El Mundo

Israel, fortalecida y con dos nuevos aliados en el Golfo

El reconocimiento recíproco con Emiratos Arabes Unidos y Bahréin firmado en la Casa Blanca es un hito histórico. Irán queda debilitado, así como los palestinos.

Jueves 17 de Septiembre de 2020

Delegaciones de alto nivel de Israel y Emiratos Árabes Unidos (EAU) firmaron el martes pasado un histórico acuerdo para normalizar relaciones diplomáticas negociado por Estados Unidos en la Casa Blanca. Se sumó el ministro de Relaciones Exteriores de Bahréin. El acuerdo se firmó el 15 de septiembre en la Casa Blanca y marca un hito histórico que cambia las relaciones de fuerza e influencia en todo Medio Oriente. Israel venía de años de creciente aislamiento por su conflicto con los palestinos, y casi de pronto se encuentra con el reconocimiento y relaciones diplomáticas plenas con dos infuyentes países árabes. En el balance, Israel es el claro ganador y sus mortales enemigos Irán, Hamas y Hezbolá quedan del lado perdedor. Los palestinos han perdido también, nuevamente, y su impotencia se reflejó en el lanzamiento de una salva de cohetes desde Gaza contra el sur de Israel el pasado miércoles.

La BBC realizó un análisis del balance del "Acuerdo de Abraham", como se lo bautizó. "Tras décadas de división y conflicto, hoy marcamos el amanecer de un nuevo Medio Oriente", subrayó Donald Trump, asegurando que "pronto" otros países firmarán acuerdos con Israel. La apuesta de Trump es que sea Arabia Saudita, la mayor potencia del Golfo y enemigo declarado de Irán. Por su lado, el premier israelí Benjamin Netanyahu consideró que la "paz" firmada "eventualmente se expandirá para incluir a otros Estados árabes y al final acabar con el conflicto árabe-israelí de una vez por todas".

La gestión de la Casa Blanca de Trump fue decisiva en estos acuerdos, sin dudas.

Los tratados son beneficiosos para los ambiciosos Emiratos, que se han convertido en una potencia militar, además de un lugar para hacer negocios o ir de vacaciones para todo el mundo árabe. Parece como si Estados Unidos ayudara a sellar el trato con la promesa de vender armas avanzadas que en el pasado Emiratos Árabes Unidos apenas podía mirar en la vidriera. Entre ellas, el caza furtivo F-35 y el avión de guerra electrónica EA-18G. Israel ya posee F-35 y los ha utilizado en combate. Emiratos Árabes Unidos ha utilizado sus bien equipadas fuerzas armadas en Libia y Yemen. Pero su enemigo potencial más serio es Irán, justo al otro lado del Golfo. Irán arma y respalda a los rebeldes en Yemen.

Israel y Estados Unidos comparten con los emiratíes y Bahréin el enfrentamiento sin retorno con el régimen shíita de Irán. Arabia Saudita también, incluso en un grado mayor, dado que ha sufrido ataques aéreos masivos de drones y misiles de parte de Irán contra sus valiosas instalaciones petroleras.

Hasta 1969, Irán solía afirmar que Bahréin formaba parte de su territorio por derecho propio. Los gobernantes sunitas de Bahréin consideran a alguos integrantes de su inquieta mayoría shiíta como una quinta columna de Irán.

Ambos estados árabes del Golfo ya tenían vínculos poco disimulados con Israel. Esperarán negociar abiertamente; Israel tiene uno de los sectores de alta tecnología más avanzados del mundo.

En tiempos normales, sin pandemia de Covid, los israelíes son ávidos turistas con buena billetera que estarán deseosos de explorar los desiertos, las playas y los centros comerciales del Golfo.

Normalizar las relaciones con los EAU y Bahréin es un auténtico logro para los israelíes. Netanyahu es partidario de la línea dura, que dice que la fuerza de Israel, tanto tecnológica como militar, al final hará que los árabes se den cuenta de que su única opción es reconocer su existencia.

A los israelíes no les gusta estar aislados en Medio Oriente. La paz con Egipto y Jordania, lograda en 1977, nunca ha sido cálida. Podrían tener más esperanzas sobre las relaciones futuras con los países del Golfo, lejos de Jerusalén y los territorios palestinos.

