El Mundo

La presidenta de Brasil bate un récord de popularidad

Dilma Rousseff goza de una aprobación del 78 por ciento a pesar del estancamiento de la economía y los escándalos de corrupción.

Sábado 15 de Diciembre de 2012

Los índices de aprobación de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, tocaron máximos históricos, pese al estancamiento de la economía y a los escándalos políticos que han empañado la reputación de su partido, mostró ayer un sondeo de opinión. La valoración positiva del gobierno de la presidenta brasileña se mantuvo en un 62 por ciento en diciembre, mientras que su aprobación personal subió a un 78 por ciento, desde el 77 por ciento de hace tres meses, mostró ayer un sondeo del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (Ibope), encomendado por la Confederación Nacional de la Industria (CNI).

La otrora dinámica economía brasileña se desaceleró casi hasta el estancamiento durante el primer año del gobierno de Rousseff, en 2011. Este año, la recuperación ha sido decepcionante, pese a una serie de exenciones tributarias y de otros incentivos adoptados por el equipo económico del gobierno. El crecimiento en el tercer trimestre fue de un 0,6 por ciento, la mitad de lo que esperaban los economistas. La cifra sorprendió aún al gobierno y la inversión declinó por quinto trimestre seguido, lo que provocó que los líderes empresariales pidieran un cambio en la política.

Los investigadores del sondeo dijeron que la mayoría de los brasileños no fue afectada por la desaceleración. Los ciudadanos siguieron consumiendo más y mantuvieron una visión positiva de los esfuerzos del gobierno para la reducción de las tasas de interés a mínimos históricos, manteniendo a la inflación razonablemente controlada. "La crisis no ha llegado a la gente todavía y su visión de la economía sigue siendo satisfactoria, o incluso positiva", dijo Renato da Fonseca, jefe de investigación de la CNI. "Todavía existen buenas noticias en la economía", agregó Fonseca, apuntando a una medida popular del gobierno para intentar bajar los costos de la energía —que se cuentan entre los más altos del mundo— el año próximo.

La presidenta se blindó exitosamente contra los estragos derivados del mayor escándalo de corrupción en Brasil, que provocó la condena a penas de cárcel a algunos miembros de la cúpula de su partido, el Partido de los Trabajadores. Los políticos sentenciados por dirigir un esquema de compra de votos en el Congreso durante el gobierno del predecesor y mentor de la actual mandataria, Luiz Inacio Lula da Silva —incluyendo al ex jefe de gabinete Jose Dirceu— no están vinculados con el Ejecutivo de Rousseff.

La presidenta, que se ganó la reputación de no tolerar la corrupción al despedir a seis ministros durante su primer año en el cargo, actuó con rapidez para expulsar a los funcionarios implicados en otro escándalo que estalló el mes pasado, un caso de tráfico de influencias centrado en el ex secretario privado de Lula.

Los brasileños no han asociado a Rousseff con los casos de corrupción, ni siquiera el escándalo más reciente, que implicó funcionarios de su gobierno, aunque fueron designados durante la administración de Lula.

Frme candidata a la reelección

Desde que inició su mandato el 1º de enero de 2011, la popularidad de Rousseff ha oscilado entre el 67% y el 78%, según Ibope, con un grado de confianza del 95%. Rousseff está habilitada para buscar un segundo mandato consecutivo, pero todavía no ha anunciado si se presentará a las elecciones de 2014. En caso de que no lo haga, Lula sería el candidato del PT, según dijo ayer el popular ex presidente desde París.

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