El Mundo

Kaddafi no cede y reprime con artillería y aviones a los opositores

El dictador libio apareció en TV para demostrar que no había huido a Venezuela. Las víctimas, solamente en Trípoli, serían centenares. Deserciones en las fuerzas armadas. Dos pilotos militares se escaparon para no participar en la matanza

Martes 22 de Febrero de 2011

Trípoli.- El dictador libio Muammar Kaddafi dio un breve mensaje por televisión para desmentir que hubiera huido a Venezuela, mientras la represión que desencadenó dejaba cientos de muertos en las calles de la capital, Trípoli, y otras ciudades de Libia. Pese al bloqueo informativo impuesto por Kaddafi, se supo que el ejército abrió fuego repetidamente contra los civiles en las calles, y que incluso cazabombarderos y helicópteros bombardearon a la multitud. Al menos 160 civiles habían muerto sólo en Trípoli, según un canal de TV árabe. El ministro de Justicia libio renunció, y el embajador de Libia ante Naciones Unidas llamó a Kaddafi a dimitir de inmediato. Dos pilotos militares desertaron con sus aviones a la vecina Malta para no participar de la masacre.

Con paraguas. En apenas 15 segundos, mostrándose junto a la puerta de un vehículo 4x4 y con un paraguas, Kaddafi dijo que resistiría en su puesto y que no había huido a Venezuela. "Estoy aquí para mostrar que estoy en Trípoli y no en Venezuela. No le crean a esas estaciones de TV perras que engañan", afirmó. Pero su régimen parecía deteriorarse con el paso de las horas y la pérdida de apoyos en el ejército y en estamentos de su propio gobierno. Durante el fin de semana, grandes ciudades del este del país, como Benghazi, fueron liberadas por las multitudes, aunque al costo de al menos 223 muertos, según el cómputo de la organización Human Rights Watch. Ayer a la noche era incierta la cifra de víctimas, pero claramente era mucho más alta, dado que en Trípoli se desarrollaba una verdadera batalla callejera, con las tropas disparando sobre la gente. El canal Al Arabiya habló de al menos 160 muertos en Trípoli.

Mientras la televisión estatal libia anunciaba una operación contra “los terroristas”, el ejército iniciaba un brutal ataque en los barrios de Trípoli. En las calles había cadáveres tirados y se escuchaban disparos de artillería. Varios testigos relataron haber visto ataques de la aviación contra la multitud. Saif el-Islam el Kaddafi, el hijo mayor del líder Libio, negó que la aviación hubiese atacado zonas pobladas y que bombardeó únicamente depósitos de municiones en áreas desérticas.

“Inimaginable”. “Lo que estamos presenciando es inimaginable. Aviones de guerra y helicópteros están bombardeando indiscriminadamente un área tras otra. Hay muchos, muchos muertos”, relató Al Yazira en una transmisión en vivo desde Trípoli. Este tipo de transmisiones directas son excepcionales, dado que el gobierno libio ha bloqueado casi todas las comunicaciones, incluidas internet y teléfonos celulares. Al anochecer, los militares recorrían Trípoli y ordenaban a la población que no saliera a las calles mediante megáfonos.

Los pilotos de dos aviones MIG libios que aterrizaron en Malta dijeron que desertaron tras recibir órdenes de atacar a los manifestantes. Un grupo de oficiales emitió un comunicado instando a los soldados a “unirse al pueblo” y ayudar a remover a Kaddafi, según Al Yazira.

En Trípoli, el edificio del llamado Congreso General del Pueblo, el Parlamento de Kaddafi, ardió completamente ayer, al igual que una comisaría en un suburbio. Al Yazira dijo que las fuerzas de seguridad saqueaban bancos y otras instituciones gubernamentales en Trípoli, y manifestantes ingresaron a varias comisarías, destrozándolas.

El ministro de Justicia dimitió en protesta por el “excesivo uso de la violencia” contra los manifestantes. En India, el embajador libio renunció por el mismo motivo. La misión libia ante Naciones Unidas, por su parte, llamó a Kaddafi a dimitir de inmediato y cesar la represión.

Desde Caracas. Antes de que lo hiciera el propio Kaddafi por televisión, el ministerio de Relaciones Exteriores de Libia negó que el dictador hubiera huido a Venezuela, como había sugerido el ministro de Exteriores de Gran Bretaña, William Hague. En Caracas, el canciller Nicolás Maduro aseguró que Kaddafi se encontraba en Trípoli “ejerciendo los poderes que le otorga el Estado y haciendo frente a la situación por la cual atraviesa el país”. Maduro evitó criticar a Kaddafi, quien en septiembre de 2009 fue condecorado por el presidente Hugo Chávez durante una visita a Venezuela.

Ciudad liberada. En Benghazi, segunda ciudad del país y donde surgió el levantamiento, los manifestantes parecían estar en control del lugar. “Jóvenes con armas están a cargo de la ciudad. No hay fuerzas de seguridad en ningún lugar”, dijo un profesor de la universidad local a Al Yazira. Once soldados que se negaron a disparar contra los civiles fueron ejecutados por sus mandos en Benghazi. “Hemos enterrado 11 cuerpos de soldados que se negaron a disparar contra los civiles y fueron ejecutados por los oficiales de Kaddafi. Los cadáveres estaban en trozos, cabezas por un lado y piernas por otro”, dijo un juez jubilado de Benghazi. Al menos nueve pueblos en el este de Libia estaban bajo control de los manifestantes, según la Federación Internacional de Derechos Humanos, con sede en Francia. Distintos países de Europa, además de Estados Unidos y Turquía, dispusieron operaciones de repatriación de sus ciudadanos de territorio libio. También dispusieron lo mismo con sus empleados muchas empresas multinacionales, incluidas petroleras.

Hillary Clinton

Estados Unidos afirmó que Libia debe terminar de inmediato con el derramamiento de sangre. “Ahora es el momento para detener este inaceptable derramamiento de sangre”, dijo la secretaria de Estado Hillary Clinton, en un comunicado, en el que enfatizó que Libia tenía la responsabilidad de proteger los derechos de sus ciudadanos, incluidos la libertad de expresión y de reunión. En cuanto a Europa, varios países se pronunciaron con dureza, pero la Unión Europea no se puso de acuerdo en un reclamo que incluyera amenazas de aplicar sanciones por temor a una represalia de Kaddafi (ver aparte).

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