Viernes 12 de Febrero de 2021
Los abogados de Donald Trump iniciaron la defensa del ex presidente en su juicio político ante el Senado negando enérgicamente que tuviera papel alguno de "incitación" del violento asalto al Capitolio del pasado 6 de enero, que es el cargo de la acusación impulsada por los demócratas. Agregaron que la acusación estaría motivada por el "odio'' y sería parte de una "caza de brujas'' demócrata.
Ante los senadores, que son los jueces en el "impeachment", los abogados defensores dijeron que Trump tenía derecho a cuestionar los resultados de la elección de 2020 y que al hacerlo, incluso en el discurso ante la multitud que precedió el asalto al Capitolio el 6 de enero, eso no significó incitar los actos de violencia que se produjeron a continuación.
Los abogados trataron de dar vuelta los argumentos de los acusadores en su contra, al comparar los cuestionamientos demócratas sobre el triunfo de Trump en 2016 ante Hillary Clinton con la actitud de Trump en la última elección, esto es, de cuestionar los resultados de las urnas. En 2016 los demócratas denunciaron la manipulación que hicieron hackers de Rusia de la campaña, pero no de la votación en sí misma como ha hecho Trump, quien aún hoy denuncia un masivo fraude electoral en su contra.
Cuando Trump imploró esa tarde del 6 de enero en Washington a la enardecida multitud que se había convocado en la capital del país a que "pelearan como demonios'' (to "fight like hell"), no se diferenciaba de la retórica usual de los demócratas en cuanto a incitar a la "lucha", alegaron sus abogados. Se trataría así de una figura retórica desvinculada de la acción real que a continuación desataron los exaltados trumpistas, los que llegaron a invadir y tomar por unas horas la sede del Congreso.
"Esta es retórica política que es prácticamente imposible de distinguir del lenguaje utilizado por la gente de todo el espectro político durante cientos de años'', alegó Michael van der Veen, uno de los abogados de Trump. "Innumerables políticos han hablado de luchar por nuestros principios'', ejemplificó.
Después de una acusación que recurrió a imágenes violentas del asalto al Capitolio, en especial en la sesión del miércoles, el juicio político pasó este viernes a los abogados defensores, que hicieron una concesión fundamental: la violencia fue tan traumática, inaceptable e ilegal como dicen los demócratas, pero Trump no la ordenó. Van der Veen dijo que el asalto fue realizado por personas que "secuestraron'' para sus propios fines lo que debía ser un evento pacífico y habían hecho planes para ejercer la violencia antes de que Trump hablara. "Uno no puede incitar lo que iba a suceder'', dijo el abogado.
Reconocer los horrores de la jornada tuvo por objeto mellar el impacto visceral de los argumentos demócratas expuestos durante la semana y repetidos por los medios de comunicación, y virar rápidamente a lo que consideran el asunto medular del juicio: si es que se puede considerar al entonces presidente Trump responsable de incitar el ataque del 6 de enero. Cinco personas murieron durante el asalto al Capitolio y 140 policías sufrieron heridas.
Es un argumento dirigido a los senadores republicanos, que quieren aparecer condenando la violencia, pero sin llegar a condenar al ahora ex mandatario. "No lo han vinculado en absoluto con Trump'', dijo David Schoen, uno de los abogados del ex presidente, hacia el final de los dos días que se tomaron los demócratas para tratar de demostrar precisamente eso.
Anticipó la esencia de su alegato el martes, al decir al jurado integrado por los senadores: "No es necesario mostrar películas para demostrar que los disturbios sucedieron aquí. Reconoceremos que sucedió y que ustedes lo conocen bien''. Se anticipaba a la estrategia demócrata de mostrar detallados videos de seguridad del Capitolio del día del asalto que impresionaron a las audiencias en EEUU.
