El Mundo

La crisis de Cataluña ya ha dañado a la economía de España

Según datos del ministro de Economía, en 2018 el país ya no podrá alcanzar el 2,6% de crecimiento previsto antes del planteo separatista de la región.

Sábado 14 de Octubre de 2017

El gobierno español advirtió que la crisis catalana va a dañar el crecimiento económico en 2018. "Vamos a tener una tasa de crecimiento inferior, que estamos acabando de estimar durante este fin de semana, inferior a la que habíamos proyectado inicialmente" para el 2018, que era del 2,6%, afirmó el ministro de Economía, Luis de Guindos, en Washington, aunque sin especificar en cuánto podría recortarse.

   "Esto no sale gratis desde el punto de vista de la evolución económica", remarcó De Guindos, en referencia a la "incertidumbre e inquietud que ha generado Cataluña". Al menos 540 empresas sacaron su domicilio social de Cataluña, coincidiendo con el aumento de la tensión por el desafío independentista, según el Colegio de Registradores de España. La cifra se corresponde con el período comprendido entre el 1º de octubre, cuando la región celebró un referéndum soberanista prohibido por la Justicia, y el día 11. Es decir, apenas 10 días. Entre estas compañías están las más importantes de Cataluña, como la multinacional energética Gas Natural Fenosa, el grupo editorial Planeta, la operadora de autopistas Abertis y los dos mayores bancos catalanes, CaixaBank y Sabadell. Los datos muestran que la gran mayoría de las salidas se produjo entre los días 10 y 11 de octubre, coincidiendo con la intervención del jefe de gobierno catalán Carles Puigdemont en el "Parlament". El 10, Puigdemont proclamó la independencia de Cataluña, pero inmediatamente después suspendió sus efectos, creando incertidumbre y confusión.Además de la fuga de empresas, ha decaído el turismo, una de las principales actividades económicas de Cataluña.

   El Fondo Monetario Internacional (FMI) mostró su preocupación. "Si se prolonga la incertidumbre, eso podría tener un peso sobre el crecimiento, y obviamente queremos evitarlo", dijo el director del FMI para Europa, Poul Thomsen. La víspera, la agencia calificadora Standard and Poors había advertido ya del riesgo de recesión en Cataluña.

   En su discurso el martes ante el Parlamento regional, Puigdemont dejó en suspenso la declaración de independencia de Cataluña, para propiciar una mediación internacional en su pulso con Madrid. Su maniobra choca con el gobierno español de Mariano Rajoy, que se opone de plano a cualquier tipo de mediación, y que el miércoles envió un ultimátum al dirigente catalán para que aclare si declaró o no la secesión y en caso positivo se rectifique. Puigdemont tiene hasta el lunes para contestar. Si no lo hace o asegura haber proclamado la república, deberá rectificar antes del jueves 19 de octubre, o de lo contrario el gobierno central aplicará el artículo 155 de la Constitución, que permite retirar competencias a un gobierno regional incurso en conductas ilegales.

   Puigdemont se puso entre dos fuegos: el de la mitad o más de la población catalana y los empresarios, que prevén una catástrofe económica en caso de secesión, y el del ala dura del independentismo, cebado con el cuestionado referendo del 1º de octubre. El partido de extrema izquierda CUP, aliado clave de Puigdemont, lo instó a la declaración de independencia. "Sólo a través de la proclamación de la república seremos capaces de respetar lo que la mayoría expresó en las urnas", señaló el pequeño partido.

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