El Mundo

La corrupción se vuelve la mayor preocupación de los brasileños

El demoledor avance del caso Petrobras está dañando de manera irreversible la imagen de la presidenta Dilma Rousseff. La oposición prepara el juicio político.

Viernes 27 de Noviembre de 2015

La corrupción en Brasil se convirtió en la mayor preocupación en el país, mientras sigue dañando la imagen de la presidenta Dilma Rousseff y comienza a desmoronar el masivo respaldo popular que supo tener su antecesor Lula da Silva, reveló un sondeo del instituto Datafolha divulgado ayer. En tanto, crece en la oposición el consenso sobre impulsar el juicio político de Rousseff. El gobierno de Dilma ya “terminó”, habría comentado el ex presidente Fernando Henrque Cardoso según el diario Folha de Sao Paulo.
   Con este complejo escenario de fondo, la corrupción aventajó con amplio margen (34%) en las preocupaciones de los brasileños a temas como salud (16%), desempleo (10%), educación y violencia (8%) e incluso a la economía (5%), que vive un año complicado, con recesión y aumento del desempleo. La encuesta se realizó el miércoles y jueves pasados, cuando fueron entrevistadas 3.541 personas en todo el país. Se trata de la primera vez desde 1996 que la corrupción encabeza la lista de preocupaciones de los brasileños. Ese año, Datafolha comenzó a incluir ese tema en la lista de asuntos que generan temor entre la población.  
  El tema se posicionó como el número uno entre los brasileños en el marco del avance de la investigación judicial de la operación “Lava Jato” (Lavadero de autos), que reveló una colosal trama de pagos de sobornos, fraudes en licitaciones, desvíos de fondos y sobrevaloración de contratos en la estatal Petobras. Al menos 2.000 millones de dólares fueron ilícitamente extraídos de Petrobras por medio de una cartelización de contratistas. El caso golpea de lleno a la presidenta Dilma Rousseff, a su antecesor Lula da Silva (2003-2010) y al gobernante Partido de los Trabajadores (PT). También involucra a las mayores constructoras nacionales, muchas de las cuales tienen a sus dueños o principales directivos encarcelados y a decenas de políticos, en su mayoría oficialistas.
  Entre otros, están bajo sospecha los presidentes del Senado, Renan Calheiros, y de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, ambos integrantes del principal socio del gobierno, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Esta semana se produjo un nuevo terremoto cuando la policía federal detuvo al senador Delcidio Amaral, presidente de la bancada del PT y figura clave en las negociaciones parlamentarias del gobierno. Amaral fue arrestado junto a uno de los principales banqueros del país, André Estevez, fue grabado intentando sobornar a un ex director de Petrobras, que está preso, para que no revelara sus nexos con los ilícitos en la empresa estatal.
  La corrupción tuvo su auge entre 2004 y 2014, período que abarca los dos mandatos de Lula (2003-2010) y el primero de Rousseff (2011-2015). Esta fue además presidenta del consejo de administración de Petrobras,en su calidad de ministra de Energía primero y jefa del gabinete de Lula, después. Varios de los negocios sospechosos de fraude fueron autorizados  cuando ocupaba ese puesto.
  El caso llevó a la cárcel a numerosos dirigentes del PT, como el jefe de gabinete de Lula José Dirceu y el tesorero del partido Joao Vaccari Neto.

Derivaciones. Las derivaciones del escándalo también están haciendo desmoronar el lugar de privilegio que Lula tuvo desde que gobernó entre 2003 y 2010. Ya no es el favorito para conquistar la presidencia en 2018, sino el senador Aécio Neves (ver aparte).    
  En este contexto, el diario Folha de Sao Paulo informa que el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, figura consular del principal partido opositor PSDB, ya considera “terminado” al gobierno de Dilma. “Tucanos”, como se conoce a los integrantes del partido, coinciden en que debe avanzar el juicio político de la presidenta para “lograr un cambio de turno en el Palacio del Planalto y a la vez evitar que el PMDB sea alternativa de poder”.

Dilma sigue con una reprobación altísima, del 67%

La reprobación del gobierno de la presidenta brasileña Dilma Rousseff cayó de un 71 a un 67 por ciento entre agosto y noviembre, reveló el instituto Datafolha.
  Los datos de la encuesta revelaron además que el ex presidente Lula da Silva (2003-2010) queda por detrás del líder opositor Aécio Neves, con una desventaja de nueve puntos porcentuales, en caso de que ambos disputasen las elecciones presidenciales de 2018. El 67 por ciento que reprueba a Rousseff abarca a electores que califican su gobierno de “malo o pésimo”. Se trata de la segunda peor evaluación de la presidenta desde que llegó al gobierno por primera vez, en enero de 2011.
  Esos cuatro puntos porcentuales menos de rechazo no se tradujeron en la misma proporción al índice de aprobación de su segundo mandato, iniciado el 1 de enero de este año. El respaldo a la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT) aumentó de un ocho a un diez por ciento, variación que se ubica dentro del margen de error del estudio, que es de dos puntos porcentuales hacia arriba o hacia abajo. El diez por ciento de aprobación alcanzada ahora sigue siendo el más bajo obtenido por todos los presidentes desde que Datafolha realiza este tipo de sondeo. La serie comenzó en 1990, año en que asumió el presidente Fernando Collor de Mello, quien fue destituido dos años después por corrupción.
  Los datos del estudio, para el que fueron entrevistadas 3.541 personas, colocaron al senador Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), en el primer lugar de la intención de voto, con un 31 por ciento. Neves fue derrotado por Rousseff en la segunda vuelta de los comicios de octubre pasado por 3 por ciento de votos. Detrás del senador figuran empatados Lula da Silva, que obtuvo el 22 por ciento de la intención de voto, y la ex ministra de Medio Ambiente Marina Silva, con un 21 por ciento.
  Las preferencias a favor de Neves y Silva presentan una tendencia opuesta en relación con la encuesta anterior, divulgada en agosto. La intención de voto por Neves cayó de un 35 a un 31 por ciento, al tiempo que la de Silva aumentó de un 18% en junio a un 21% ahora.

Deterioro. El deterioro de la popularidad de Lula no solo se refleja en la caída de la intención de voto. También sus niveles de rechazo alcanzaron un segundo lugar histórico: el 47% de los electores dijeron que no votarían por él bajo ningún concepto. Además, su lugar de “mejor presidente de la historia” también retrocedió, aunque todavía lidera: de un 71% en 2010, cuando concluyó su mandato, a un 56 por ciento a fines de 2014, a un 50 por ciento en abril y a un 39 por ciento en el presente sondeo.
 

 

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