El Mundo

La tercera reelección de Evo Morales, en jaque por un caso de corrupción

Los votantes deciden mañana si permiten la modificación parcial de la Carta Magna que alargaría el gobierno hasta 2025. Un romance con una joven, ahora exitosa empresaria, pone al mandatario en el ojo de la tormenta.   

Sábado 20 de Febrero de 2016

Entre los líderes izquierdistas de la región, Evo Morales parecía inmune a los escándalos. Pero la desaceleración económica y un affaire con una de las mujeres con quien ha tenido un hijo, tiene al primer presidente indígena de Bolivia al borde de su primera derrota electoral. Mañana los bolivianos votarán si van a cambiar la Constitución para permitir que su actual presidente se presente a una tercera reelección en 2019 para el período 2020-2025. El mandatario que pulverizó a la oposición en las urnas en cada elección de la última década y que ha disminuido los índices de pobreza del país, enfrenta un escándalo con una mujer que tiene la mitad de sus años y que, en opinión de los analistas, podría volcar hacía el "no" al 15 por ciento de los votantes que no saben si admitir, o no, la reforma constitucional que podría alargar el gobierno de Morales.

Luego de la denuncia de un periodista, que hace un mes reveló que supuestamente una ex amante de Morales logró que la contrataran como gerente comercial de una constructora china que en cinco años se adjudicó siete proyectos estatales por casi 500 millones de dólares, Morales aceptó el romance que, además, tiene tintes de tragedia griega pues el hijo que tuvieron murió en circunstancias misteriosas. "A Gabriela Zapata la conocí en 2005; en 2007 tuvimos un bebé y por mala suerte falleció", dijo Morales, de 56 años, soltero, y con dos hijos jóvenes de dos mujeres distintas. "No volví a verla. No sabía que trabaja en esa empresa", afirmó en una oportunidad. Sin embargo, en las redes sociales aparecieron fotos de Evo junto a la mujer, durante un carnaval en 2015.

Zapata, que hoy tiene 29 años, negó que en su designación influyera el gobierno pero poco se conoce de sus antecedentes laborales. Lo que se sabe es que antes de ingresar a la contratista, llamada China CAMC Engineering Co LTD, se promocionaba como promotora de negocios.

En 2013, Zapata se convirtió en gerente general de CAMC para Bolivia. El último contrato de la constructora se firmó en presencia de Morales en julio de 2015 con el objeto de construir una planta de potasio por 177 millones de dólares, pese a las observaciones que tenía el propio gobierno frente a la empresa por incumplimiento en otro contrato.

Todos los contratos de CAMC que incluyen un ingenio azucarero, fueron por contratación directa, uno sólo por licitación, según el Ministerio de Obras Públicas.

Es la primera vez que se vincula a Morales directamente con un caso de supuesta corrupción y tráfico de influencias, lo que, en teoría, no afectaría los resultados del referendo reeleccionista de mañana, y del que varias encuestas anticipan una votación cerrada.

Pero tampoco es el primer caso: ha habido un montón de denuncias que vinculan a los aliados del gobierno de Morales a esta constructora. "No es una denuncia más, sumada a otras es el golpe más duro a la imagen de incorruptible que se forjó Morales y tendrá efecto en el voto", dijo Carlos Cordero, analista político y profesor de la Universidad Mayor de San Andrés en La Paz.

El escándalo más grande compromete a 70 dirigentes del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) con un presunto desfalco de 10 millones de dólares según el gobierno, o 182 millones según la oposición, de dineros públicos destinados a proyectos para los indígenas pobres. Esta investigación, que no tiene nada que ver con la CAMC, lleva más de un año y ninguno de los investigados es alto funcionario del gobierno.

La campaña oficialista pro referendo, que se centraba en el éxito económico de la gestión de Morales, ha tenido que dar un giro para defender al mandatario cuyo tercer mandato concluirá en enero de 2020. Los altos precios de materias primas, principalmente del gas natural y los minerales, le permitieron a Morales una holgada gestión económica con ingresos por exportaciones que casi cuadruplicaron el Producto Interno Bruto. El superávit permitió construir carreteras, aeropuertos, teleféricos y el primer satélite boliviano; todo lo que abonó a la popularidad del mandatario.

