El Mundo

La cultura de las armas en los EEUU se defiende con argumentos insostenibles

Los fans de los fusiles recurren a tópicos increíblemente débiles y a propuestas demenciales, como la que hizo Trump de armar a los docentes.

Domingo 25 de Febrero de 2018

El nuevo y previsible "tiroteo masivo" en una secundaria de Florida (así llaman los estadounidenses a estas matanzas de inocentes) es deprimente y agotador. Por las nuevas muertes y por lo gastado del debate que una y otra vez se plantea en la sociedad estadounidense. Y solo en ella, porque afuera nadie debate que la "canilla libre" de armas automáticas y semiautomáticas es una locura que solo puede llevar a un baño de sangre nacional, como el que sufren desde hace décadas los estadounidenses. Solo en Estados Unidos se consigue un compacto lobby (la NRA) y a la vez un conjunto de la sociedad, por momentos mayoritario, a favor de la libre compra y portación de armas tales como un fusil de asalto, una pistola con cargador de 19 tiros, una escopeta a repetición calibre 12 (tipo Itaka) y otras armas similares que en ningún otro país civilizado se venden libremente, ni remotamente. Por fortuna, y gracias a las redes sociales (tan criticadas muchas veces), ahora parece estar cambiando el balance de fuerzas sobre la cuestión (ver información en página 35).

Sobre los "argumentos" —por llamarlos de algún modo—, del campo armamentista, circulan dos que son históricos y totalmente falaces. El usado por Trump, sobre armar a los docentes para defender a los estudiantes de los desequilibrados, es el que lanzan los de la NRA desde hace muchos años. Ahora resultó más chocante porque lo planteó el Presidente, y delante de los sobrevivientes de Florida, traumatizados adolescentes que vieron morir a sus amigos y profesores, estos poniendo el cuerpo a las balas literalmente. El otro argumento que se repite mecánicamente en foros, debates televisivos y panfletos, es que "un arma no mata, mata la persona que la usa mal". Esta falacia afirma la presunta neutralidad incluso de un arma de guerra, o su copia para "uso civil". En el caso del "tiroteo" de Florida, el fusil usado fue el popular AR-15, versión civil del histórico M-16 de las fuerzas armadas. El AR-15 aparece en muchísimas masacres anteriores, incluida la de chicos de primaria en 2012. Ambas armas, M-16 y AR-15, las fabrica Colt. Un "rifle de asalto", como se tipifica en los EEUU a ambos modelos, se diseña desde el primer paso para matar personas. No para otra cosa, aunque el AR-15 se publicite como arma de caza y tiro deportivo. El uso "recreativo" de un fusil de asalto, en un polígono de tiro, como los miles que existen en EEUU o para cazar, es un uso secundario y que deriva directamente de la calidad alcanzada en el objetivo primario de su diseño: matar gente con gran precisión. El AR-15 es un M-16 semiautomático, al que se ha bloqueado el tiro a repetición (automático, en ráfagas). El M-16 entró en servicio en los 60 para reemplazar al más pesado M-14, de un calibre más grueso y otros fusiles que seguían en servicio desde la II Guerra, como el M-1 Garand. El calibre se redujo de 7,62mm a 5,56 mm porque, según la experiencia de la II Guerra y Corea, el proyectil era de potencia excesiva, hacía muy pesado al fusil y se perdía mucha precisión en tiro automático. El nuevo rifle era mucho más liviano y portátil y podía llevar más proyectiles en su cargador. En suma: el calibre 5,56 es suficiente para matar un hombre joven y sano como un soldado, porque lo que pierde en energía cinética lo gana en precisión. Era eso lo que pedían los soldados con experiencia en las guerras anteriores a Vietnam. El calibre 5,56 se universalizó en los años 80 y domina desde entonces el mercado de los fusiles automáticos.

De modo que queda fuera de toda duda que hasta el ultimo detalle de un arma de guerra está pensado para matar personas y que los "fusiles de asalto de uso civil" son básicamente armas de guerra apenas reformadas. Las versiones "deportivas" o de "uso civil" son una copia exacta del fusil del ejército con una sola limitación importante: tiro semiautomático (tiro a tiro) en lugar de automático (de repetición). De manera que la falacia repetida millones de veces por los fans de las armas ("las armas no matan, mata el sujeto que las usa mal") es sencillamente una tontería infantiloide, de un simplismo por lo demás muy estadounidense. La de evitar el tiro automático es asimismo la única limitación seria y permanente que han podido imponer en EEUU a los fanáticos de las armas (hubo otra, que duró de 1994 a 2004, impulsada por Bill Clinton, y limitó los cargadores). Pero incluso esta modesta limitación se puede evitar muy fácilmente. Como demostró el asesino de Las Vegas (58 víctimas) el mecanismo semiautomático se puede anular comprando legalmente un dispositivo ("bump") tan sencillo que hay tutoriales en Youtube para hacerse uno casero. Trump, el día que propuso entrenar en tiro a los profesores, también prometió prohibir estos dispositivos. Se verá si hace algo. En resumen: un arma de guerra nunca es neutral. Está pensada desde su mismo nacimiento para matar personas con gran eficacia, tal como se comprueba en las guerras. O en las periódicas matanzas estadounidenses.

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