El Mundo

La aviación de EEUU ataca a las milicias sunitas que avanzan por el norte de Irak

Una guerra que vuelve en Irak. En dos operaciones destruyó posiciones rebeldes cerca de la capital kurda, Erbil. También lanzó ayuda a miles de civiles aislados.

Sábado 09 de Agosto de 2014

La fuerza aérea de Estados Unidos bombardeó posiciones y vehículos del grupo extremista sunita Estado Islámico (EI) dos veces ayer en el norte de Irak, para detener su avance sobre la capital del Kurdistán iraquí, Erbil. Al mismo tiempo, aviones de transporte estadounidenses lanzaron toneladas de alimentos y agua mineral sobre la zona donde se han refugiado decenas de miles de civiles que huyen del avance del Estado Islámico, facción sunita extremista que deriva de Al Qaeda. Estados Unidos se retiró de Irak a fines de 2011, por lo que este retorno, aunque limitado al espacio aéreo, marca en cierta forma una derrota de la política del presidente Barack Obama, quien había hecho de la salida del país árabe una bandera de su política exterior.

Dos cazabombarderos F-18 provenientes de un portaaviones atacaron posiciones extremistas de artillería al suroeste de Erbil, informó el Pentágono. Los cañones eran usados para atacar a las fuerzas kurdas que defienden Erbil. En la zona se encuentran algunos asesores estadounidenses, dado que EEUU tiene un consulado en Erbil. La relación entre EEUU y el Kurdistán iraquí es óptima, ya que la invasión norteamericana de 2003 y el posterior derrocamiento de Saddam Hussein permitieron la creación de esta zona autónoma en el norte de Irak. Los dos F-18 lanzaron bombas guiadas por láser contra una unidad de artillería. "El Estado Islámico usaba esta artillería para bombardear fuerzas kurdas que defienden Erbil, indicó el Pentágono. Señaló que los jets despegaron del portaaviones George H. Bush, destacado en el Golfo Pérsico desde junio.

Posteriormente hubo una segunda oleada de ataques, a cargo de los F-18 y también de "drones" no tripulados. En esta segunda ronda de ataques un "drone" destruyó una posición de morteros cercana a Erbil. "Los milicianos fueron eliminados", señaló el Pentágono. Poco después, cuatro cazas F-18 atacaron a siete vehículos del Estado Islámico con ocho bombas de guía láser.

El presidente Barack Obama había autorizado los ataques la noche del jueves para dar protección a militares estadounidenses que están acreditados ante el gobierno kurdo y a las minorías amenazadas por el Estado Islámico en el norte de Irak. Decenas de miles de cristianos y miembros de la antigua religión preislámica yazidita huyeron ante el avance imparable de las fuerzas del EI la semana pasada, cuando lograron quebrar por primera vez las líneas de los kurdos, los únicos que hasta ahora habían frenado con firmeza la ofensiva de los yihadistas sunitas. Estos iniciaron en enero una ofensiva sobre Irak desde sus bases en Siria. Tomaron entonces Falluja, emblemática ciudad en el corazón sunita de Irak. En junio pasado derrotaron casi sin combatir al frágil pero bien equipado ejército iraquí y tomaron Mosul, la segunda ciudad de Irak con 1,6 millón de habitantes. Obligaron bajo amenaza de muerte a la minoría cristiana de la antigua ciudad a abandonarla. Los refugiados cristianos y de otras minorías comenzaron entonces a acumularse en la zona kurda.

El Estado Islamico ha potenciado su capacidad militar con muchas armas pesadas abandonadas por el ejército iraquí en su fuga de Mosul. Entre estas armas hay tanques pesados estadounidenses M-1 Abrams, que Washington había cedido a Irak.

La CNN indicó que los militares estadounidenses tienen "luz verde" para nuevos ataques en caso de que los civiles se vean amenazados. Refugiados en las montañas al norte de Sinjar, una ciudad donde reside la comunidad yazidita, unos 70 mil civiles viven a la intemperie. Varios han muerto de hambre, y la ONU intenta abrir un corredor humanitario. Para socorrerlos, tres aviones de carga estadounidenses lanzaron ayer 8.000 raciones de comidas preparadas y 20.000 litros de agua envasada sobre las montañas de Sinjar. De acuerdo con la web kurda Rudaw, hay alrededor de 50.000 yazidítas escondidos en estas montañas, así como miles de cristianos. Al menos 70 murieron debido a la falta de alimentos y agua. Muchas personas se están alimentando con hojas, según contaron testigos. La Unicef asegura que ya murieron 40 niños, entre otras cosas por falta de agua. El Estado Islámico amenaza matar a toda la población que no es islámica. Ha cumplido esta promesa en varias oportunidades.

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