El Mundo

La infanta Cristina seguirá en el banquillo por dos delitos fiscales en España

La infanta está inculpada como "cooperadora necesaria" de dos delitos fiscales de su marido únicamente por la "acusación popular", que en este caso ejerce la organización Manos Limpias.  

Sábado 30 de Enero de 2016

La infanta Cristina de Borbón, hermana del rey Felipe VI de España, perdió la última instancia que le quedaba para evitar ser juzgada por corrupción junto a su esposo y otros 16 acusados. El histórico juicio arrancó el 11 de enero en Palma de Mallorca y es llevado adelante por la Justicia local, a partir de una instrucción que fue resistida tenazmente por la propia fiscalía, aliada de la infanta.

La Audiencia Provincial de Palma de Mallorca, el tribunal de apelación que la juzga junto a su marido Iñaki Urdangarin y los otros acusados, rechazó la petición de la defensa y del fiscal de que se le aplique la llamada "doctrina Botín", según la cual no se puede juzgar a alguien por delito fiscal si no lo acusa la fiscalía ni la Abogacía del Estado, como es el caso de Cristina. Esta jurisprudencia del Tribunal Supremo fue aplicada por primera vez al fallecido presidente del banco Santander Emilio Botín en 2007. La infanta está inculpada como "cooperadora necesaria" de dos delitos fiscales de su marido únicamente por la "acusación popular", que en este caso ejerce la organización Manos Limpias. Esta ONG formada por ex funcionarios pide ocho años de cárcel para ella.

La casa real, que desde que Felipe VI se convirtió en rey hace año y medio ha levantado un muro de contención en torno a su hermana y le ha quitado títulos y privilegios, expresó en un comunicado su "absoluto respeto a la decisión judicial". Lo mismo manifestó el gobierno de premier conservador Mariano Rajoy. Ocurre que la noticia llegó en medio de una interminable ronda de consultas del monarca con las fuerzas políticas para lograr un candidato a jefe del Ejecutivo español. Rajoy sigue en funciones interinamente mientras se define si retoma plenamente el cargo o es reemplazado por otro dirigente.

Cuando el 9 de febrero se retome el proceso, Cristina de Borbón seguirá sentada en el banquillo, en un juicio cuyo final se prevé para junio. Ella y su marido, el ex jugador de balonmano Iñaki Urdangarin, residen en la ciudad suiza de Ginebra desde 2013. Han abandonado la vida pública en España. El abogado principal de la infanta, Miquel Roca, lamentó la "pena de banquillo" que impuso el tribunal, contra la que no cabe recurso. El tribunal está formado por tres juezas, que presentaron un fallo muy técnico y sin devaneos retóricos. A lo largo de febrero declararán los acusados. Ella será la última, a fines del mes. "Lo que tenga que decir la infanta es muy sencillo. Ya lo verán", adelantó su letrado.

Un enero fatal. Cristina de Borbón, de 50 años, se convirtió el 11 de enero pasado en el primer miembro de la casa real española en ser procesado, acusada de haber ayudado a su marido a evadir dinero ganado ilícitamente. El está en el centro de un "entramado" que logró suculentos contratos por millones de euros de administraciones públicas locales y también de empresas a cambio de servicios nunca realizados. El grupo de 18 personas organizado en torno al matrimonio de Cristina habría embolsado seis millones de euros. Urdangarin, al frente del Instituto Nóos, una organización si fines de lucro, se aprovechaba de su condición de yerno del rey Juan Carlos. El fiscal pide 19 años y medio de cárcel para él. Además del Nóos, se había creado una empresa de fachada, Aizoon, para realizar facturar y vaciar al Nóos el dinero que llegaba de empresas que entregaban dinero a cambio de servicios que no se realizaban. El beneficio era tener una puerta de ingreso a la Casa Real. El caso hizo tambalear a la monarquía española en plena crisis económica, y contribuyó decisivamente a la abdicación de Juan Carlos I en favor de su hijo hace año y medio.

