El Mundo

La "Obamanía" europea despierta muchas dudas en EEUU

Viernes 25 de Julio de 2008

Washington.— Delante del avión de Obama, la banda toca un tema de bienvenida. Hay globos ascendiendo al cielo. Y un cartel que dice: "Bienvenido, señor-perspectiva-de-no-ver-nunca-más-a-Bush". El candidato demócrata saluda. A su lado, un asesor le dice: "No te embriagues con la cálida bienvenida de Europa". La caricatura publicada en el diario Detroit Free Press resume bastante bien cómo ve EEUU el entusiasmo europeo con el senador negro.

  A la espera de las masas ovacionando e incluso de "un par de señoritas desmayadas" ayer en Berlín, el New York Times advirtió: "Sobriedad, señor Obama".

  A la clase política de EEUU no se le escapó que los europeos, si fuera por ellos, votarían por abrumadora mayoría por el hombre de Illinois en las elecciones presidenciales del 4 de noviembre.

  Muchos norteamericanos parecen aliviados por el hecho de que, después del daño a la imagen internacional de los años de Bush, por fin un líder político estadounidense sea recibido con los brazos abiertos del otro lado del Atlántico.

  Sin embargo, no son pocos los que consideran un poco extraño tanto afecto. "Espero que Obama tenga claro que la recepción festiva tiene menos que ver con él y más con el hecho de que después de ocho años de Bush los europeos tienen casi tanta sed de cambio en la Casa Blanca como los estadounidenses", comentó el Detroit Free Press.

  La discusión por el lugar apropiado para la presentación de Obama en Berlín y sobre todo la idea de un discurso ante la emblemática Puerta de Brandemburgo generó cierto asombro en los analistas.

  "Obama no entiende que a la Puerta de Brandemburgo hay que ganársela", sentenció el columnista conservador Charles Krauthammer. "Sería como si un político alemán viniera de gira electoral a Estados Unidos y quisiera ofrecer un discurso ante la Estatua de la Libertad", comparó.

 

Reclamo de sobriedad. "Mantengan en límites la manía", reclamó también el New York Times. "Mi consejo a Obama es: sobriedad, sobriedad, sobriedad", escribió el columnista Roger Cohen.

  El secretismo en torno al viaje de Obama a Medio Oriente y Europa desconcertó incluso a los medios estadounidenses. Y que el político de 46 años interviniera en las negociaciones entre Washington y Bagdad por el futuro estatus de las tropas norteamericanas generó molestias.

  "Es un quiebre con las costumbres políticas si un candidato se involucra en esos asuntos", sentenció el comentarista de la CNN y ex asesor presidencial David Gergen. "Después de todo, ya tenemos un comandante en jefe", afirmó.

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