ese mostrador que da la bienvenida a una vida de "lujo ultra exclusivo". No más. El propio magnate pidió que se retirara su imagen de las oficinas de la Torre Trump Punta del Este, un edificio de 26 pisos, 154 apartamentos y dos penthouses que promete ser lo más lujoso y exclusivo de este balneario exclusivo de Sudamérica, a 140 kilómetros al este de Montevideo, la capital uruguaya.
Lo que sí permanece son las grandes letras doradas con su apellido que cubren parte de un piso del frente de la torre, que por ahora es apenas un esqueleto gris y frío, un entramado de hormigón con forma de gigantesco cilindro que todavía dista de estar terminado.
Trump ha dicho que no realizará ningún proyecto nuevo fuera de Estados Unidos mientras sea el presidente de ese país. Hace unos días incluso entregó el control de su organización a sus dos hijos. Sin embargo, eso no afecta a la Torre Trump en Punta del Este, donde las obras avanzan y son una muestra de que el nombre del mandatario no deja de ser atractivo para el mundo de los negocios.
Y aunque para algunos las obras van más lentas de lo previsto, no hay dudas de que se concluirá.
Trump anunció que construiría la torre en noviembre de 2012. Las ventas comenzaron en marzo de 2013 y la obra en octubre de 2014. Entonces se prometió inaugurarla en octubre de 2017, una fecha hoy pospuesta. (AP)
































