El Mundo

La ciudad de Madaya, cercada por el régimen sirio, muere de hambre

La situación en la ciudad sitiada de Madaya es cada vez más dramática, incluso después de que el gobierno sirio diera su consentimiento para trasladar equipos de ayuda a la urbe. 

Sábado 09 de Enero de 2016

La mitad de las alrededor de 40.000 personas que corren el riesgo de morir de hambre en la ciudad siria de Madaya son niños, de acuerdo con cifras de la ONU. La situación en la ciudad sitiada de Madaya es cada vez más dramática, incluso después de que el gobierno sirio diera su consentimiento para trasladar equipos de ayuda a la urbe. Los habitantes de Madaya afirmaron ayer que, de momento, aún no llegó ningún convoy de ayuda con suministros a la ciudad. Los médicos que reciben apoyo de la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) en Madaya identificaron a 250 personas con desnutrición aguda severa. "La situación empeora día a día, no podemos esperar más", dijo Masen Burhan, del comité humanitario de Madaya. "La ayuda tiene que llegar lo antes posible, de lo contrario, esto será una catástrofe".

Unas 40.000 personas se encuentran desde hace aproximadamente seis meses atrapadas en Madaya, sitiada por las tropas del régimen sirio y la milicia shiíta libanesa Hezbolá, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. La última vez que empleados de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja Siria pudieron acceder a la ciudad fue en octubre.

Desde Médicos Sin Fronteras afirmaron estar "extremadamente alarmados", ya que, desde diciembre, unas 23 personas habrían muerto de hambre en un centro de salud, entre ellas seis niños. Madaya es una "cárcel al aire libre" para las personas que reciben muy poca comida desde hace meses. La situación es tan dramática que se vivieron disturbios en la ciudad causados por los últimos alimentos disponibles.

Perros, gatos y hojas. Los activistas informaron de que las personas están comiendo hojas, perros y gatos. Un habitante llamado Abu Mohammed informó ayer a través de Skype de que ya no quedan animales que puedan ser sacrificados para comer en la región, y por lo tanto, no hay nada de comer. "He tenido suerte", dijo al borde del llanto. "Recibí tres galletas del comité humanitario de la ciudad y encontré un par de hojas amarillas cerca de mi casa".

Una madre que responde al nombre de Fátima explicaba a través de Skype que ella y sus hijos se alimentan de agua, sal y pimienta desde hace días. "No pude encontrar nada para mis hijos hoy (por ayer)", se lamentó. Burhan afirmó que las bajas temperaturas y la nieve empeoraron la situación. "La gente está desesperada".

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