El Mundo

La OEA reclamó a Maduro que desarme “a grupos del gobierno” y dé garantías

Crisis del modelo bolivariano. En una carta abierta, el secretario general Luis Almagro respondió a los insultos que recibió del presidente venezolano, quien lo llamó “basura”.

Viernes 27 de Noviembre de 2015

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, pidió en una carta abierta al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que desarme a los grupos civiles armados, “especialmente a aquellos que dependen del Gobierno o del partido del Gobierno”. Maduro insultó a Almagro en duros términos el pasado jueves por las críticas de la OEA a la falta de garantías en las elecciones del próximo domingo. Almagro fue canciller durante cinco años del presidente uruguayo José Mujica, un aliado del chavismo. El miércoles, grupos armados asesinaron a un líder de la oposición en el interior del país.
  “Mi petición se refiere especialmente a estos últimos”, dice Almagro, en referencia a los grupos armados del partido oficialista PSUV, “porque supongo y espero que tenga influencia y poder sobre ellos, señor presidente. En cualquier caso, al país le haría bien despojar a la política de las armas y de la delincuencia”, afirma Almagro. Debe ser la primera vez que un secretario general de la OEA dirige una misiva pública tan dura a un presidente, al menos en tiempos democráticos.

El caso Díaz. Almagro estructura  la carta para explicar a Maduro por qué “no es basura”, como lo llamó por cadena nacional el presidente venezolano el jueves pasado. Para Almagro “no es basura” haber pronunciado cada una de sus frases críticas sobre el proceso electoral en Venezuela. “Serlo (basura) sería ser indulgente con la muerte violenta, con las amenazas, con las razones del miedo; ser basura sería que no dolieran los muertos de Venezuela”, enfatiza Almagro en su misiva. “Cada muerte nos debe doler, se llame Eleazar Hernández o Pablo Sussoni, Génesis Arguisone o casos del pasado como el de Robert Serra y su pareja, o Eliezer Otaiza, o el más reciente, Luis Manuel Díaz, que murió en un acto de campaña”, añade. El último nombrado es el líder de la oposición asesinado el miércoles en un acto en el que participaba Lilian Tintori, esposa del líder encarcelado Leopoldo López. Para Almagro, en el caso de Díaz es “urgente” efectuar una investigación del asesinato “por la naturaleza del crimen político”, y que esa investigación aporte conclusiones irrefutables. La noche misma del crimen, Maduro se apresuró a afirmar que Díaz había sido asesinado en un enfrentamiento entre bandas criminales. Posteriormente, agregó que Díaz era parte de una de las presuntas bandas. Todos los testimonios apuntan a un crimen político perpetrado durante un acto de campaña. Díaz cayó mortalmente herido mientras estaba en un estrado, junto a Tintori y otros dirigentes. “Igual que es necesario investigar y resolver los casos pendientes de los 43 asesinados en las manifestaciones del año pasado u otros casos todavía no resueltos. Eso brindaría seguridad”, agrega el ex canciller uruguayo. Se refiere a los 43 asesinados durante la ola de protestas de inicios de 2014. Muchas de las víctimas cayeron bajo las balas de las formaciones chavistas conocidas como “colectivos”. Estos grupos exhiben sus armas impunemente y antes del crimen de Díaz ya habían entrado en acción contra la campaña opositora.
  Almagro emitió el jueves un duro comunicado en el que consideró que con la muerte de Díaz se busca  “amedrentar” a la oposición y pedía a Maduro que actúe para que las elecciones no sean “un ejercicio de fuerza, violencia y miedo”. Ese mismo día, Maduro llamó “basura” al secretario general de la OEA. “No es ser basura, señor presidente Nicolás Maduro condenar el asesinato de un político y hacer un llamado a detener ya la violencia en curso en el país”, le dice Almagro en su carta. “Y si no le consta, señor presidente de todos los venezolanos, el miedo y la inseguridad de la oposición, entonces debería escucharlos para que se lo digan directamente”, apunta. “Los insultos y la impunidad, venga esta de donde venga, no pueden ser la respuesta a un clamor nacional e internacional de igualdad de derechos y justicia electoral”, añade. Almagro concluye diciéndole a Maduro que espera que “estos principios” no los separen.
  “Espero que estos principios, señor presidente, no nos separen. Y esta respuesta no la hago para ponerme a salvo de los intentos de insultarme. Pero prefiero escuchar argumentos”.

Proceso electoral. Almagro recordó el jueves que “recientemente se han multiplicado las denuncias de faltas de garantías en el proceso electoral” de Venezuela, las mismas críticas que efectuó en una reciente carta a la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena. Ese primer pronunciamiento duro con Venezuela, le valió no solo las críticas de Caracas sino también el “adiós” del ex presidente José Mujica, de quien fue canciller. Mujica fue un activo defensor del régimen chavista, aún cuando sus rasgos más autoritarios ya resultaban  visibles en 2010, cuando asumió la presidencia uruguaya.

El gobierno alerta sobre sicarios “de derecha”

Jorge Arreaza, vicepresidente de Venezuela, afirmó que Lilian Tintori, la esposa del encarcelado líder opositor Leopoldo López, podría ser el “objetivo” de sicarios antes de las elecciones legislativas del 6 de diciembre. Tintori, en tanto, rechazó una oferta del gobierno para darle custodia, porque “quien me acosa es la policía”.
  “Tenemos información certera de que hay mercenarios a los que les están pagando 30 mil, 50 mil dólares por ir y hacer crímenes políticos, y que ella pudiese ser objetivo de esos mercenarios de la ultraderecha”, dijo Arreaza sobre Tintori. Agregó que “le hemos ofrecido protección a ella, como a otros dirigentes de oposición que aparecen en información de inteligencia como objetivos para generar confusión y decir que fue el gobierno”. Esta clase de denuncias sobre presuntos complots “de la ultraderecha” son habituales en el chavismo. El asesinato el pasado miércoles del líder opositor Luis Manuel Díaz durante una acto de campaña dejó al gobierno chavista y sus grupos armados en el centro de las sospechas. El presidente Nicolás Maduro salió ese mismo día a acusar del crimen a presuntas “bandas armadas rivales”.
  Mientras, Tintori explicó en Twitter que rechazó la seguridad que le ofreció el gobierno. “Me convocaron a una reunión para ofrecerme seguridad del Sebin (el Servicio Bolivariano de Inteligencia)”. Pero “decidí no asistir, porque quien me acosa, me persigue y me intimida es el Sebin, la policía del Estado’’, agregó. Tintori contó que el sábado recibió una llamada de parte del presidente Nicolás Maduro en la que le expresaron preocupación por los atentados que ya sufrió. “Ahora el régimen dice que me quieren matar, así como querían matar a Leopoldo. Ya nadie les cree’’, escribió en Twitter.
  Consideró además que “la vida es el primer derecho fundamental y es obligación del Estado garantizarlo a todos. No es un favor. Reitero: el terror es política de Estado y si nos sucede algo, el directo responsable es Nicolás Maduro’’. El miércoles por la noche fue asesinado el líder opositor Luis Manuel Díaz durante un acto donde también participaba Tintori, quien denunció un día después: “me quieren matar’’. El alevoso crimen de Luis Manuel Díaz, del partido Acción Democrática, ha elevado la tensión política y social cuando falta una semana para las elecciones legislativas. La campaña de intimidación parece haberse exacerbado porque las encuestas indican que el chavismo perdería las elecciones del próximo domingo.

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