El Mundo

La nueva condena a Lula acaba con sus esperanzas de salir en libertad

La defensa del ex presidente ha intentado con un sinfín de recursos lograr su excarcelación. Las causas aún pendientes le juegan en contra.

Viernes 08 de Febrero de 2019

La salida en libertad del ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), preso desde abril del año pasado, quedó más lejos para el ex mandatario tras recibir una nueva condena de 12 años y 11 meses por corrupción y blanqueo de dinero, en el marco del gigantesco caso de corrupción alrededor de la petrolera estatal Petrobras. La condena del miércoles último supone un duro revés para Lula y su defensa, que aún espera presentar nuevos recursos ante instancias superiores para lograr la libertad de su cliente. El ex presidente de Brasil cumple desde el pasado mes de abril una pena de 12 años y un mes de prisión por corrupción pasiva y blanqueo de dinero.

La responsable de imponer la segunda condena a Lula fue Gabriela Hardt, la sustituta del que fuera juez federal y ahora ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sergio Moro.

En julio de 2017, Moro, entonces responsable en primera instancia del caso de la petrolera estatal Petrobras, condenó a Lula a nueve años y seis meses de prisión, acusándole de haber recibido un departamento en Guarujá (litoral de San Pablo) de manos de la constructora OAS, algo que el ex presidente niega.

Tras presentar un recurso, en enero del año pasado, el tribunal de segunda instancia aumentó la condena a doce años y un mes de prisión, que Lula empezó a cumplir a inicios de abril tras atrincherarse durante varios días en la sede de los metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, donde años antes iniciara su carrera sindical, rodeado por miles de simpatizantes.

Desde entonces, el ex presidente y su defensa han intentado lograr la libertad para Lula con un sinfín de recursos ante la Justicia, que han resultado todos rechazados. Con la nueva condena, la salida de Lula de la cárcel se hace todavía más improbable.

Hardt aceptó las acusaciones presentadas por la Fiscalía, que denunció que las constructoras OAS y Odebrecht pagaron las reformas de la hacienda de un amigo próximo a Lula en Atibaia, en el interior del Estado de San Pablo, a la que Lula y su familia acudían habitualmente. La propiedad es del empresario Fernando Bittar, un viejo amigo de la familia de Lula, pero, de acuerdo con la Justicia, el ex presidente se benefició de cerca de un millón de reales (unos 271.000 dólares) de las obras realizadas por Odebrecht, OAS y Schain a cambio de ayudas en la obtención de contratos en Petrobras.

Para la jueza "es un hecho que la familia del presidente Lula frecuentaba de forma asidua el inmueble y lo usaba como si fuese propio. Inclusive, en 2014, Fernando Bittar alegó que su familia ya no lo frecuentaba con asiduidad, siendo este más usado por la familia de Lula". En el mismo caso, Hardt también condenó a otras doce personas, entre ellas al ex presidente de OAS José Adelmario Pinheiro Neto a un año y siete meses de prisión; a Emilio Odebrecht, patriarca del grupo Odebrecht a tres años y tres meses de cárcel, y al hijo de este, Marcelo Odebrecht, a cinco años y cuatro meses de detención.

Panorama desolador

Aunque Lula puede recurrir la sentencia, el panorama para el ex presidente no es muy prometedor, puesto que sigue siendo reo en otros seis procesos: uno por asociación ilícita dentro del Partido de los Trabajadores (PT), otro por lavado de dinero en un caso en el que ayudó a una empresa a obtener contratos en Guinea Ecuatorial y otro por irregularidades en la financiación del Instituto Lula, que él mismo dirige. En otro caso es acusado de ayudar a Odebrecht a lograr contratos en Angola, mientras que también lo está por usar su influencia para que el sector automovilístico tuviera incentivos fiscales, y por último, por haber ayudado supuestamente al sector automotriz con un decreto para pagar menos impuestos.

Pese a las condenas, Lula goza de una gran popularidad, como lo demuestra el hecho de que era el líder en todos los sondeos en la campaña electoral de 2018, aunque finalmente no pudo presentarse por haber sido condenado en segunda instancia.

El Partido de los Trabajadores (PT) divulgó un comunicado en el que afirmó que el caso de Lula es una "persecución" y señaló que, en la memoria del pueblo, el ex presidente "siempre será mayor que sus verdugos". Por su parte, el actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, gran opositor de Lula, resaltó en las redes sociales la nueva condena contra el ex mandatario.

Neumonía

Según el boletín médico del hospital Albert Einstein, el presidente Jair Bolsonaro fue sometido a una tomografía de tórax y abdomen que mostró "imagen compatible con una neumonía", aunque su evolución es favorable. Bolsonaro fue intervenido el lunes para retirarle la bolsa de colostomía que le fue colocada tras el atentado que sufrió en septiembre.


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