El Mundo

Italia, entre la vuelta de Berlusconi o un resultado sin reales ganadores

El desempleo es un drama que castiga en especial a los jóvenes: éstos lo sufren en un 32 por ciento y muchos emigran.

Domingo 04 de Marzo de 2018

Las elecciones generales que se celebran hoy en Italia podrían significar el renacer de Silvio Berlusconi o condenar a la ingobernabilidad a la tercera economía de la eurozona: con un 30 por ciento de votantes indecisos, todas las opciones están abiertas. Si los resultados no son claros y no se puede formar un gobierno estable, luego de varios meses todo terminaría de nuevo en las urnas.

   La alianza de centroderecha liderada por Berlusconi e integrada por su Forza Italia y la ultraderechista Liga de Matteo Salvini, lidera la intención de voto como coalición; pero es el inclasificalbe Movimiento Cinco Estrellas (M5E) el partido que, individualmente, se perfila como el más votado, por encima de la coalición que lidera el gobernante Partido Democrático (PD).

   Pero pese a que la coalición de Berlusconi se sitúa por delante del M5E y del Partido Democrático (PD), no está claro que consiga la mayoría parlamentaria necesaria para gobernar. No ayuda tampoco la división interna del bloque, que despierta dudas sobre su capacidad para conformar un gobierno estable. La coalición es tan frágil que sólo logró acordar un acto en toda la campaña: el de cierre, el pasado jueves. E incluso en él hubo rispideces y peleas por ocupar el lugar más destacado en el acto y en la lista de oradores. Al día siguiente, último de la campaña, cada uno de los cuatro socios de la coalición hizo su propio acto o, en el caso de Berlusconi, una maratón de entrevistas televisivas.

Lo más probable

"Un Parlamento fraccionado sin mayorías o una mayoría muy ajustada para el centroderecha son los dos escenarios más probables", predice Wolfango Piccoli, copresidente de la consultora política Teneo Intelligence, recordando que las últimas proyecciones dejan a los berlusconianos a puertas de la victoria.

   Con esos sondeos en mente, muchos analistas apuntan a un realineamiento postelectoral en el que Berlusconi y el PD podrían unir fuerzas en una especie de recreación de la "gran coalición" que gobierna Alemania desde 2013.

   El actual jefe de gobierno, Paolo Gentiloni, un dirigente del PD respetado en Italia y en Europa, o el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, antiguo portavoz de Berlusconi, han sido señalados como posibles candidatos de consenso para liderar un gobierno en ese escenario sin precedentes en Italia. Pero Berlusconi ya descartó esa posibilidad. Esta negativa del histriónico Berlusconi significa poco: en campaña es capaz de decir casi cualquier cosa, luego se negociará con los resultados en la mano. Italia es el país del arte de la negociación política desde la fenecida "Primera República", nacida de las cenizas de la 2a. Guerra Mundial. Los barroquismos de la política italiana la hacen casi incomprensible a los ojos extranjeros. Pese a tantos años de crisis, esa tendencia a las arquitecturas laberínticas no ha desaparecido, como se observa en la compleja nueva ley electoral (ver aparte).

   El creciente sentimiento antisistema, muy fuerte entre los jóvenes, podría dar lugar a un gobierno del M5E y por su candidato a premier, el joven Luigi Di Maio, de sólo 31 años. Sería algo que sin dudas perturbaría a los mercados financieros y a los socios de Italia en la Unión Europea (UE). Otra opción, pero altamente probable, es que los resultados que salgan hoy de las urnas lleven a un punto muerto. Esto forzaría la celebración de nuevas elecciones antes de que finalice el año. Sería otro golpe a la vapuleada imagen externa de Italia.

   Los sondeos, que han estado prohibidos desde el 16 de febrero, daban en esa fecha al bloque de Berlusconi en torno al 35 a 40 por ciento de la intención de voto, situando el M5E y la alianza liderada por el PD por debajo del 30 por ciento. Las cifras que se publican en esta página corresponden al último sondeo realizado en esa fecha por el diario Corriere della Sera.

   Esas cifras son una prueba de la increíble persistencia de Berlusconi, tras ser condenado por fraude fiscal y expulsado del Parlamento en 2013, y someterse a una cirugía a corazón abierto tres años después. Además, corteja a los votantes con promesas irreales, como bajar los impuestos, crear una pensión mínima de mil euros para hasta 15 millones de italianos y expulsar a 600.000 inmigrantes.

   En su última reinvención de sí mismo, el político y magnate de 81 años se presenta como un estadista sabio y proeuropeo, en contraste con el M5E y con sus propios socios de La Liga. "Soy como el buen vino, mejoro con la edad y ahora soy perfecto", llegó afirmó este mes. El viernes, la imagen de Berlusconi, bronceado, con la piel alisada de modo antinatural y con su pelo teñido, saturó la televisión italiana: dio un maratón de entrevistas, muchas a canales que son de su propiedad. Cuando el periodista Enrico Mentana le señaló que de cumplir todas sus promesas electorales Italia quebraría por falta de fondos, le contestó: "¿Pero usted sabe con quién está hablando?".

    El resurgir de Berlusconi no puede ser completo, ya que su condena le impide ocupar cualquier cargo público y por ello, aunque su coalición gane no podría ser jefe de gobierno. La condena por fraude fiscal de 2013 no sólo lo expulsó del Senado y le quitó el derecho a ejercer cargos públicos. También le arrancó el título honorífico que aún hoy muchos le asignan, "Cavaliere". Sobre quién ocuparía el cargo de premier, Berlusconi mantiene diferencias con su socio de coalición, el líder de la Liga, Matteo Salvini.

   Con una tercera parte de indecisos entre los 51 millones de italianos llamados hoy a las urnas, el resultado electoral sigue totalmente abierto, especialmente en las regiones del sur más proclives a los cambios, donde el M5E podría registrar avances históricos.

   "El PD se desmorona, la carrera es ahora entre nosotros y el centroderecha", dijo el candidato a primer ministro del M5E, Luigi de Maio, un joven que no terminó sus estudios universitarios y que se ha forjado como político desde la vicepresidencia de la cámara de Diputados.

La compleja nueva ley electoral hace aún más difícil un pronóstico

Los italianos estrenan hoy una nueva ley electoral, muy complicada, que combina el sistema proporcional con el mayoritario y no garantiza una mayoría estable en el Parlamento. La ley electoral se apoda "Rosatellum", que refiere a su impulsor, el diputado Ettore Rosato, del PD. Configura un sistema mixto, en parte por listas de candidatos y voto proporcional y en parte por colegios uninominales o mayoritario.

   El 37% de las bancas (232 en Diputados y 116 en el Senado) se asigna por sistema mayoritario uninominal: cada colegio electoral elige un legislador, al más votado, sin otra exigencia ni segunda vuelta. Otro 61% de las bancas (386 de Diputados y 193 en Senado) se reparte proporcionalmente entre coaliciones y partidos individuales, siempre que superen el umbral de ingreso. Este umbral varía entre un 3% a nivel nacional para partidos o listas individuales y 20% a nivel regional para el Senado y para listas de las minorías lingüísticas. A su vez se exige un 10% a nivel nacional para las coaliciones, siempre que tengan un partido o lista que haya superado los otros umbrales. La nueva ley obliga a que cada lista presente un programa y declare a un jefe político. La suma de una o más listas crea las coaliciones.

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