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Jornada de furia dejó estragos en Italia tras la protesta mundial de los Indignados

Ciudades del este asiático hasta Europa y Norteamérica vieron ayer protestas denunciando el capitalismo, la inequidad y crisis económica, pero la policía antidisturbios sólo tuvo que trabajar en Roma. Líderes económicos y políticos manifestaron cierta empatía por el movimiento.

Domingo 16 de Octubre de 2011

Londres.- La jornada mundial de la “furia” contra el sistema financiero mundial consiguió cierta empatía por parte de líderes económicos y políticos, luego de protestas que se desarrollaron pacíficamente en varias partes del mundo, excepto en Italia.

Ciudades del este asiático hasta Europa y Norteamérica vieron ayer protestas denunciando el capitalismo, la inequidad y crisis económica, pero la policía antidisturbios sólo tuvo que trabajar en Roma.

La ciudad se despejó hoy, un día después de que un “bloque negro” de manifestantes enmascarados y armados incendiaran autos, atacaran bancos y lanzaran piedras.

“Ayer volvimos a mostrarle al mundo la anomalía de Italia y hoy, nuevamente, tenemos que sentir vergüenza”, publicó el periódico La Stampa. El alcalde Gianni Alemanno dijo que la capital sufrirá largamente el “daño moral” del alboroto.

Decenas de miles de otros Indignados marcharon pacíficamente contra el gobierno de la endeudada Italia.

Lisboa y Madrid también vieron a decenas de miles marchar, pero la mayoría de las convocatorias fue menor. “Las personas no quieren involucrarse. Prefieren ver por televisión”, señaló Troy Simmons, de 47 años, mientras protestaba en Nueva York, donde empezó el movimiento Occupy Wall Street que inspiró el día mundial de protesta.

En Nueva York, decenas de personas fueron arrestadas por ofensas menores. Otras ciudades de Estados Unidos y Canadá vieron manifestaciones pacíficas en volúmenes moderados. Sin embargo, una protesta en Chicago llevó a los policías a arrestar a unas 175 personas durante la madrugada de hoy.

“Voy a empezar mi vida como adulto endeudado y eso no es justo”, dijo el estudiante Nathaniel Brown en Washington. “Millones de adolescentes en todo el país van a empezar sus futuros endeudados, mientras todas estas corporaciones están recibiendo fondos todo el tiempo y nosotros no podemos”.

El secretario de Asuntos Exteriores británico, William Hague, dijo sentir cierta empatía por el movimiento. “Es cierto que muchas cosas deben ser enfrentadas en el mundo occidental y que ha habido muchas deudas infladas por Estados y claramente el sistema bancario se ha equivocado mucho”, dijo a la cadena BBC.

“Sin embargo, la protesta no será una respuesta a eso. La respuesta es que los gobiernos controlen sus deudas y déficits. Me temo que protestar en las calles no resolverá el problema”, agregó, señalando que respaldaba el derecho de los activistas a protestar pacíficamente.

En tanto el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, sostuvo que el sistema financiero no podía ser dejado en un estado tan frágil. “Es nuestro deber hacer el sistema financiero mundial mucho más sólido (...) así es como interpreto parte del mensaje que proviene de este movimiento”, aseveró en una entrevista.

No obstante, agregó que las autoridades no deberían ir tan lejos como para “demoler” los bancos, ya que financian tres cuartos de la economía. “Estamos a medio camino. Ya reforzamos la regulación para los bancos comerciales. Aún hay mucho trabajo por hacer, principalmente en las instituciones no bancarias”, dijo.

Trichet señaló además que el tratado de la Unión Europea debería ser modificado para evitar que un Estado de la alianza desestabilice al resto del bloque, e instó a liderazgo más firme al interior de la zona euro.

La ola de protestas no había terminado por completo hoy. Cerca de 250 manifestantes acamparon fuera de la catedral San Pablo en el extremo del distrito financiero londinense, prometiendo ocupar el sitio de forma indefinida para mostrar su molestia por la crisis económica mundial.

El grupo intentó ayer capturar el área frente a la cercana Bolsa de Valores de Londres. Tras ser frustrados por la policía, el grupo se trasladó a la catedral y levantó 70 tiendas. Algunos indicaron que se quedarán todo el tiempo que se pueda.

“Las personas están diciendo que ya es suficiente, queremos una democracia real, no una basada en los intereses de grandes empresas y el sistema bancario”, dijo la manifestante Jane McIntyre. (Reuters)

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