El Mundo

La popularidad de Dilma Rousseff se desploma a un 30 por ciento en Brasil

La policía militar movilizará el mayor contingente de la historia (6.000 efectivos) para la final de hoy de la Copa Confederaciones, entre España y Brasil, en Río de Janeiro.

Domingo 30 de Junio de 2013

La popularidad de la presidenta Dilma Rousseff se derrumbó 27 puntos a 30 por ciento tras las protestas que se iniciaron hace más de dos semanas en Brasil y que prometen repetirse hoy para la final de la Copa Confederaciones de la FIFA en Río de Janeiro. Según un sondeo de la firma Datafolha difundido ayer, la popularidad de Rousseff cayó de 57 por ciento a 30 por ciento desde la primera semana de junio, impactada por las masivas protestas callejeras en demanda de mejoras sociales.

El instituto de encuestas de opinión indicó que fue la mayor caída de popularidad sufrida por un presidente brasileño desde que Fernando Collor de Mello congeló los ahorros de los brasileños en 1990. Collor terminó siendo destituido por corrupción dos años más tarde. Según el sondeo, el porcentaje de brasileños que considera que la gestión de Rousseff es "mala o pésima" subió desde un 9 a un 25 por ciento en las últimas tres semanas. Un 43 por ciento de los encuestados describió su desempeño como "regular", contra un 33 por ciento previo.

En marzo, Rousseff exhibía una popularidad de 65 por ciento, según Datafolha, y al menos hasta el inicio de las protestas figuraba como la favorita para ganar las elecciones presidenciales de octubre de 2014. "Es grave para el gobierno, que está en un contexto complejo de dificultades con los movimientos sociales", declaró el analista político André César, de la consultora Prospectiva en Brasilia. "Y esto debilita aun más a la presidenta, porque refuerza la presión de los aliados y también de la oposición, que aspirará a sacar provecho. Es el peor escenario posible", dijo.

El desgaste de imagen llega en mal momento para Rousseff, una pragmática de izquierdas que debería buscar la reelección en 2014 al frente del Partido de los Trabajadores. Su popularidad ya había caído entre marzo y junio de 65 por ciento a 57 por ciento según Datafolha, afectada por el lento crecimiento de la economía y la aceleración de la inflación en el país (6,5 por ciento en 12 meses a mayo, el techo de la meta oficial).

La economía en terapia. Brasil, séptima economía del mundo, creció apenas un 0,6 por ciento en el primer trimestre de 2013 en relación al anterior. En 2012 se expandió 0,9 por ciento tras hacerlo 2,7 por ciento en 2011 y un fuerte 7,5 por ciento de 2010. "Si la economía estuviera bien sería distinto, pero no es el caso", añadió el analista. Con las protestas y las demandas sociales sobre la mesa, "ahora hay un cuadro radicalmente diferente que nadie imaginaba. Dilma ya no es la presidenta fuerte de hace unos meses", planteó César. "Rousseff tiene que recuperar la gobernabilidad y, a partir de ahí, pensar en la reelección", añadió. Varias protestas terminaron con enfrentamientos entre manifestantes y policías.

Observadores políticos dijeron que era de esperarse que la popularidad de Rousseff cayera ante las mayores protestas que este país de 197 millones de personas haya visto en dos décadas. Pero se desconoce si los políticos de la oposición podrían sacar ventaja a los problemas de Rousseff, cuando se prepara para una reelección. Para la final de la Copa Confederaciones esta noche entre Brasil y España en el mítico Maracaná de Río se convocaron varias protestas, que confluirán en una marcha hacia el estadio. "No sé si Brasil va a ser campeón, pero la copa de las manifestaciones ganará por goleada", declaró un manifestante. La policía militar de Río movilizará 6.000 efectivos dentro y fuera del estadio, el mayor contingente en la historia de Brasil.

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