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La campaña brasileña se calienta en su último tramo

Arrecian los ataques contra Marina Silva, que pasaría al ballottage con Dilma: "Va a eliminar el programa Bolsa Familia", afirman desde el Partido de los Trabajadores (PT).

Lunes 22 de Septiembre de 2014

La campaña electoral en Brasil entra en su fase más caliente. Desde el búnker de la presidenta Dilma Rousseff se ha asegurado que, de ganar los comicios presidenciales, su principal adversaria, la ecologista Marina Silva, terminará con el popular programa de subsidio a los hogares pobres "Bolsa Familia". Este programa fue uno de los puntales que —junto con el firme crecimento de la economía—, ayudó al PT a sacar de la pobreza a unos 40 millones de brasileños desde que tomó el gobierno en enero de 2003. Pero el estancamiento de la economía en el último tramo de la presidencia de Rousseff ha causado gran desilusión entre su electorado de clases populares.

Emotiva evocación. Marina Silva contraatacó con una emotiva y contundente respuesta durante un mitin en Fortaleza, en el pobre noreste de Brasil. Luego utilizó la grabación de esa intervención en su breve horario electoral de menos de tres minutos diarios, casi seis veces menor que el que tiene Rousseff. Allí se dirigió directamente a la presidenta: "Dilma, no voy a combatirte con tus armas. Vamos a mantener el Bolsa Familia. ¿Y sabes por qué? Porque yo nací allá, en Seringal Bagaço (en el estado de Acre, plena Amazonia). Yo sé lo que es pasar hambre.Todo lo que mi madre tenía para ocho hijos era un huevo y un poco de harina y sal con cebolla picada", recordó. Muy emocionada, continuó: "Me acuerdo de haber mirado a mi padre y a mi madre y preguntado ¿ustedes no van a comer? Mi madre respondió «nosotros no estamos con hambre», y como niña que era le creí. Después entendí que hacía más de un día que ellos no comían. Quien vivió esa experiencia jamás acabará con el Bolsa Familia. No es un discurso, es una vida". La dirigente ecologista de 56 años es blanco de la artillería pesada del Partido de los Trabajadores, que gobierna desde hace 12 años. Mucho está en juego y desde el poderoso aparato del gobierno disparan con todo lo que tienen contra Marina Silva. La candidata, que fue ministra de Medio Ambiente de Lula hasta que renunció por considerar que le faltaba firmeza para defender la Amazonia, se crió en una comunidad de recolectores de caucho en esta enorme región selvática. Se alfabetizó a los 16 años y comenzó a militar en el ecologismo, que en esa región es combatido por los taladores y hacendados en forma violenta. Su carrera política la llevó a ser senadora y ministra, y en 2010 llegó a la candidatura a la presidencia de Brasil. Hace solo un mes, tras la muerte en un accidente aéreo del socialista Eduardo Campos al que acompañaba como vice, quedó nuevamente al frente, pero esta vez con grandes chances de ganar la presidencia.

Mientras se defiende de los ataques del PT y sus aliados, Silva, de fe evangélica, no pierde de vista su objetivo: pasar a la segunda vuelta, donde a diferencia de lo que sucede en la campaña para el primer turno, tendrá el mismo tiempo de horario electoral gratuito en televisión y radio que su contrincante.

El último sondeo de Datafolha muestra a Rousseff ampliando su ventaja sobre Silva en la primera vuelta del próximo 5 de octubre. Del empate técnico de hace 10 días Rousseff pasó a tener una ventaja de siete puntos sobre Silva (37 por ciento contra 30 por ciento). Pero en una eventual segunda vuelta ambas están en empate técnico. Y Silva se mantiene por delante, con 46 por ciento contra 44 por ciento de Rousseff. Por esto Silva, que en 2010 conquistó casi 20 por ciento de votos en la primera vuelta, tiene fuertes chances de vestir la banda presidencial el 1º de enero de 2015.

Aliados de Rousseff como el senador José Sarney (del partido conservador PMDB, el principal aliado del PT) han acusado a Silva, que aglutina el deseo de cambio y conquista votos de todos lados —izquierdistas anti-Dilma, jóvenes, indecisos, intelectuales— de tener "cara de santita" pero de ser "radical", "rabiosa" y tener "voluntad de odio".

Para Rubens Figueireido, profesor de ciencia política de la Universidad de Sao Paulo (USP), los próximos 15 días de campaña serán aún más duros. "El gran problema de Marina es que tiene una coalición partidaria muy débil, sus recursos son limitados en relación al PT, su estructura de campaña es mucho menor, tiene menos tiempo en televisión, y es la primera vez que está siendo atacada. Porque en 2010 todos la festejaban ya que no era una amenaza", comentó Figueireido. Ahora, en cambio, Marina sí es una "amenaza" para un PT muy habituado a mandar.

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