El Mundo

La Casa Blanca de Trump, cada vez más parecida a un "reality show"

Cumplido ya un año de gobierno, las renuncias de funcionarios alcanzó un ritmo vertiginoso y sin precedentes. Temores de un éxodo masivo

Jueves 08 de Marzo de 2018

Antes de ser presidente, Donald Trump, presentaba un reality show en el cual uno de los participantes era expulsado del programa cada semana. Algo parecido sucede aparentemente en la Casa Blanca. En la West Wing, el ala occidental de la mansión que aloja las oficinas del presidente y sus colaboradores más estrechos, reina un caos sin precedentes en medio de una ola de renuncias, aunque el presidente insista que "no hay caos, solo gran Energía!". La renuncia más reciente es la de Gary Cohn, el principal asesor económico, enfrentado con el jefe sobre la política comercial. La partida de Cohn generó temores internos de un éxodo todavía mayor, una "fuga de cerebros" del entorno presidencial que le dificultará aún más a Trump realizar sus planes, que están paralizados. Funcionarios dijeron que el presidente pidió a sus temerosos colaboradores que sigan trabajando. "Todos quieren trabajar en la Casa Blanca", dijo Trump.

La realidad es muy distinta

Abundan las vacantes en la West Wing y en el gobierno en general, con algunos puestos nunca ocupados y otros que sufrieron renuncias reiteradas. La oficina del director de comunicaciones de la Casa Blanca está a punto de quedar vacante tras la partida de su cuarto inquilino, Hope Hicks. "Quedan vacantes encima de las vacantes", dijo Kathryn Dunn-Tenpas, quien estudia la rotación de personal superior para el instituto de investigaciones Brookings. Su análisis revela que la tasa de renuncias alcanza el 40 por ciento en poco más de un año. "Tanta rotación genera mucha desorganización", dijo, apuntando a la pérdida de conocimientos institucionales y las relaciones con los organismos y el Congreso. "Es algo que no se puede legar al sucesor".

La rotación después de un año en funciones no es de por sí novedosa, pero en este gobierno alcanzó un ritmo vertiginoso, y los aliados del gobierno temen una caída en picada. Un funcionario dijo que hay temores de una posible "espiral de la muerte" en la West Wing, en la que cada renuncia acentúa la sensación de frenesí y acelera la siguiente. Muchos colaboradores que piensan en renunciar, y hablaron anónimamente por tratarse de asuntos internos, dijeron no tener idea de quiénes podrían ser sus sucesores. Aseguraron que continuaron en sus puestos más de lo que planeaban por espíritu de equipo. Algunos dijeron estar al borde del colapso. La coincidencia entre la capacitación para trabajar en la Casa Blanca y el deseo de hacerlo también se está reduciendo, según funcionarios de la Casa Blanca preocupados por la lentitud de las contrataciones. Los métodos veleidosos de toma de decisiones de Trump, el miedo a quedar envuelto en la investigación de la injerencia rusa y la parálisis de los planes legislativos hacen que los grandes talentos se mantengan alejados. "Para colmo, Trump no demostró un átomo de lealtad hacia el personal actual y el anterior, y todos lo saben", dijo Michael Steel, ex asesor de Jeb Bush, otrora gobernador de Florida. Trump reconoció que es un jefe duro y que disfruta ver a sus colaboradores pelearse en torno a las políticas. "Me gusta el conflicto", dijo.

Desde la campaña, Trump se quejó frecuente de la calidad de sus colaboradores, a los que culpa de todos los deslices en lugar de asumir la menor responsabilidad. Esos ataques se multiplicaron últimamente, y él confió a sus íntimos que tiene poca gente con la que puede contar.

Mientras, se desvanecen las esperanzas de lograr hazañas legislativas como la reforma impositiva de diciembre, ante las sombrías perspectivas que enfrentan los republicanos en las legislativas de noviembre. La moral en la West Wing se fue a pique, según algunos, a partir de la salida del secretario de despacho Rob Porter en enero. Porter era una figura estimada, pero su partida anuló en parte los avances realizados para dinamizar el proceso caótico de elaboración de políticas. Las denuncias de violencia doméstica pasmaron a sus colegas. Aún no se designó un sucesor permanente. El gobierno está corto de personal desde el comienzo, debido en parte a que Trump se niega a contratar a republicanos altamente calificados que se opusieron a él durante la campaña.

Blancos de la pulla

En un pasaje de la cena con periodistas en el Gridiron Club el sábado, un evento anual al que asisten periodistas y funcionarios, Trump hizo gala de un inesperado humor autocrítico al comparar su trabajo actual con el de presentador del reality show "The Apprentice" (El Aprendiz). "En un trabajo me tocaba manejar un elenco de personajes despiadados, desesperados por tener tiempo en pantalla, sin la menor capacitación para sus papeles y tareas, aterrados de que se los echara, y en el otro trabajo era el presentador de un tremendo hit de la televisión". Varios de los colaboradores de la Casa Blanca presentes de esmoquin o vestido de fiesta rieron. Pero eran conscientes de que los verdaderos blancos de la pulla eran ellos.

California

El gobierno de EEUU interpuso una demanda contra California por un conjunto de leyes migratorias que desafían a las políticas de la Casa Blanca, en el más grave enfrentamiento entre el Ejecutivo de Trump y el Estado más poblado del país. En la demanda, el fiscal general, Jeff Sessions, pidió a un juez federal que bloquee tres leyes aprobadas en California que restringen la colaboración de las policías locales con las autoridades migratorias.

Zeke Miller-Jonathan Lamire

AP

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