El Mundo

La guerra contra las drogas explota en la propia Ciudad de México

La capital del país solía ver los enfrentamientos entre marines y narcos en localidades fronterizas. Un tiroteo ocurrido el jueves dejó aquello en el pasado

Domingo 23 de Julio de 2017

Vehículos quemados. Caminos bloqueados. Un intenso tiroteo entre infantes de marina y pandilleros que dejó ocho muertos. Ese tipo de escenas se han vuelto comunes en ciudades fronterizas como Reynosa y Nuevo Laredo, y estadísticas difundidas el viernes último muestran que la cantidad de muertos en la guerra de México contra las drogas alcanzó nuevas alturas este año. Pero los residentes de la capital se quedaron perplejos esta semana al ver ese tipo de caos en su propia ciudad. La balacera del jueves, junto con el reciente surgimiento en un vecindario de clase trabajadora de un supuesto grupo de autodefensas —similar a los que surgieron en el Estado occidental de Michoacán para oponerse a un cártel del narcotráfico—, ha apremiado a las autoridades a repetir sus viejas afirmaciones de que los cárteles de las drogas no operan en la Ciudad de México.

En el tiroteo se desplegaron unos 1.300 policías e infantes de marina en las calles de Tláhuac, una delegación pobre en el sureste de la capital que hasta hace algunos años era un área rural. En las fotografías de lo ocurrido podía apreciarse que los sospechosos muertos portaban fusiles de asalto, no las pistolas utilizadas en la mayoría de los delitos a mano armada cometidos en la Ciudad de México.

Y quizá más sorprendente aún fueron los bloqueos de las calles realizados por pandilleros o por sus simpatizantes para obstruir los movimientos de la policía. Las autoridades municipales indicaron que los pandilleros secuestraron unos cinco colectivos o camiones, y en las tomas de video es posible ver a grupos de mototaxistas que estacionaban sus vehículos para bloquear el paso en una vía rápida y posteriormente incendiar un autobús después de que sus pasajeros huyeron. "Llegan a la CDMX los narcobloqueos", rezaba un encabezado en primera plana del periódico El Universal.

El mes más violento en 20 años

La capital del país solía ver la guerra contra las drogas como una lucha que se libraba en Estados alejados. Pero eso se acabó. La violencia en la Ciudad de México sigue estando lejos de ser la peor, aunque su tasa de homicidios se elevó 21 por ciento en el primer semestre del año, según estadísticas del gobierno recién publicadas. Estas muestran que los homicidios en los primeros seis meses de 2017 se incrementaron en 31 por ciento a nivel nacional en comparación con el mismo período de 2016, el peor brote de violencia en cuando menos 20 años, incluso más grave que en 2011, el otro año de cifras más altas. Pero a diferencia de 2011, cuando la violencia estaba concentrada principalmente en Estados fronterizos como Chihuahua y Tamaulipas — Reynosa y Nuevo Laredo se ubican en este último Estado—, ahora los homicidios están aumentando en todo el país.

En el enfrentamiento del jueves, gran cantidad de mototaxis fueron empleados para los bloqueos. La policía se llevó a 47 de ellos y arrestó a 16 sospechosos. Los operadores de esos mototaxis no regulados "al parecer mantenían nexos con el narcomenudeo, facilitando la distribución", señaló la policía de la Ciudad de México en un comunicado.

Las autoridades calculan que en la delegación hay aproximadamente 5.000 de esos taxis no oficiales, y en el pasado ya han tratado de erradicarlos. Pero en las zonas marginales donde los caminos están maltratados, los mototaxis siguen siendo uno de los principales medios de transporte de muchos habitantes que no pueden darse el lujo de tener un automóvil o pagar el costo de un taxi normal.

Raúl Benítez, experto en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México, dijo que la pandilla, encabezada por un hombre apodado "El Ojos", empleaba una red de esos conductores para que distribuyeran drogas y fungieran como centinelas. "Pero ellos estaban usando armas de alto poder, no sólo pistolas, lo que justifica que el gobierno haya usado a la marina", señaló Benítez.

Rara vez se los ve

Los infantes de marina, considerados las tropas mejor entrenadas de México, ya han sido desplegados en zonas urbanas anteriormente, y han utilizado helicópteros artillados contra sospechosos de narcotráfico. Pero salvo patrullajes ocasionales u otros operativos, rara vez se les ve en la capital en tales números.

El alcalde Miguel Angel Mancera rechazó que los ocho hombres muertos en la balacera fueran miembros de un cártel, y en lugar de ello afirmó que estaba involucrada una pandilla grande de narcomenudistas. Sin embargo, reconoció que "tenían control" del área y utilizaban algunas estrategias al estilo de los cárteles, tales como movilizarse en convoyes armados y colocar letreros similares a los vistos en los bastiones de los cárteles. "Ni autodefensas ni grupos delictivos vamos a tolerar en la Ciudad de México", afirmó el viernes Mancera.

Tradicionalmente, las autoridades han dicho que el tránsito de la ciudad está demasiado congestionado, y que hay muchos policías —más de 80.000— como para que los narcotraficantes se desplacen en convoyes de la misma forma como lo hacen en otros Estados. El argumento oficial ha sido que, aunque las pandillas podrían haber lavado dinero y vendido drogas en la capital, no cometen la violencia vista en otras partes para no alterar la vida urbana y atraer la atención.

Pero es evidente que la banda encabezada por "El Ojos" usó algunas de tácticas de los cárteles del narcotráfico, tales como el control territorial de la distribución de drogas, extorsión generalizada a los negocios, el uso de fusiles de asalto y la eliminación de traficantes rivales. "Este tipo de mafias, como «El Ojos», no actúa normalmente en Coyoacán ni en Reforma, en delegaciones principales"... de la ciudad, sino que "operan en zonas populares aledañas", señaló Benítez, e indicó que, en contraste, las pandillas en el centro de la ciudad son más sofisticadas y se mantienen libres de violencia.

El tiroteo del jueves "no causa zozobra en toda la ciudad porque ocurrió en una zona periférica", afirmó Benítez. "Pero es una cosa que sí llama a la alerta, de que si no se para rápido, el crimen organizado podría entrar a la ciudad".

En Puebla, un Estado próximo a la capital y donde antes reinaba una relativa tranquilidad, una operación de la armada para capturar al jefe de la principal red local de robo de combustible resultó en la muerte de cuatro sospechosos y un soldado, dijeron las autoridades. Otros dos efectivos de la marina resultaron heridos y las autoridades trabajan para identificar a los muertos.

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