El Mundo

La oposición venezolana busca recuperar el terreno perdido

Empezó el 2019 con la irrupción de Juan Guaidó, respaldado por más de 50 países, pero el régimen chavista logró desgastarlo.

Domingo 29 de Diciembre de 2019

Tras varios desaciertos, la oposición venezolana logró a inicios de 2019 levantarse de su letargo y formar un poderoso liderazgo, apuntalado por más de cincuenta países, que arrinconó al presidente Nicolás Maduro en el arranque de su segundo sexenio.

Hoy ese panorama luce diametralmente opuesto y su líder, Juan Guaidó, lucha por preservar las riendas del bloque entre escándalos de corrupción en la Asamblea Nacional, divisiones y cuestionamientos de venezolanos que se retiraron de las calles decepcionados de que no se lograra el ansiado cambio político. En contraste, Maduro pareciera finalizar el año afianzado en el gobierno con el apoyo de los altos mandos militares.

Ante el escenario que enfrenta la oposición, pocos confían en que pronto pueda superar la crisis para recuperar fuerzas y reconectarse con casi el 80 por ciento de los venezolanos que quieren un cambio político, según las principales encuestas locales, y derrotar al oficialismo en las elecciones parlamentarias que se asoman para 2020.

Uno de los obstáculos que según los analistas deberá superar la oposición es la pérdida de confianza y desánimo que hay entre quienes se sienten frustrados por no haber logrado sacar a Maduro del poder. Un estudio de opinión terminado el mes pasado por la encuestadora local Delphos entre 1.200 personas, con un margen de error de 2,2 por ciento, muestra que 41,5 por ciento de la población se siente decepcionada y desilusionada.

Entre los que se asumen así está Evel Romero, un paramédico y pescador de 42 años, quien hace tres meses optó por dejar el poblado oriental de Marigüitar, donde vivió por casi tres décadas junto a su esposa y seis hijos, y se mudó solo a la capital, donde encontró un empleo como caddie que le genera unos diez dólares semanales y le permite enviar alimentos a su familia.

"Yo pensaba que Guaidó iba a dar la batalla y lograr un cambio de gobierno para que las cosas mejoraran, pero no se dio'', afirmó Romero, quien trabaja en un exclusivo club de golf de Caracas.

La desilusión que ha ido apagando las protestas antigubernamentales pareciera no amilanar a Guaidó, el ingeniero de 36 años que lidera la Asamblea Nacional y afirmó que esa situación no debe asumirse como una derrota. ``Aquí no hay resignación. Hay frustración porque no hemos salido ya del conflicto naturalmente porque nadie quiere vivir sin agua, nadie quiere vivir sin gas doméstico, nadie quiere vivir con sus familiares lejos'', dijo en entrevista con The Associated Press, y aseguró que confía en que la frustración ``se va a convertir en fuerza para lograr vencer esta tragedia''.

El dirigente, reconocido como presidente interino de Venezuela por medio centenar de países, no precisó cómo espera levantar los ánimos y solo indicó que para 2020 cuenta con "45 veces más posibilidades'' para derrotar al mandatario izquierdista, en alusión a una reciente encuesta de Delphos que le da 45 por ciento de apoyo popular, indicador que está unos veinte puntos porcentuales por debajo del respaldo que tenía en mayo. Pese a todo, continúa siendo la figura política con mayor respaldo popular superando a Maduro, cuyo apoyo ronda el 12 por ciento.

Dentro de sus filas, Guaidó también enfrenta divisiones, nuevos procesos judiciales y medidas de detención contra seis congresistas y acusaciones de supuesta corrupción que han salpicado a nueve diputados. El 5 de enero se votará en la Asamblea Nacional para reelegir a Guaidó como líder. En un intento por blindar los votos y detener lo que la oposición identifica como un plan del gobierno para "desmantelar'' el Congreso al mantener procesos judiciales contra una treintena de diputados, la mayoría opositora de la Asamblea aprobó la reforma del reglamento, que permite a los congresistas participar virtualmente en las sesiones, decisión que podría no prosperar si el Tribunal Supremo de Justicia, que controla el gobierno, lo anula. Si bien la elección parlamentaria de 2020 es un tema crucial debido a que la oposición se juega la pérdida de la Asamblea Nacional, su último bastión político, no se ha logrado un consenso sobre las acciones que seguirán ante las divergencias que hay entre quienes están a favor de la consulta y los que no quieren participar.

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