El Mundo

La campaña electoral brasileña se tornó virulenta y carente de ideas

Brasil al ballottage. Sorprendió el nivel de agresividad verbal entre los candidatos Dilma Rousseff y Aécio Neves durante el segundo debate. Acusaciones mutuas de corrupción.

Sábado 18 de Octubre de 2014

Hasta los aliados de la presidenta Dilma Rousseff y del senador opositor Aécio Neves se manifestaron ayer sorprendidos por el nivel de agresividad registrado en el debate entre los dos candidatos al ballottage del 26 de octubre, que definirán al presidente de Brasil entre 2015 y 2018. "Creo que están exagerando", consideró el gobernador reelecto de San Pablo, Geraldo Alckmin, correligionario de Neves en el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y quien fue derrotado por Luiz Inacio Lula da Silva en los comicios presidenciales de 2006.

También el ministro del Gabinete Civil de la Presidencia, Aloizio Mercadante —uno de los exponentes del Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff—, se manifestó sorprendido por la decisión de la mandataria de aludir a una denuncia según la cual el ex presidente del PSDB Sergio Guerra —fallecido en marzo— habría recibido sobornos para evitar una investigación parlamentaria sobre un caso de corrupción en la petrolera estatal Petrobras. "Yo no hubiera usado esto. Me parece muy delicado", expresó Mercadante en declaraciones reproducidas ayer por el diario Folha de Sao Paulo.

Rousseff y Neves se responsabilizaron mutuamente de la guerra verbal, que virtualmente no dejó espacio para la presentación de sus propuestas de gobierno. "El empezó el conflicto", dijo la mandataria, quien sufrió un malestar al final del programa, que atribuyó a una hipotensión arterial. El ex gobernador de Minas Gerais, por su parte, comentó que la agresividad de la mandataria se debe a su temor a ser derrotada en las próximas urnas: "Está desesperada", sostuvo.

Entre los analistas hubo ayer consenso en que el duelo fue más agresivo que el registrado el martes en el primer debate, ya que esta vez incluyó ataques personales. Rousseff acusó a Neves de violar la ley brasileña que prohíbe el nepotismo en el servicio público, al permitir que su hermana Andrea ocupara un cargo de asesora durante el período en que se desempeñó como gobernador de Minas Gerais (2003 /2010): "Nunca nombré a familiares para mi gobierno, me gustaría saber si usted puede decir lo mismo".

En respuesta, el senador afirmó que su hermana trabajó como su asesora sin recibir remuneración, y luego afirmó que un hermano de la presidenta, Igor Rousseff, fue nombrado para un cargo de la municipalidad de Belo Horizonte, pero "nunca apareció para trabajar", y concluyó: "La diferencia entre nosotros es que mi hermana trabaja mucho y no recibe nada, y su hermano recibe y no trabaja nada".

En otro momento del debate, la mandataria aludió a la Ley Seca, que prohíbe conducir vehículos bajo el efecto de bebidas alcohólicas, en una alusión indirecta a un incidente ocurrido con Neves en Río de Janeiro, cuando el político se negó a someterse a un examen de alcoholemia en un control. "Candidato, yo desearía saber qué piensa usted de la Ley Seca y si considera que cualquier ciudadano debe aceptar someterse al examen de alcoholemia y de consumo de drogas", disparó Rousseff. "Candidata, tenga el coraje de hacer la pregunta directamente. Yo tuve un incidente y no hice el examen... Asumí la responsabilidad y me disculpé por ello. Usted no se arrepiente de nada en su gobierno", respondió el senador.

Los ataques personales se sumaron al arsenal de acusaciones mutuas de corrupción, concentradas en las denuncias sobre la desviación de dinero de contratos de Petrobras para financiar al PT de Rousseff y agrupaciones aliadas y en la polémica construcción de un aeropuerto en tierras de un tío de Neves cuando gobernaba Minas Gerais.

Los comentaristas coincidieron ayer en señalar el "bajo nivel" del debate, y a lamentar que los asesores de campaña de los dos candidatos no hayan aceptado ser cuestionados por periodistas o electores durante los duelos en la recta final de la campaña. "Si Dilma y Aécio tuvieran un mínimo de sentido común (y yo creo que sí lo tienen, porque son mejores que esto), deberían estar ahora avergonzados", disparó el politólogo Leonardo Sakamoto.

El periodista Nelson de Sá sostuvo que el intercambio de acusaciones dañó la imagen de ambos: "Perdieron los dos, si no en votos, al menos en civilidad y estatura política", dijo el analista, quien concluyó: "Si hay que sacar una conclusión, será la de que ambos estaban en lo cierto al ofender uno al otro".

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