El Mundo

La apuesta de Tsipras es muy riesgosa y depende de la voluntad europea

El primer ministro cuenta con un amplio triunfo del “no’’, que según dice le permitirá negociar desde una posición de fuerza para obtener un acuerdo de rescate más blando

Domingo 05 de Julio de 2015

Cualquiera que sea la decisión mayoritaria de los griegos en el referendo de hoy, ya sea por el “sí’’ —aceptar el plan de rescate de sus acreedores— o el “no’’, la situación del gobierno parece más endeble de lo que cree su temerario primer ministro Alexis Tsipras, de acuerdo con varios analistas consultados.

   El primer ministro cuenta con un amplio triunfo del “no’’, que según dice le permitirá negociar desde una posición de fuerza para obtener un acuerdo de rescate más blando para un país arrasado por años de dura austeridad, profunda recesión y pobreza abrumadora. Según su razonamiento, la victoria del “no’’ será un respaldo que le permitirá a su gobierno consolidarse tras cinco meses en el poder.

   Tal vez no suceda así, dicen los analistas, ya que el “no’’ podría crear una situación de incertidumbre si se prolongan las negociaciones con unos prestamistas que ven en ese resultado un rechazo griego del euro. Sin un acuerdo rápido, los bancos podrían seguir cerrados para evitar el agotamiento de sus reservas. “Una economía deteriorada y dependiente de las importaciones agotará rápidamente el apoyo público al gobierno y un nuevo llamado a elecciones podría volverse inevitable, pero tomará tiempo’’, dijo Dimitri Sotiropoulos, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Atenas.

   Una victoria del “sí’’ podría poner en duda el mandato de Tsipras y obligarlo a ampliar su coalición gobernante, dijo por su parte el analista político George Sefertzis. Aunque el núcleo del nuevo gobierno sea la coalición izquierdista Syriza de Tsipras, se podría alterar la composición del gabinete para incluir a “personalidades respetadas a las que se pueda convocar para cumplir ese papel’’.Syriza salió de la marginalidad política en enero, cuando los votantes buscaron una alternativa a lo que consideraban un establishment político en bancarrota, culpable de abrir la puerta a media década de recortes salariales y jubilatorios, pérdida de empleos y aumento de los impuestos.

   Hasta hace pocos años, el partido centroderechista Nueva Democracia (ND) y el socialista Pasok reunían el 80% de los votos. Desde entonces han perdido el apoyo de los griegos que los consideran serviles ejecutores de los dictados de los acreedores.

   Tsipras, con su juventud, estilo anticonvencional y promesas de defender a los más pobres convenció a muchos de que era capaz de enfrentar a los mastodontes institucionales que resuelven la suerte económica de muchas naciones. Sin embargo, meses de conversaciones infructuosas erosionaron la credibilidad de su gobierno ante los círculos del poder europeos. “Este gobierno no confía en las instituciones de la UE y el FMI y esas instituciones confían aún menos en el gobierno griego’’, subrayó Sotiropoulos.

   El gambito de Tsipras parece depender de la posibilidad de obtener rápidamente un acuerdo para que los bancos puedan reabrir las fuentes de fondos para las empresas. El premier dijo al canal Antena que ve un acuerdo con los acreedores “dentro de las 48 horas’’ siguientes al referendo. Sin embargo, los acreedores —la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional— difícilmente cederán en sus exigencias de medidas de austeridad, considera Sotiropoulos.

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