Fortalecer la alianza contra Irán es otra gran ventaja. Netanyahu ve a Irán como el enemigo número uno de Israel, y a veces ha llegado a comparar a sus líderes con los nazis. Ahora ha silenciado sus quejas originales sobre el posible acuerdo armamentístico de EAU con Estados Unidos.

Además, Netanyahu está asediado; enfrenta un juicio por presunta corrupción. Su manejo de la pandemia comenzó bien pero ha terminado muy mal. Y sus opositores organizan manifestaciones semanales frente a su residencia en Jerusalén.

El acuerdo beneficia de diversas maneras al presidente de Estados Unidos. Es un gran impulso para su estrategia de "máxima presión" sobre Irán. También es una munición útil, especialmente en un año electoral, para respaldar su alarde de que es "el mejor negociador del mundo". Trump anunció los llamados "Acuerdos de Abraham" en la Casa Blanca en agosto. Y allí se firmaron el martes pasado, en una ceremonia en los jardines de la residencia presidencial.

Cualquier cosa que beneficie a Israel, y más específicamente al gobierno de Benjamin Netanyahu, funciona para los votantes cristianos evangélicos estadounidenses, una parte importante de la base electoral de Trump.

La alianza de "amigos de Estados Unidos" contra Irán funcionaría mejor si los países del Golfo Arábigo pudieran ser abiertos, en lugar de herméticos, sobre sus relaciones con Israel.

El llamado "Acuerdo del Siglo" del presidente Trump para lograr la paz entre Israel y los palestinos impulsado el año pasado ha sido un previsible fracaso. Pero los "Acuerdos de Abraham", como se conoce al acuerdo entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, son un cambio significativo en el equilibrio de poder en Medio Oriente, y están siendo presentados por la Casa Blanca de Trump como un gran triunfo en política exterior.

El gobierno de Palestina condenó los Acuerdos de Abraham como "una traición". El nuevo trato rompe un antiguo consenso árabe de que el precio de las relaciones normales con Israel era la independencia de los palestinos.

Pero ahora Israel está cimentando nuevas relaciones públicas con dos Estados árabes ,mientras los palestinos continúan bajo la ocupación de buena parte de Cisjordania, y con Gaza liberada, pero en manos de los extremistas islámicos de Hamas.

El príncipe heredero de Abu Dhabi, Mohammed bin Zayed Al Nahyan, el gobernante de los EAU, dice que su precio por el trato fue el acuerdo de Israel de detener la anexión de gran parte de Cisjordania. Netanyahu parecía haberse alejado de la idea antes, debido a la abrumadora presión internacional. Los emiratíes le ofrecieron una salida de lo que se había convertido en un incómodo callejón sin salida político.

El nerviosismo palestino aumentará ahora que Bahréin se ha unido al acuerdo. Eso nunca hubiera sucedido sin la aprobación de Arabia Saudita. Los saudíes fueron los autores del plan de paz árabe que exigía la independencia palestina.

El estatus del rey Salman como custodio de los dos santuarios más sagrados del Islam, le otorga una enorme autoridad. Es poco probable que, de repente, reconozca a Israel. Pero su hijo y heredero, el príncipe Mohammed bin Salman, podría mostrarse menos reacio. Trump lo convoca abiertamente a sumarse a sus vecinos del Golfo.

El acuerdo ha sido condenado rotundamente por la teocracia shiíta que gobierna Irán. Los "Acuerdos de Abraham" someten al régimen de los ayatolas a una tensión adicional, en medio de una fenomenal crisis económica y carestía de bienes básicos. Las sanciones del presidente Trump están causando un verdadero dolor económico en Irán. Ahora también les suponen un dolor de cabeza estratégico.

En el plano militar, las bases aéreas de Israel están alejadas de Irán, llegar hasta su territorio exige un largo vuelo. Los Emiratos están al otro lado de las aguas del Golfo. Eso sería muy significativo si se volviera a hablar de ataques aéreos contra las instalaciones nucleares de Irán o tan siquiera contra las bases de la Guardia Revolucionaria, a la que los Emiratos y Arabia Saudita tienen en la mira por los ataques con drones y minas en el Golfo contra sus petroleros..

Israel, EEUU, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos tienen un abanico de nuevas opciones. En cambio, las opciones de los iraníes se han reducido.

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