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La sombra del terrorismo opaca las celebraciones de fin de año en Europa

Francia y Bélgica suprimen los fuegos artificiales y los espectáculos públicos bajo el recuerdo de los ataques yihadistas. París celebra la llegada del 2016 todavía en medio del luto.

Jueves 31 de Diciembre de 2015

Sin fuegos artificiales, una puesta en escena descafeinada en los Campos Elíseos, restaurantes a medio llenar y militares patrullando las calles: París celebrará la entrada en 2016 aún enlutada por los atentados de noviembre.

La tradicional celebración de Nochevieja en la célebre avenida de los Campos Elíseos de la capital francesa se mantendrá, pero lo hará de manera sobria y entre fuertes medidas de seguridad, en la que será la mayor concentración autorizada en Francia desde la instauración del estado de emergencia en la noche de los ataques yihadistas del 13 de noviembre.

"No podíamos no hacer nada. Después de lo que nuestra ciudad ha vivido, debemos enviar un mensaje al mundo: París sigue en pie", justificó su alcaldesa, Anne Hidalgo, en una reciente entrevista al semanario Journal du dimanche.

Los festejos tendrán un carácter más modesto que en años precedentes. Los fuegos artificiales han sido anulados por una "cuestión de decencia", subraya el ayuntamiento, y la duración de las proyecciones luminosas sobre el Arco del Triunfo se acortará a 10 minutos, de las 23.50 a medianoche.

Serán desplegados en la ciudad y alrededores 11.000 efectivos de las diferentes fuerzas de seguridad, contra 9.000 en 2014.

Por razones de seguridad, la prefectura de policía de París también ha decidido reducir el tiempo de apertura al público de los Campos Elíseos. La avenida se cerrará a la circulación solo 45 minutos antes de la llegada del 2016 y reabrirá al tráfico media hora después de medianoche.

En años precedentes, los Campos permanecían abiertos durante casi toda la noche. Unas 600.000 personas se congregaron allí para celebrar la entrada en 2015.

Las autoridades no han ofrecido demasiados detalles sobre el dispositivo de seguridad previsto para este año, pero será superior al movilizado el 31 de diciembre de 2014, cuando fueron desplegados 1.700 agentes.

Para los restaurantes parisinos, generalmente de bote en bote en Nochevieja, la San Silvestre de este año tiene un regusto amargo, con las reservas en caída libre: un 50 por ciento menos, según Synhorcat, uno de los principales sindicatos franceses de hostelería y restauración

Desde los ataques de noviembre, que dejaron 130 muertos y cientos de heridos, varios sectores ligados al turismo han sufrido un descenso en su actividad: hoteles, grandes cadenas, barcos de paseo en el Sena... Y los restaurantes no han escapado a la regla, con "una clientela extranjera fuertemente a la baja", especialmente entre los estadounidenses y los japoneses.

Su ausencia no se ha visto suplida por los parisinos, que viven en un "clima de ansiedad (...) que hace que la gente dude sobre si debe salir el 31", subraya Alain Fontaine, un responsable de Synhorcat.

"Generalmente, el 31 de diciembre todos los restaurantes abiertos están llenos" pero "los parisinos evitan ese tipo de reuniones desde los atentados", confirma Bernard Boutboul, director de Gira Conseil, un gabinete especializado de referencia para el sector.

Los cabarets y sus propuestas de cena-espectáculo también se han visto afectados, empezando por el célebre Moulin Rouge, que ha perdido un 30 por ciento de clientela desde los ataques. "Aunque desde hace una semana hemos notado cierta recuperación", declara esperanzada una portavoz. Por el momento, el establecimiento ha recibido un 20 por ciento menos de reservas que otros años para la cena de Nochevieja.

Entre quienes han decidido enfrentarse al temor, Kai Larson, una joven expatriada estadounidense que vive en París. Ella lo ve claro: "los terroristas atacaron un lugar cualquiera, así que o tienes miedo de todo y entonces han ganado, o sales".

Hamas prohíbe festejos

El grupo islamista Hamas prohibió los festejos de Año Nuevo en la franja de Gaza por considerar que ofenden “los valores y tradiciones religiosas”, anunció la policía ayer. “El ministerio del Interior y la policía departamental no dieron permisos a ningún restaurante, hotel o sala para celebrar fiestas de Año Nuevo”, señaló a la AFP el portavoz Ayman al-Batinji. Año Nuevo es “incompatible con nuestras costumbres y nuestra religión”, explicó. Los festejos también fueron restringidos en “solidaridad con las familias de los mártires de la intifada en Jerusalén”, añadió Al-Batinji, en referencia a la ola de violencia que sacude la ciudad santa y otras partes de Cisjordania.

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