Domingo 08 de Junio de 2008
Washington. — ¿Era ella o no? La candidatura de Hillary Clinton ya es algo del pasado, pero continuará el debate sobre si la primera mujer en llegar tan lejos en la contienda presidencial estadounidense fue víctima del sexismo en los medios y durante la campaña. Para algunos, no hay duda de que el sexismo fue una característica constante de la campaña de la ex primera dama. Citan descripciones de la senadora de Nueva York como maliciosa y chillona o presentadores de informativos bromeando con una lapicera que permite escuchar el sonido de su sonrisa.
Otros dicen que la afirmación de sexismo es irrisoria. Y afirman que Clinton no podría haber llegado tan lejos como lo hizo de no ser la esposa de un ex presidente, así que no puede quejarse por ser una mujer. "Se somete a las mujeres a un estándar diferente y eso la lastimó", dijo el consultor Mickey Blum, de Nueva York. "Es también una razón por la que muchas mujeres se reunieron en torno a ella y se han aferrado a ella, incluso más de lo que habrían hecho, porque hubo una sensación de que se la estaba tratando injustamente", agregó.
El debate es inevitable en tanto algunos escuchan sexismo y otros no lo escuchan para nada, dijo Elizabeth Ossoff, profesora de psicología política en St. Anselm College, en New Hampshire. Consideren el incidente en el que se la interrumpió con gritos y carteles que decían "Plancha mi camisa", agregó. "¿Qué pasa si alguien levanta un cartel que dice «Lustra mis zapatos» mientras Obama está hablando? Todos sabemos que eso no está bien", dijo Ossoff. "Cuando alguien dice «Plancha mi camisa», hay un elemento que no está bien, pero hay un elemento que es de alguna manera gracioso. La gente está cómoda con el sexismo y lo acepta", indicó.
"Vivitos y coleando". Entre quienes vieron que hubo sexismo estuvo Clinton misma, quien respondió a los que la interrumpieron diciendo: "Ah, los remanentes del sexismo, vivitos y coleando". Meses después, en una entrevista con el Washington Post, despreció el "sexismo" en la campaña. "Ha sido profundamente ofensivo para millones de mujeres", sostuvo Hillary.
Esas afirmaciones enfurecen a algunos analistas conservadores. "Las acusaciones de sexismo se convirtieron en la estrategia de rutina de Hillary para evadir el escrutinio", escribió recientemente la analista Camille Paglia. "¿Cada mujer candidata que pierda se volcará ahora a las lágrimas y a afirmar que fue mutilada por el orgullo masculino y los prejuicios?". agregó. "El sexismo no tiene nada que ver con esto", concluyó.