Sábado 06 de Febrero de 2021
Mario Draghi se aseguró prácticamente este sábado el respaldo necesario para ser consagrado como próximo primer ministro de Italia. La Liga le dio su neto y explícito apoyo en la ronda de consultas que el candidato designado por el presidente Sergio Mattarella tuvo con La Liga y el Movimiento 5 Estrellas (M5E), dos partidos de peso decisivo. De confirmarse en el Congreso el apoyo de la Liga, del Movimiento 5 Estrellas y del Partido Democrático (PD), así como de pequeñas formaciones independientes, Draghi asumiría durante algún día de la semana que viene. Se cerraría así una crisis política imprevista, que llegó en plena crisis sanitaria y económica por la pandemia.
La crisis, abierta de manera inopinada en enero por el ex premier Matteo Renzi y su partido Italia Viva, causó la renuncia del premier Giuseppe Conte. Este intentó renovar su mandato mediante la búsqueda de una alianza con fuerzas de centro, pero finalmente sus negociaciones no prosperaron. Ante la perspectiva de tener que llamar a elecciones en medio de la pandemia, el presidente Mattarella sacó de la galera al ex presidente del Banco Central Europeo, el prestigioso Mario Draghi. Renzi se dio el gusto de hacer caer a Conte, pero habrá que ver sin el futuro su pequeño partido personal no sufre la represalia de los electores italianos.
Y este sábado el europeísta y banquero Draghi logró el milagro: obtuvo consensos fundamentales de dos partidos populistas y antieuropeos, La Liga y el M5E. Aunque desde el punto de vista político el asunto parece sellado, aún faltan dos rondas más de consultas: uno turno con las "partes sociales" y nuevamente con los partidos. Y algo mucho más importante: el reparto de ministerios entre los partidos de la nueva coalición, de la que será parte La Liga. Algo que pone los pelos de punta entre los progresistas del PD.
La Liga, por esencia antieuropea, dio un giro de 180 grados y quiere entrar en un gobierno abiertamente europeísta, el de Draghi. Su líder, Matteo Salvini, ofreció a Draghi disponibilidad sin condiciones o vetos. Salvini, secesionista y enemigo declarado de la UE, ante Draghi se mostró como un político responsable, favorable a la unidad y salvación del país en una hora difícil como pocas desde los años de la lejana posguerra."No ponemos condiciones. Otros lo hacen, no ponemos condiciones ni a las personas ni a las ideas. El bien del país debe estar por encima del interés personal y del partido", dijo Salvini al final de la reunión con Draghi. El secretario de la Liga agregó: "Estamos disponibles, somos la primera fuerza política en el país, somos una fuerza que donde gobierna lo hace con excelentes resultados, a diferencia de otros creemos que no se puede avanzar a golpes de no". Salvini supera así su fama bien ganada de radical de derecha que va contra las reglas, imagen que se forjó no solo desde las tribunas sino cuando fue vicepremier y ministro de Interior, durante el primer gobierno de Conte. Agregó luego de charlar media hora a puertas cerradas con Draghi: "Hablamos de Europa: no se trata de ser proeuropeos o antieuropeos. Si se quieren defender los intereses nacionales, queremos formar parte de un gobierno que vaya a Bruselas con la cabeza alta". Salvini concluyó que "no es el momento para decir no" y apostó por un gobierno de unidad en el que "todos tendremos que ceder algo". En suma, Salvini se mostró partidario de entrar con ministros en un gobierno y sentarse con los aliados de hace año y medio (Movimiento 5 Estrellas) y con el adversario de siempre, el Partido Democrático (PD).
También el decisivo M5E dio su apoyo a Draghi, algo que como en el caso de La Liga, estaba en duda. El M5E visitó a Draghi encabezado por su fundador, el cómico retirado Beppe Grillo. El jefe político del M5E, Vito Crimi, dijo a la salida: "Nosotros estaremos con lealtad. Estamos dispuestos a superar cualquier cosa en el interés del país. Hemos pedido no disminuir la 'renta de ciudadanía' y que el gobierno sea solidario, ambientalista y europeísta". El cambio de Crimi es también de 180 grados. Su primera reacción, después de que Mattarella encargara a Draghi la formación de gobierno, fue de rotunda oposición, en línea con la corriente más populista y euroescéptica del M5E.
Pero como los procedimientos y desarrollos de la política italiana nunca son sencillos ni directos, aún falta bastante para ver a Draghi a cargo del Ejecutivo. El "premier encargado" debe hacer otras dos rondas de consultas y luego formar su gabinete, asunto complejo donde se darán cita las demandas de todos los integrantes de su coalición. Salvini ya avisó que como "primer partido italiano" La Liga reclamará ministerios de primera relevancia. Draghi además debe asegurarse de que el Partido Democrático no abandone el Ejecutivo por la presencia de su archienemiga La Liga y opte por un apoyo externo.