El proceso podría culminar con una votación este fin de semana por parte de los senadores, que actúan como jurado. Casi con seguridad Trump será absuelto, dado que los demócratas no tienen los números suficientes. La Constitución establece una mayoría de dos tercios, en este caso, de 67 senadores, para respaldar una condena. El Senado está dividido a partes iguales en 50 senadores por partido.
En documentos legales y alegatos al inicio de la semana, los abogados de Trump dejaron en claro su posición, de que los responsables de los disturbios fueron los violentos que asaltaron el edificio y que fueron detenidos y están siendo juzgados.
Anticipándose a la táctica de la defensa, los acusadores demócratas buscaron unir la retórica del presidente a las acciones de la turba mediante una reconstrucción de videos hasta ahora inéditos, con declaraciones de Trump en las que exhorta a sus seguidores a anular los resultados de la elección.
Hay un dato muy importante de aquella jornada del 6 de enero: el Congreso estaba certificando la victoria de Joe Biden sobre Trump. La larga y solemne ceremonia en la que los delegados de cada Estado entregaban los certificados se desarrollaba normalmente hasta que el edificio fue asaltado y tomado por miles de violentos trumpistas, los que minutos antes habian asistido ante la Casa Blanca a la furibunda arenga de su líder.
Los demócratas utilizaron videos y palabras de integrantes de la turba del 6 de enero para incriminar a Trump. "Nos invitaron a venir'', dijo uno. "Trump nos envió'', dijo otro. "Él va a estar feliz. Estamos luchando por Trump''. Estas afirmaciones se repiten en las comparecencias de muchos de los detenidos, que están siendo juzgados bajo graves cargos. "Realmente creyeron que esta invasión fue por órdenes del presidente'', dijo la representante demócrata y "fiscal" del caso Diana DeGette. "El presidente les dijo que vinieran'' a vandalizar el Capitolio. El objetivo de los fiscales demócratas fue retratar a Trump no como un espectador sino como el "incitador en jefe'' que durante meses difundió mentiras y acicateó a sus seguidores a no reconocer la elección.
Desde la misma noche de las elecciones del 3 de noviembre, Trump ha repetido de manera sistemática que sufrió un fraude electoral masivo. Envió a sus abogados a presentar más de 50 demandas en juzgados locales y federales, pero ninguna prosperó por falta de pruebas. Los millones de presuntos votos fraudulentos no pudieron ser probados en ningún caso por los abogados de Trump, algo que lo enfureció. Este estado de ánimo se tradujo en su arenga ante la multitud convocada a Washington el 6 de enero por sus seguidores mas fanáticos. Trump está acusado de "incitar la insurrección", y los fiscales señalaron que el asalto era predecible, dadas las múltiples instrucciones públicas y detalladas que les dio a sus simpatizantes mucho antes de su discurso en la Casa Blanca que desató el asalto del 6 de enero.
"Si pretendemos que esto no sucedió, o peor, si permitimos que no tenga consecuencias, ¿quién dice que no sucederá de nuevo?'', argumentó el representante demócrata Joe Neguse en su calidad de fiscal. Los demócratas advirtieron que, incluso fuera del gobierno, Trump podría incitar a una turba de simpatizantes a causar daños similares. Por todo esto, y como Trump ya no es presidente y no puede ser destituido, los demócratas piden que sea inhabilitado para la función pública. Esto lo dejaría fuera de competencia en las elecciones presidenciales de 2024, a las que Trump ya prometió que se presentará. En noviembre, y pese a sus quejas de fraude, Trump logró algo más de 75 millones de votos. Perdió, pero demostró que tiene un poder de convocatoria que hoy ningún otro líder republicano puede exhibir.
Los demócratas, que tienen nulas esperanzas de lograr una condena en el Senado, donde necesitan las dos terceras partes de una cámara dividida justo por la mitad, también están presentando sus argumentos ante el público estadounidense, mientras que los abogados de Trump y los republicanos se enfocan más en lo legal, con la esperanza de dejar el tema en el pasado lo más rápido posible.