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La sobrecogedora foto de un niño ahogado arroja luz sobre el drama de los refugiados

Crisis migratoria. Un naufragio frente a las costas turcas conmociona a Europa, enfrentada a una fuerte presión para gestionar el arribo de miles de migrantes. Los barcos habían salido de Bodrum.

Jueves 03 de Septiembre de 2015

La foto de un niño ahogado en una playa de Turquía, tras el naufragio de dos embarcaciones de refugiados sirios, generó conmoción en Europa, enfrentada a una creciente presión para gestionar la llegada de miles de migrantes. Los dos barcos que naufragaron habían salido de la localidad turca de Bodrum con destino a la isla griega de Kos, puerta de entrada de la Unión Europea. Los guardacostas turcos fueron alertados por los gritos de los pasajeros de los barcos y pudieron rescatar los cuerpos de 12 personas, entre ellos el de un niño pequeño que yacía en la playa boca abajo. La fotografía de un agente turco cargando al menor fue difundida por los medios y las redes sociales con el hashtag #KiyiyaVuranInsanlik (La humanidad ha fracasado en turco). Los diarios de toda Europa reflejaron la conmoción por la imagen.

En España, el diario El Mundo, señaló que la foto “ya forma parte del álbum migratorio de la infamia”, mientras que El Periódico escribió que la imagen ilustra “El naufragio de Europa”. Para el diario británico The Guardian, la foto resume “todo el horror y el drama humano que se vive en las costas europeas”. “Si imágenes tan potentes como la de un niño sirio muerto arrastrado por las olas no cambian la actitud de Europa frente a los refugiados. ¿Qué podría hacerlo?”, se interroga el diario The Independent. En Italia el diario La Repubblica reprodujo la imagen en Twitter titulándola “Una foto para silenciar al mundo”.

Exodo continuo. Mientras la policía checa decidió no obstaculizar el paso de refugiados sirios hacia otros países europeos, Hungría volvió a imponer ayer restricciones en la estación de Budapest, inundada por migrantes que buscan continuar viaje, e Italia ofreció redoblar sus controles en la frontera con Austria. En República Checa, fuentes policiales informaron que aquellos sirios que hayan solicitado asilo en Hungría ya no serán trasladados a campamentos de deportación, sino que serán “puestos en libertad bajo la condición de que abandonen el país en un plazo de siete días”. Miles de refugiados lograron llegar a las costas europeas. Cerca de 4.500 personas llegaron ayer al puerto del Pireo, en Atenas, con el objetivo de seguir su periplo hacia el norte de Europa, en un nuevo episodio de la grave crisis migratoria que divide a los países europeos. Otros 3.000 pudieron ser salvados por la guardia costera italiana en el Mediterráneo en las últimas 24 horas.

Lesbos, igual que Kos, también en el Egeo, se han convertido en el punto de entrada a Europa de refugiados que huyen a través de Turquía de los conflictos armados en Medio Oriente y Africa. La mayoría de ellos quieren continuar su viaje hacia el norte de Europa a través de los Balcanes, en la crisis migratoria más grave en el continente desde la Segunda Guerra Mundial. Desde principios de año han llegado a Grecia 160.000 personas, del total de cerca de 350.000 que se estima que han cruzado el Mediterráneo, una ruta en la que han muerto unos 2.000 migrantes.

Bloqueados en Budapest. En Hungría, uno de los países de entrada de los migrantes que quieren llegar a Alemania, la tensión sigue creciendo y 2.000 personas seguían acampando delante de la estación de Keleti de Budapest o en una zona de tránsito del edificio, luego que la policía les impidiera abordar los trenes. El intento de los migrantes de llegar a Alemania se explica por la decisión del gobierno de Berlín de no devolver a los sirios al país por el que entraron a la Unión Europea, en este caso Hungría, y de examinar sus demandas de asilo. Según las autoridades alemanas, el martes último 3.709 personas sin visa llegaron al país procedentes de Austria y Hungría, una cifra récord.

¿Espacio amenazado? Austria alzó el tono ayer contra la decisión alemana, que va en contra de los acuerdos de Dublín, según el cual el postulante al asilo debe presentar su solicitud al Estado miembro donde ingresó por primera vez a la Unión Europea. “Siempre he advertido contra una suspensión de los acuerdos de Dublín (...) estamos viendo los efectos ahora”, lamentó el ministro del Interior, Johanna Mikl-Leitner, en una entrevista con el diario Die Presse. Para hacer frente a la llegada de miles de personas que huyen de la guerra, la persecución y la pobreza en Medio Oriente y Africa, “lo más importante es llevar paz y estabilidad”, dijo el primer ministro David Cameron. “No creo que la respuesta sea recibir a más y más refugiados”, añadió.

El riesgo de que esta crisis haga tambalear la libertad de movimiento en la UE, uno de los mayores logros de la construcción europea, comienza a surgir. La actual crisis migratoria está “destrozando” el espacio Schengen de libre circulación, afirmó el jefe de la diplomacia eslovaca Miroslav Lajcak.

 

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