Juristas acusan a Rusia de cometer genocidio en Ucrania
Especialistas de dos instituciones civiles publicaron un informe sobre el patrón de conducta de Moscú en la invasión, que viola la Convención de la ONU sobre este tipo de crímenes

Lunes 30 de Mayo de 2022

Hay pruebas suficientes de que Rusia está incitando al genocidio en Ucrania y cometiendo atrocidades destinadas a destruir al pueblo ucraniano, según el primer informe independiente sobre las acusaciones de genocidio en ese país El documento, firmado por más de 30 destacados juristas y expertos en genocidio, acusa al Estado ruso de violar varios artículos de la Convención sobre el Genocidio de las Naciones Unidas. Advierte que existe "un riesgo grave e inminente de genocidio en Ucrania", y respalda las acusaciones con una larga lista de pruebas que incluyen ejemplos de asesinatos masivos de civiles, deportaciones forzadas y una retórica antiucraniana deshumanizante utilizada sistemáticamente por altos funcionarios rusos. La CNN hizo un resumen del extenso informe.

El informe ha sido elaborado por el New Lines Institute for Strategy and Policy, un think tank con sede en Estados Unidos, y el Centro Raoul Wallenberg para los Derechos Humanos, con sede en Canadá. Sus autores enviaron copia a los parlamentos, gobiernos y organizaciones internacionales de todo el mundo.

"Hemos reunido a los mejores expertos jurídicos de todo el mundo, que han examinado todas las pruebas y han llegado a la conclusión de que la Federación Rusa es responsable de las violaciones de la Convención sobre el Genocidio en Ucrania", declaró a la CNN Azeem Ibrahim, del New Lines Institute. Ibrahim visitó Ucrania en marzo para reunir pruebas para el informe.

"Se trata de un examen muy exhaustivo y detallado con amplias pruebas", subrayó. "Lo que hemos visto hasta ahora es que esta guerra es genocida en su naturaleza, en términos del lenguaje que se utiliza y la forma en que se está ejecutando. Eso está muy claro".

En virtud de la Convención sobre el Genocidio de la ONU, sus signatarios tienen la obligación legal de prevenir el genocidio, y el informe insta a la comunidad internacional a actuar.

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Una maternidad dañado por bombardeos rusos en Mariupol, Ucrania, el 9 de marzo de 2022.

"No tenemos tiempo, hay un riesgo muy serio de genocidio", alertó Ibrahim. "Todos los países firmantes de la Convención sobre el Genocidio, y son 151 países, incluida la Federación Rusa, tienen que hacer todo lo posible para poner fin a esto, de lo contrario también estarán incumpliendo la convención".

El grupo hace una comparación directa con la masacre de Srebrenica de 1995, instando al mundo a actuar antes de que sea demasiado tarde: "Los detalles del asesinato en masa de más de 7.000 niños y hombres musulmanes bosnios en Srebrenica sólo salieron a la luz ante la comunidad internacional cuando ya era demasiado tarde para evitar un genocidio que se produjo en cuestión de días. En 2022, tenemos la capacidad de seguir con precisión atrocidades similares a medida que se desarrollan y responder en consecuencia".

El informe señala directamente a Moscú, acusando a altos funcionarios rusos de incitación al genocidio y de sentar las bases para futuros genocidios al negar repetidamente la existencia de una identidad ucraniana.

El informe confirma la temprana alerta del presidente Joe Biden en abril, cuando dijo que consideraba las acciones de Rusia en Ucrania un "genocidio". El mandatario demócrata fue muy criticado en Europa y en EEUU. Ahora su denuncia se ve ratificada por 30 juristas especializados en la materia.

El informe de New Lines y del Centro Raoul Wallenberg afirma que el Estado ruso está infringiendo el artículo II y el artículo III (c) de la Convención sobre el Genocidio. El artículo II de la convención establece que el genocidio es un intento de cometer actos "con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso". El artículo III (c) se refiere a la "incitación directa y pública a cometer genocidio".

Como ejemplos de esto, los expertos destacan las repetidas declaraciones del presidente Vladimir Putin, que ha dejado claro que cree que Ucrania no tiene derecho a existir.

También señalan el lenguaje deshumanizado utilizado por altos funcionarios rusos para describir a los ucranianos, incluyendo palabras como "bestial" y "sucio", así como su descripción de Ucrania como un "estado nazi" y una "amenaza existencial" para Rusia.

Pero el informe va más allá de alegar que Rusia pretende cometer un genocidio, y acusa a las fuerzas rusas de llevar a cabo un "patrón de atrocidades consistentes y generalizadas contra los civiles ucranianos de forma colectiva" en el curso de la invasión.

Afirma que las masacres y ejecuciones sumarias bien documentadas en Bucha, Staryi Bykiv y en las regiones de Sumy y Chernigov, los ataques deliberados de Rusia contra refugios, rutas de evacuación e instalaciones sanitarias, así como los ataques y bombardeos indiscriminados contra zonas residenciales, las violaciones, los asedios, los robos de grano y las expulsiones forzadas a Rusia constituyen un "patrón genocida de destrucción".

La CNN ha confirmado de forma independiente muchas de las atrocidades mencionadas en el informe.

El Instituto New Lines y el Centro Raoul Wallenberg han investigado anteriormente los genocidios de los rohingya y los uigures en Myanmar y China, respectivamente, y elaboraron el primer informe que determinó que las acciones de China en Xinjiang constituían un genocidio según la Convención sobre el Genocidio.

El equipo de autores incluye a David Scheffer, que desempeñó un papel fundamental en las negociaciones para el establecimiento de la Corte Penal Internacional como primer embajador de Estados Unidos para asuntos de crímenes de guerra.

También participaron el ex embajador de Canadá ante la ONU, Allan Rock, y Charles Taku, abogado principal del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y del Tribunal Especial para Sierra Leona.

Además de juristas y expertos en genocidio, el equipo reunido por el New Lines Institute incluye también investigadores de inteligencia de fuente abierta y lingüistas que examinaron interceptaciones de comunicaciones y testimonios.