El Mundo

Keiko va a prisión por corrupción y agrava la crisis del fujimorismo

El juez consideró atendibles los argumentos del fiscal en el sentido de que hay "indicios razonables"

Domingo 04 de Noviembre de 2018

La decisión del juez Richard Concepción Carhuancho de dictar el miércoles tres años de prisión preventiva a la líder opositora Keiko Fujimori marcó el fin de uno de los meses más difíciles de su historia para ese sector de la derecha radical en la política peruana. El 3 de octubre, el sector sufrió su primer gran golpe cuando la Justicia anuló el indulto para el ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000), padre de Keiko, quien está desde entonces hospitalizado bajo custodia policial. A la semana siguiente, Carhuancho dictó diez días de prisión preliminar para Keiko, aunque solo cumplió siete, porque una sala de segunda instancia revocó esa decisión. Sin embargo, se trató de una victoria pírrica, ya que después la Fiscalía solicitó la prisión provisional por 36 meses. El juez consideró atendibles los argumentos del fiscal en el sentido de que hay "indicios razonables" de que Fujimori montó una organización criminal para lavar un millón de dólares que irregulamente le donó la constructora brasileña Odebrecht para su campaña de 2011. El juez además estimó que existen posibilidades de que Keiko intente fugarse del país o que utilice su fuerza política y sus conexiones para obstruir la labor de la Justicia. Así, Keiko salió el miércoles por segunda vez en octubre con las manos esposadas y rodeada de policías, una imagen antes impensable para la fundadora y líder de Fuerza Popular (FP), el partido de derecha radical que controla el Congreso.

El fujimorismo parece hundirse en el desprestigio, con más de un 70 por ciento que cree culpable a una dirigente cuyo apoyo popular no pasa de un 15 por ciento. La férrea unidad de FP se quebró. Algunos parlamentarios se fueron, otros empiezan a mostrar unas posiciones díscolas y peor aún, uno de sus principales legisladores, Rolando Reátegui, colaborando con la Fiscalía. La popularidad de FP ya tambaleaba, no solo por las sospechas de corrupción, sino por la conducta confrontacional que tuvo con el presidente Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), del que finalmente obtuvo la renuncia en marzo, y que continuó con su sucesor Martín Vizcarra, quien sin embargo les resultó un hueso duro de roer. Con la opinión pública de su lado, Vizcarra buscó arrinconar al fujimorismo y en gran parte lo logró. El drama judicial para Keiko estalló con la denuncia internacional de que Odebrecht y otras empresas brasileñas tenían un gigantesco esquema de corrupción en 12 países, incluido el Perú. Las pesquisas afectaron no solo al fujimorismo, sino a casi todos los sectores políticos peruanos. Los ex presidentes Alejandro Toledo, Alan García, Ollanta Humala y Kuczynski, entre otros, son blanco de investigaciones por presuntos nexos ilegales con los brasileños. Toledo está prófugo, Humala estuvo nueve meses en prisión preventiva y Kuczynski tiene prohibido salir del país y bloqueado el manejo de sus bienes. En el marco de las investigaciones se descubrió, además, que Odebrecht donó 1,2 millón de dólares para FP en su campaña de 2011.

Un mes bastó para poner al fujimorismo en el peor momento de una historia que comenzó triunfal en 1990, cuando el ignoto Alberto Fujimori, un rector universitario, se tornó en presidente. Aunque la historia demostró que hablar de cadáveres políticos en Perú es un error, el camino de FP parece haber quedado plagado de espinas

Gonzalo Ruiz Tovar / DPA.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});