"Democracia de mercado y modelo político autoritario" fueron la clave de su gobierno, dice Eduardo Gamarra, profesor en el Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Florida International University. "Como Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, Morales concentró el poder, combatió a voces disidentes, acaparó medios y hostigó judicialmente a la oposición, pero a diferencia de aquellos, el boliviano manejó bien la económica, favorecido por altos precios de las materias primas que han traído la mayor bonanza en la historia de Bolivia". "Probablemente la nueva élite boliviana tiene más dinero que la élite que fue expulsada en 2005", agregó Gamarra en referencia a la crisis que derivó en la caída hace más de una década de los partidos tradicionales y el ascenso Morales como abanderado de la ética política. Pero también la desaceleración empezó a afectar a una economía altamente dependiente en las materias primas. Con 74 por ciento de sus exportaciones de gas natural y minerales, los ingresos cayeron en 32 por ciento el año pasado respecto a 2014.

Oportunidad perdida. Expertos creen que Bolivia desaprovechó el auge para transformar su aparato productivo primario exportador y diversificar la economía del país andino. En la década de Morales el crecimiento económico promedio anual fue del 5 por ciento; el PIB per cápita pasó de 873 a 3.119 dólares; la pobreza extrema (un dólar diario de ingreso) cayó de 37 por ciento a 19 por ciento (2014) con subsidios a los más pobres y las reservas internacionales crecieron casi nueve veces, según datos oficiales. El aumento del poder adquisitivo impulsó el ascenso de una nueva burguesía, esta vez indígena.

Pero el sistema de salud no mejoró y la crisis judicial tocó fondo por la sumisión de la rama al poder político, la corrupción, y el hacinamiento en las cárceles, según diversos estudios. Al mismo tiempo, la libertad de prensa se vio debilitada por la "compra de medios de comunicación mediante amigos del gobierno; chantaje a través de la publicidad estatal, presiones impositivas y laborales a medios críticos", según el periodista Raúl Peñaranda, quien debió renunciar a la dirección de un diario en La Paz por presiones gubernamentales. Pero Morales mantiene apoyo entre indígenas aimaras y quechuas de las tierras altas y en las barriadas de La Paz. "Dicen muchas cosas de Evo, pero gracias a Evo tengo mi casa y la escuela del barrio mejoró", dijo Rosa Limachi, ama de casa de un barrio pobre de la vecina ciudad de El Alto.

La investigación es una "cortina de humo"

Una sesión de cuatro horas el martes en la Asamblea Legislativa de Bolivia definió la conformación de una comisión especial de 12 diputados (siete del oficialismo y cinco de la oposición) que solamente investigará contratos suscritos entre la empresa china CAMC y el Estado boliviano. La resolución no incluye entre sus objetivos averiguar el tráfico de influencias en el que supuestamente incurrió Morales. El presidente mantuvo una relación con la gerente comercial de esa firma asiática, Gabriela Zapata.

Según el senador Arturo Murillo, de Unidad Demócrata, y las legisladoras Lourdes Millares, de Unidad Demócrata, y Norma Piérola, del Partido Demócrata Cristiano, la conformación de esta comisión mixta que investigará el caso de la empresa china CAMC es solo una "cortina de humo" del oficialismo para encubrir el presunto tráfico de influencias en el gobierno. "Me ha preocupado que algunas personas han dicho que se va a investigar solamente cómo se han adjudicado los contratos, pero no vamos a investigar a la ciudadana Gabriela Zapata, ¿cómo es eso? Si es la primera involucrada en el tráfico de influencias, es a la primera que se debe investigar. Si no se hace eso, esta comisión no serviría para absolutamente nada. Esta es una investigación que involucra al primer mandatario, por eso nosotros creemos que es importante que debería estar", aseveró Murillo.

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