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La propuesta europea es "irreal y absurda", dijo el premier de Grecia

Alexis Tsipras rechazó de plano la última oferta de la "troika" sobre la enorme deuda griega. Si no recibe dinero con urgencia, Atenas no podrá pagar los salarios estatales ni las jubilaciones.  

Sábado 06 de Junio de 2015

El gobierno de Grecia volvió a rechazar la propuesta presentada por sus acreedores, a las que el primer ministro Alexis Tsipras calificó como "irreal y absurda" ante el Parlamento de su país. Al mismo tiempo, Tsipras aseguró que la solución al drama griego está "más cerca que nunca". Pero en Europa cunde la opinión contraria, mientras el premier recibe fuerte presión del sector izquierdo de su coalición, Syriza, que amenaza con romper la agrupación y forzar unas elecciones anticipadas. Tsipras asumió en enero pasado, y su triunfo electoral fue producto de otro anticipo de elecciones del gobierno centroderechista anterior.

Desde 2010 Grecia entró en profunda crisis, y ha recibido de la "troika" de instituciones internacionales (FMI, Banco Central Europeo y Unión Europea) casi 240.000 millones de dólares en dos "rescates" diferentes. Es el único país de los cuatro "rescatados" desde 2010 por la UE que sigue en crisis y requiere de fondos frescos extranjeros para subsistir. Si no recibe dinero con urgencia, Atenas no podrá pagar los salarios estatales ni las jubilaciones.

Para Tsipras, la propuesta formulada por la "troika" es "inaceptable", además de "irreal y absurda", y no puede ser base de un acuerdo. Tsipras se lo hizo saber a la canciller alemana Angela Merkel y al presidente de Francia, François Hollande. Ambos colaboraron en la formulación de la última propuesta para Grecia que presentaron el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI, así como la Comisión Europea y el Eurogrupo. Tsipras les presentó una contrapropuesta. Y pese a todo, el jefe de gobierno griego dijo ante el Parlamento que la solución está "más cerca que nunca" y apuntó que su gobierno había vuelto a presentar una propuesta, con la que expresa su "franca voluntad" por poner punto final a la crisis. "Tras cinco años necesitamos una solución integral que acabe definitivamente con el debate sobre una salida de Grecia", de la Eurozona, subrayó.

Sin embargo, el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, ve con gran escepticismo un rápido acuerdo. El ministro de Finanzas holandés consideró que el gobierno griego no se encuentra en el buen camino para poner en orden su economía y sus finanzas. "Todavía estamos muy lejos y amenazan con apartarse más", lamentó. En vista de la falta de progresos, presidente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata Martin Schulz, criticó de forma inusualmente dura a la coalición de Tsipras. El gobierno griego "crispa mucho", lamentó el político alemán. El Ejecutivo de Tsipras asumió como herencia un enorme lastre, consideró Schulz, pero apuntó que no se puede comprender que los griegos más ricos hayan conseguido en plena crisis sacar más de 120.000 millones de euros del país y que las grandes empresas navieras griegas "no tributen". Añadió: "Estoy harto".

Pero Tsipras dijo en Atenas ante el Parlamento que la decisión tomada el jueves, de postergar un pago de deuda al FMI por 310 millones de euros, y agrupar los pendientes para fines de mes, "demuestra que nadie quiere la ruptura". Una interpretación totalmente opuesta a la que hicieron los mercados y los medios europeos. Tsipras compareció ante el Parlamento para informar de las negociaciones. Dijo allí que que se vio sorprendido "negativamente" por la propuesta de la "troika", que el pasado jueves le entregó en Bruselas el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. El primer ministro griego fue más allá y dijo no puede estar de ninguna manera de acuerdo con "propuestas absurdas e irreales". Aludió así a la propuesta de las troika sobre la reforma del IVA, que conlleva un aumento de la electricidad de 10 por ciento, o a la eliminación de las ayudas sociales a los jubilados de bajos ingresos. "No podía imaginar que los políticos pensarían que se podía eliminar el Ekas (el subsidio a los jubilados) o incrementar en diez puntos el IVA sobre la electricidad. No podía imaginar que no tendrían en cuenta todo lo que negociamos en tres meses", señaló. Tsipras calificó entonces de "absurdas" estas propuestas y dijo confiar en que "todo esto ha sido un mala jugada dentro de la negociación". El primer ministro insistió en que el plan de su gobierno griego es una "base realista" para las negociaciones que, dijo "han entrado en su fase final" y que, confió, concluirán con éxito.

Otros puntos no aceptados por Atenas —sobre todo por su ala izquierda— son la abolición de las jubilaciones anticipadas (en profesiones consideradas de riesgo los griegos pueden jubilarse a los 52 años), un nuevo sistema jubilatorio que unifique todas las cajas existentes y el mantenimiento del impuesto inmobiliario, que el programa electoral de Syriza prometía suprimir de inmediato. En juego está el último tramo de ayuda pendiente, por 7.200 millones de euros.

Grecia apuesta por medidas de ahorro menos rigurosas y pide una nueva refinanciación de la deuda. La prensa griega estima que las propuestas de Atenas aportarían a las arcas estatales 1.800 millones de euros. La de los acreedores supondrían 3.000 millones de euros.

Dos rescates. Pese a la enorme condonación que la benefició en 2012, la deuda de Grecia sigue siendo de casi 180 por ciento del PBI. Los acreedores, que le dieron dos "rescates", uno en 2010 y otro en 2012, habían propuesto inicialmente más prórrogas, pero los detalles de la nueva propuesta que se filtraron en Atenas no mencionan ningún tipo de alivio.

Tsipras habló al día siguiente del sorpresivo anuncio de que Grecia aplazó el pago al FMI que vencía ayer. Pagará todo junto a fin de mes. Pero es la primera vez que una nación desarrollada ha elegido la opción de "empaquetar" los pagos, una maniobra de emergencia permitida por el FMI, pero que fue utilizada por última vez a fines de la década del 70 por Zambia.

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