El Mundo

La guerra silenciosa de Egipto contra las milicias islámicas

La polémica Fuerza Aérea bombardeó posiciones de grupos terroristas vinculados al Isis

Domingo 26 de Noviembre de 2017

Cuando el presidente de Egipto, Abdel Fattah al Sisi, dijo que se iba a responder con "dureza" al atentado contra la mezquita en la península del Sinaí y prometió "vengar a los mártires", aviones de combate de la Fuerza Aérea egipcia ya habían despegado. En plena madrugada, el vocero de las Fuerzas Armadas anunció que fueron eliminados varios sospechosos y escondrijos de los islamistas. Y para demostrarlo enseñó imágenes en blanco y negro de varios ataques con misiles, entre otros a casas pequeñas en medio del desierto. No fue posible comprobar si se trata de imágenes actuales, pues el norte del Sinaí es un territorio que está en gran parte bajo control militar y tiene acceso restringido. La Fuerza Aérea egipcia lleva ahí varios años librando una guerra con tanques y cazas de combate contra islamistas. Pero en lugar de controlar la situación, la violencia no hace más que escalar.

Al menos 305 personas murieron el viernes en el peor atentado que vivió Egipto en los últimos años. Los agresores llegaron en camionetas a la mezquita de la pequeña localidad de Bir al Abed, a unos 40 kilómetros de la capital provincial Al Arish. Era un objetivo fácil por tratarse de un lugar alejado de las grandes urbes. Cuando los fieles intentaron huir de la mezquita tras las primeras explosiones, entre 25 y 30 agresores abrieron fuego contra ellos.

La analista Sahar Aziz sostiene que la crisis de seguridad en el Sinaí se debe a una mezcla de comportamiento exaltado y desconsiderado por parte de las fuerzas de seguridad, así como a la pobreza y al olvido político al que está sometida la región por parte de El Cairo. Desde 2011, cuando estalló la llamada Primavera Arabe, cientos, sino miles de soldados, civiles e islamitas murieron en el conflicto entre las fuerzas de seguridad y los grupos terroristas, explicó Aziz. "El levantamiento de 2011 creó un vacío político en todo el país que desestabilizó aún mas la situación en el Sinaí", agregó. El agreste y desértico Sinaí es desde hace décadas una región convulsa.

Aparte de las grandes ciudades, el Sinaí ofrece buenos escondites para traficantes y terroristas. Para Aziz, las raíces de ello no están tanto en la ideología islámica sino más bien en las míseras condiciones locales. "El gobierno en El Cairo hizo poco por el desarrollo en el Sinaí, por las escuelas, la infraestructura y la economía de la población local", dice.

Además del contrabando, desde inicios de 2000 los grupos islamistas fueron reforzándose en el norte de la península, ubicada entre el Canal de Suez y la Franja de Gaza. "La campaña antiterrorista del gobierno se vio marcada por las graves violaciones de los derechos humanos contra civiles inocentes", dijo hace un tiempo el periodista y escritor Mohannad Sabri. Uno de los mayores grupos terroristas en el Sinaí, Ansar Beit al Makdis ("Seguidores de la Casa de Jerusalén") juró lealtad en 2014 a la milicia terrorista Estado Islámico (Isis). Seguidamente aumentaron rápidamente los ataques sobre todo contra las fuerzas de seguridad en el Sinaí. A pesar de que por ahora ningún grupo reconoció la autoría del atentado del viernes, en el punto de mira figura una rama del Isis. Los atacantes portaban banderas de la milicia terrorista. El grupo terrorista se adjudicó en el pasado atentados en el Sinaí. En los últimos tiempos, el blanco de sus ataques no fueron sólo las fuerzas de seguridad.

El grupo consiguió también atentar en Al Arish, la capital provincial del norte del Sinaí a orillas del Mediterráneo, señaló Sabri. Algunos de esos ataques tuvieron lugar a pocos metros del principal cuartel militar, del servicio secreto y del director de seguridad. "La serie de ataques contra cristianos muestra asimismo la libertad y las posibilidades con las que el Isis puede actuar", indicó Sabri. El grupo consiguió adeptos que en realidad provienen de regiones alejadas de Egipto y se debe en parte a la buena propaganda de la milicia, pero también a la mano dura del ejército. Desde hace tiempo los expertos advierten en contra de la actuación del ejército egipcio, que en lugar de realizar operativos militares amplios, debería apoyar más a la población civil y mejorar la situación económica en el norte del Sinaí. En su discurso tras el atentado, el presidente Al Sisi no dijo ni una sola palabra al respecto.

Simon Kremer / DPA

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