Tanto la defensa de Cristina como el fiscal pidieron su exoneración, porque no la acusa la Hacienda Pública _la perjudicada por los delitos fiscales. Pero las tres magistradas que integran el tribunal decidieron por unanimidad rechazar esta petición. Sostienen que los delitos fiscales de los que se la acusa dañan un bien colectivo, por lo que la acusación popular está legitimada para acusarla aunque no lo hagan el fiscal ni la Abogacía del Estado. La doctrina Botín, entonces, no se aplica en este caso, porque la fiscalía y la Abogacía sí acusan a Urdangarin y a su socio. En el caso Botín no lo hacían. Junto a la hermana y el yerno del rey están acusados el socio de Urdangarin en el Insituto Nóos y su mujer, así como políticos y ex altos funcionarios públicos, entre ellos el ex jefe del gobierno de las Islas Baleares Jaume Matas, quien fue ministro de José María Aznar.

Un fallo que no se esperaban ni ella ni la Casa del Rey

Según la columnista Mabel Galaz, del diario El País, el fallo de ayer "no era lo que esperaba. Ni ella ni la Casa del Rey". Desde que estalló el caso Nóos y arrastró a la infanta Cristina, sus abogados, los asesores de la familia real y ella misma estaban convencidos de que la llamada doctrina Botín libraría a la hija de Juan Carlos de ser juzgada. Ese convencimiento se transmitía en voz baja, ya que oficialmente el mensaje que llegaba desde La Zarzuela era que había que "dejar actuar a la justicia". El pasado 11 de enero, cuando Cristina de Borbón y Grecia abandonaba con su marido el juzgado tras analizarse las cuestiones previas del juicio, iba más convencida que nunca de que su supuesta responsabilidad se solventaría con una multa. De ahí esa media sonrisa que esbozó al abandonar la sala. El alegato de sus abogados, de la fiscalía y de la Abogacía del Estado jugaban a su favor.

Cristina de Borbón ha permanecido en Ginebra desde que abandonó Palma de Mallorca en un avión camino de Zurich, primera escala antes de llegar a su casa. En ese vuelo tuvo un pequeño altercado con unos periodistas que intentaron fotografiarla. Ella mandó actuar a sus escoltas. Desde entonces no se ha dejado ver. Solo ha salido para trabajar. Tampoco ha hecho declaraciones. El silencio preside su vida desde hace meses por consejo de sus abogados y por el rechazo que tiene a la prensa. La infanta se siente sometida a un juicio público del que responsabiliza en gran parte a los medios de comunicación. Sus íntimos hablan de la hermana de Felipe VI como una mujer deprimida que, al igual que su marido, ha tenido que recurrir a ayuda profesional para sobrellevar su imputación. Sigue creyéndose inocente y se siente abandonada por La Zarzuela.

En la residencia real conviven dos bandos: el que conforman la reina Sofía y la infanta Elena, que han cerrado filas con la infanta Cristina; y el resto, que ha marcado una línea roja con los Urdangarin. Si al principio del proceso Felipe VI y el rey Juan Carlos mantuvieron viva la relación familiar, con el paso del tiempo el deterioro de la relación ha llegado a tal punto que casi no hay comunicación. Solo la reina Sofía y su hija Elena hacen de intermediarias. Y cada vez con menos éxito.

Aun así, la noticia de que Cristina de Borbón continuará en el banquillo de los acusados y será juzgada como cooperadora necesaria de dos delitos fiscales en el marco del caso Nóos ha sido toda una sorpresa en La Zarzuela. Miquel Roca, su abogado, estaba convencido, y así lo transmitió, de que a la hermana de Felipe VI se le iba a aplicar la llamada doctrina Botín —que establece que no se puede llevar a nadie a juicio por delito fiscal solo con la acción de la acusación popular—. La Casa del Rey se ha limitado a expresar "su absoluto respeto a la independencia del Poder Judicial".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario