El Mundo

La batalla política para reabrir el gobierno de Trump está lejos de finalizar

Los demócratas piden al presidente que suspenda su discurso anual en el Congreso sobre el estado de la nación, alegando motivos de seguridad.

Jueves 17 de Enero de 2019

Siete legisladores demócratas, incluyendo varios recién electos, llegaron ayer a la Casa Blanca para pedirle al presidente Donald Trump que reabra el gobierno mientras continúan las negociaciones sobre seguridad fronteriza. Es el primero grupo de demócratas, aparte de los líderes, en reunirse con Trump durante el cierre federal, que entró en su 26º día. La Casa Blanca estuvo tratando de dividir a los demócratas, invitando a algunos legisladores pero no a la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, pero las invitaciones previas fueron rechazadas.

Entre los que llegaron a la reunión ayer estaban cinco legisladores recién electos, varios de los cuales no apoyaron a Pelosi para liderar la cámara. Representan áreas en las que Trump sigue siendo popular y pertenecen a un grupo bipartidista que se autodenomina Caucus de Solucionadores de Problemas. Antes de la reunión, escribieron que "existe un fuerte acuerdo de que si reabrimos el gobierno, existe la posibilidad de trabajar juntos y encontrar una posición común".

Trump quiere 5.700 millones de dólares para su prometido muro fronterizo con México, pero los demócratas se oponen. Pelosi le pidió ayer a Trump que aplace su discurso del estado de la unión hasta después que se reabra el gobierno, mientras economistas del gobierno admitieron que el prolongado cierre estaba siendo un mayor lastre para la economía que lo que se pensaba.

En una carta a Trump, la demócrata Pelosi citó preocupaciones de seguridad, apuntando que tanto el Servicio Secreto como el Departamento de Seguridad Nacional son impactados por el cierre. Añade que a menos que el gobierno sea reabierto esta semana, se debería encontrar otra fecha o Trump debería hacer su discurso por escrito.

Preocupaciones económicas

El pedido se produjo luego que ambas cámaras del Congreso anunciaron que permanecerán en sesiones, cancelando una próxima semana de receso si el cierre federal prosigue, algo que parece muy probable. En una conferencia de prensa, el jefe del consejo de asesores económicos de la Casa Blanca Kevin Hassett dijo que el cierre está reduciendo el crecimiento económico más que lo pronosticado. Un cambio negativo en la economía podría sacudir a Trump, que ha atado sus fortunas políticas al mercado de valores y ha resaltado reiteradamente las ganancias como evidencia de que su paquete de recortes de impuestos y desregulaciones está funcionando.

Con el cierre en su 26º día ayer, Trump no cedió en su demanda de que el Congreso apruebe los fondos para construir su prometido muro. Los demócratas dicen que discutirán la seguridad fronteriza una vez sea reabierto el gobierno, pero niegan los fondos para un muro que consideran anticuado, inefectivo e inmoral.

Trump, en una teleconferencia con partidarios, no mostró indicios de retroceder. "Vamos a seguir así por mucho tiempo, si tenemos que hacerlo", dijo, "por mucho tiempo". Con unos 800.000 empleados federales de licencia o trabajando sin sueldo, Trump insinuó que el cierre parcial, que ha trabado líneas de seguridad en aeropuertos y cerrado agencias federales, transcurre sin problemas. "La gente está muy impresionada con lo bien que está funcionando el gobierno dadas las circunstancias en las que estamos", afirmó.

Empleados que no cobran

Tras bambalinas, sin embargo, el gobierno — y sus aliados en el Capitolio — esperaban nerviosamente llegar a una solución antes del plazo del próximo martes, cuando necesitarán preparar la nueva ronda de cheques para empleados federales que no han recibido nada durante el impasse. "Definitivamente existe la sensación de que se acerca un plazo, que sería el próximo martes, para asegurarnos de que logramos resolver este problema", dijo Mercedes Schlapp, una vocera de la Casa Blanca.

La Casa Blanca cambió sus tácticas, tratando de evadir a Pelosi para negociar directamente con demócratas moderados, pero el esfuerzo fracasó cuando los legisladores rechazaron la invitación de un almuerzo con Trump. El martes fue otro día de mucha teatralidad, pero poca sustancia. El cierre es ya el más largo de la historia. Trump, que hace una semana parecía determinado a declarar una emergencia nacional para conseguir los fondos para el muro, ha tornado su atención al Congreso, en momentos en que los sondeos indican que la mayor parte del público lo culpa por el impasse.

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