El Mundo

La quiebra de Remington ilustra un menor apego por las armas en EEUU

Para los comerciantes de armas las dificultades comenzaron, paradójicamente, en noviembre de 2016.

Domingo 01 de Abril de 2018

La quiebra del fabricante Remington demuestra el desapego de los estadounidenses por las armas, en momentos en que más de 1,5 millón de personas reclaman en las calles leyes más severas para frenar las matanzas en las escuelas. Para los comerciantes de armas las dificultades comenzaron, paradójicamente, en noviembre de 2016, cuando fue electo el republicano Donald Trump a la Casa Blanca. Su victoria ante la demócrata Hillary Clinton, que era presentada como favorita, provocó una súbita caída de la venta de armas ante el temor de que se promulgaran leyes más restrictivas.

Trump, cercano al influyente lobby de armas la Asociación Nacional del Rifle (National Rifle Association, NRA), aparecía a los ojos de muchos como poco proclive a cuestionar la segunda enmienda de la Constitución, que garantiza el derecho a poseer armas. Las ventas, sin embargo, cayeron, al punto que terminaron produciendo perdidas en este mercado y la caída de Remington, una de las empresas más famosas del sector.

La sucesión de matanzas, sobre todo en centros educativos, como el liceo de Parkland (Florida) donde 17 personas fueron asesinadas el 14 de febrero, condujeron a grandes distribuidores a restringir las ventas de armas. El mayor minorista de artículos deportivos, Dicks Sporting Goods, dejará de vender armas semiautomáticas y la cadena Walmart aumentó a 21 años la edad mínima para comprar una en sus establecimientos, luego de cesar, años atrás, la comercialización de las semiautomáticas. Los fabricantes estadounidenses deben hacer frente a "niveles más bajos de venta de armas", admitió James Debney, director del grupo American Outdoor Brands, que comercializa la marca Smith&Wesson. Esta tendencia se mantendría por "12 a 18 meses", dijo. Creada en 1816, el productor de armas, municiones y cañones Remington, con sede en Carolina del Norte, es uno de los más antiguos de EEUU (se fundó en 1816). Emplea a 2.700 personas en siete plantas de producción y exporta a 52 países. Remington enfrenta un retroceso significativo de ventas desde hace un año, con una demanda que no se materializa a pesar de que el grupo elevó su producción en 2016. Su beneficio operativo cayó en 2017 a u$s33,6 millones, un tercio de su nivel de 2015.

Ya no seducen

Remington comunicó su intención de declararse en quiebra el 12 de febrero, dos días antes de la matanza de Parkland, tras un acuerdo con sus acreedores para continuar funcionando bajo administración judicial. Sin embargo, según Ari Lefkovits, del banco de negocios Lazard, el grupo tuvo grandes dificultades para encontrar financiamiento y poder continuar con sus actividades. "Lazard se acercó a una treintena de potenciales inversores para financiar" a Remington, "pero la vasta mayoría de quienes contactamos manifestaron reticencias para financiar a un fabricante de armas", indicó. Remington recurrió entonces a sus acreedores habituales, entre ellos JPMorgan Chase, Franklin Advisers y el Bank of America, que avalaron una reestructura del grupo. Esa decisión permitió borrar unos u$s775 millones de deuda a cambio de un mayor control sobre las finanzas de la Remington por parte de esas empresas.

El hecho de que Remington fracase en su tentativa de seducir a los medios financieros no constituye una sorpresa. Uno de los mayores bancos del país, Citigroup, anunció a sus clientes que prohibirá vender armas de fuego a menores de 21 años y a personas cuyos antecedentes penales no hayan sido comprobados, en el marco de una serie de medidas restrictivas. El mayor gestor de activos del mundo, Blackrock, indicó por su parte a comienzos de este mes que está analizando el lanzamiento de nuevos fondos que excluyen a los fabricantes y distribuidores de armas.

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