El Mundo

La criptomoneda del chavismo resulta un completo fracaso

Maduro lanzó en marzo una emisión de 100 millones de "petros". Pero casi nadie lo compró y su valor es imposible de fijar, ni resulta transferible.

Lunes 24 de Septiembre de 2018

"No es transferible", se lee en el celular de Armando cuando intenta transar petros. Seis meses después de iniciarse la venta pública, la criptomoneda venezolana sigue en el limbo, pero el gobierno promete que ahora sí empezará a funcionar. Pero por ahora el petro, con el cual el presidente Nicolás Maduro busca eludir las sanciones financieras de Estados Unidos, aún no puede intercambiarse por dinero, bienes u otras criptomonedas, como el bitcoin.

Tampoco cotiza en casas de cambio virtuales, aunque el gobierno lo tasa en 60 dólares, un valor que nadie se anima a respaldar. Armando —nombre ficticio para proteger la verdadera identidad— adquirió poco más de medio petro, pero no sabe cómo podrá "darle uso". En prueba muestra a la AFP la billetera de la criptomoneda, que descargó en su teléfono. "Mosaico seleccionado no es transferible", indica un mensaje.

"Todavía no existe", comentó a AFP Moisés Rendón, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, basado en Washington. Pese a que la preventa pública comenzó en marzo con gran despliegue mediático, Maduro admitió el jueves que será recién el 1º de octubre cuando "el petro entrará en funcionamiento como moneda de intercambio de compra y divisa convertible". Será ofertado en subastas mediante las cuales los privados acceden a divisas, en el marco del control de cambios vigente desde 2003. Este "cepo cambiario" es visto por muchos analistas como una de las causas principales del colapso de la economía venezolana. Maduro asegura que, ahora sí, el petro "se sumergirá en el mercado global".

Para los analistas, "es tarde para rescatar el petro. No hay confianza y no la habrá" mientras el gobierno impida que fluctúe libremente, considera Rendón. Venezuela está urgida de liquidez ante el derrumbe de la producción de petróleo, que ha caído en una década de 3,2 millones a 1,4 millones de barriles diarios, y una deuda externa de 150.000 millones de dólares.Las sanciones de Washington apretaron la soga, pero la crisis de financiamiento derivada de la caída de producción petrolera viene de mucho antes.

De la emisión de 100 millones de petros anunciada por Maduro en marzo, solo consta un puñado de negociaciones. Como todas las transacciones con criptoactivos son públicas por la tecnología de cadena de bloques ("blockchain"), el régimen chavista no puede esconder las reales transacciones de su criptomoneda. Maduro llegó a anunciar "ofertas de intención de compra" por 5.000 millones de dólares, pero el blockchain del petro en la plataforma NEM registra transacciones por apenas 136.000 dólares del 25 de marzo al 6 de mayo, constató AFP.

El lanzamiento contemplaba una preventa privada de 38,4 millones de petros en febrero y otra pública de 44 millones en marzo. El Estado se reservó 17,6 millones. Una de las principales cadenas de tiendas del país aceptó petros, pero en pocas horas se retiró.

José Angel Alvarez, presidente de la Asociación Nacional de Criptomonedas, cree que el petro podría renacer, pero "con reglas claras" y cotizando libremente. Pero webs de calificación de riesgo como icoindex.com lo tildan de "estafa", porque "el control gubernamental contraría el espíritu del blockchain". Además, Washington prohibió transar el petro. Pero Maduro ya autorizó su uso en el mercado inmobiliario y turístico. "No sabemos cómo proceder", comentó la responsable de una agencia de viajes. El gobierno respalda el petro con un yacimiento de petróleo, pero nadie sabe cómo ejercer esos derechos hipotéticos sobre esas reservas, apuntó el especialista petrolero Luis Oliveros.

La modesta acogida del petro contrasta con el creciente uso de criptomonedas en Venezuela como refugio ante la hiperinflación, proyectada en 1.000.000 por ciento por el FMI para 2018. "Es el cuarto país con mayor comercio con bitcoin, la reina de las criptomonedas, con 12 por ciento de las transacciones globales", detalla Rendón. Comprar petros "es un riesgo alto, desde el principio lo tengo en mi columna de pérdidas", admitió Armando, quien invirtió una pequeña cantidad para medir su evolución, pues vive de las criptomonedas.

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