Phoenix. — La administración del presidente Barack Obama y los grupos de
inmigrantes consiguieron ayer una victoria legal sobre la controvertida ley SB1070 de Arizona, tras
la decisión de la jueza federal Susan R. Bolton de suspender temporalmente los puntos de la
legislación que más críticas y protestas desataron. De esta manera, la ley entrará en vigor hoy
pero sin los apartados que fueron suspendidos.
La parte clave anulada de manera temporal por Bolton es la que permitía
a la policía comprobar el estatus migratorio de cualquier persona si se tenía una “sospecha
razonable” de que el sujeto se encontraba en situación ilegal en Estados Unidos.
Bolton, jueza de la corte de Estados Unidos del distrito de Arizona,
argumentó la decisión de bloquear algunas de las disposiciones de la ley alegando que no eran
“equitativas” ni apropiadas para “el interés público” de Arizona, y que
interferían con la política de inmigración federal. “La capacidad del gobierno federal para
hacer cumplir sus políticas y para conseguir sus objetivos se verán socavados por las políticas del
Estado sobre los estatus (migratorios) que interfieren con la ley federal”, argumentó Bolton
en el documento judicial de 36 páginas dado a conocer ayer.
La decisión de la jueza respondía a la demanda judicial interpuesta el 6
de julio por la administración Obama, en la que se alegaba que el gobierno federal era el que tenía
el “poder” de manera exclusiva en regulación migratoria. Asimismo, organizaciones
civiles habían demandado la suspensión de la legislación. Los otros apartados que se suspendieron
fueron, por un lado, el que permitía arrestar a alguien sin orden previa al considerar que la
persona cometió una ofensa pública que le supondría la deportación. También se bloquearon otras dos
disposiciones: las que convertían en crimen el hecho de que alguien no llevara consigo
documentación que lo acreditara como inmigrante legal; y el que un inmigrante no autorizado
solicitara empleo o trabajara en el Estado.
La gobernadora de Arizona, Jan Brewer, que aprobó la controvertida ley
en abril, anunció ayer que apelará la decisión judicial de Bolton. Brewer calificó de
“pequeño bache en la carretera” el bloqueo de las disposiciones claves de la ley.
























